jueves, 3 de diciembre de 2015

Incógnitas y expectativas de una transición económica (I)



 La actividad económica de Argentina retomará a un periodo expansivo después del proceso inflacionario que caracterizó al actual gobierno. El país tendrá que atravesar un 2016 complicado para ponerse en la delantera del crecimiento regional. Algunos analistas para el mediano plazo, como el Bank of America Cerril Lynch, estiman para 2016 una expansión del PBI de apenas 0,7%, consecuencia del ajuste fiscal esperado, la crisis de Brasil y los precios más bajos de las materias primas. Sin embargo – agregaba que en 2017 preveía un repunte en el crecimiento a 3,6% por el shock de confianza debido al cambio de las políticas económicas y el retorno a los mercados de capitales internacionales.

Termina este gobierno con una economía estancada, con alta inflación y con fuertes distorsiones de precios relativos. Son muchos problemas al mismo tiempo. Mantener el tipo de cambio oficial en un  contexto de desequilibrios macroeconómicos crecientes, acelerará la pérdida de reservas internacionales.

Para cerrar la brecha cambiaria y unificar el mercado cambiario es necesario un ajuste en el tipo de cambio oficial. Es difícil precisar la magnitud de la devaluación pero sería lógico ubicar el tipo de cambio oficial por debajo de $ 14 al menos en una primera etapa. Este salto sería una jugada arriesgada para un mes muy complicado como diciembre. Pero entendemos que los tiempos de la política no son los mismos a los del mercado.

Para moderar la devaluación y anclar las expectativas de correcciones futuras es fundamental apuntalar al BCRA. Sin financiamiento no hay gradualismo posible. Y a pesar del optimismo que muestran los inversores financieros internacionales respecto de las oportunidades en la Argentina, deberá sincerarse todo. El Banco Central tiene la menor cantidad de reservas de los últimos nueve años. ¿Podrá sostenerse el peso argentino con este nivel de dólares? En este marco se plantean las perspectivas para los principales canales de inversión.

La idea central de salir del cepo cambiario será una buena decisión del futuro gobierno, sin lugar a dudas, conforme en especial al momento y a la manera de realizarlo, pero no dejará de afrontar varios riesgos. Estos riesgos se centralizan en un incremento de la inflación y en un estrangulamiento interno por la incapacidad de un Banco Central con escasas reservas para atender la demanda de divisas que pueda surgir tras la liberación del mercado

La magnitud de los desequilibrios macroeconómicos heredados lleva a que asuntos como el desmantelamiento del llamado cepo y la unificación cambiaria no puedan esperar demasiados tiempo. El financiamiento potencial está disponible para suavizar las correcciones. Pero se requieren decisiones y señales concretas y con grado de detalle para que el puente de dólares pueda construirse. No hay más tiempo que perder.

El futuro presidente sabe que el riesgo de una fuerte inflación inicial, es cierto. Pero levantará el cepo para que los problemas sean iniciales, que la población sienta que es consecuencia del arrastre que dejó la actual presidente, con la esperanza de equilibrar la economía en un año o dos, y poder llegar en condiciones a las legislativas de 2017.
El dilema es conseguir el puente financiero; como siempre el primer objetivo es que el agro liquide la cosecha remanente. Se le ofrecerían ciertas ventajas impositivas como por ejemplo, exceptuarlos de las retenciones. De acuerdo a confiables estimaciones, con los precios actuales habría u$s. 6.000 millones en silo-bolsas. Pero no sería fácil lograr que se liquiden todos en diciembre, dado que si un productor liquida en diciembre, deberá pagar impuesto a las ganancias en mayo de 2016, en tanto que si lo hace en enero de 2016 lo pagará recién en mayo de 2017. Al mismo tiempo, la industria no tendría capacidad de recibir tanta mercadería junta. Por estas razones se espera que en la liquidación en diciembre no superaría los u$s.2.000 millones. Podría ser viable solicitar que las exportadoras adelanten parte de los dólares de la cosecha mediante líneas de créditos del exterior, por ejemplo. También un nuevo acuerdo con China podría dar un poco más de oxígeno. Respecto a  la emisión de deuda parece otro camino a seguir, pero es evidente que no será  fácil. Aunque para poder emitir deberá acordarse  con los fondos buitres.

Es notorio que los desafíos de tipo estructural que enfrenta la economía necesitarán más tiempo para ser resueltos.



(continuará)

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