Termina este gobierno con una
economía estancada, con alta inflación y con fuertes distorsiones
de precios relativos. Son muchos problemas al mismo tiempo. Mantener el tipo de
cambio oficial en un contexto de
desequilibrios macroeconómicos crecientes, acelerará la pérdida de reservas internacionales.
Para cerrar la brecha cambiaria y
unificar el mercado cambiario es necesario un ajuste en el tipo de cambio
oficial. Es difícil precisar la magnitud de la devaluación pero sería lógico
ubicar el tipo de cambio oficial por debajo de $ 14 al menos en una primera
etapa. Este salto sería una jugada arriesgada para un mes muy complicado como
diciembre. Pero entendemos que los tiempos de la política no son los mismos a
los del mercado.
Para moderar la devaluación y
anclar las expectativas de correcciones futuras es fundamental apuntalar al
BCRA. Sin financiamiento no hay gradualismo posible. Y a pesar del optimismo
que muestran los inversores financieros internacionales respecto de las
oportunidades en la Argentina, deberá sincerarse todo. El Banco Central tiene
la menor cantidad de reservas de los últimos nueve años. ¿Podrá sostenerse el
peso argentino con este nivel de dólares? En este marco se plantean las
perspectivas para los principales canales de inversión.
La idea central de salir
del cepo cambiario será una buena decisión del futuro gobierno, sin lugar a
dudas, conforme en especial al momento y a la manera de realizarlo, pero no
dejará de afrontar varios riesgos. Estos riesgos se centralizan en un
incremento de la inflación y en un estrangulamiento interno por la incapacidad de
un Banco Central con escasas reservas para atender la demanda de divisas que
pueda surgir tras la liberación del mercado
La magnitud de los desequilibrios
macroeconómicos heredados lleva a que asuntos como el desmantelamiento del
llamado cepo y la unificación cambiaria no puedan esperar demasiados tiempo. El
financiamiento potencial está disponible para suavizar las correcciones. Pero
se requieren decisiones y señales concretas y con grado de detalle para que el
puente de dólares pueda construirse. No hay más tiempo que perder.
El futuro presidente sabe que el riesgo de una
fuerte inflación inicial, es cierto. Pero levantará el cepo para que los problemas
sean iniciales, que la población sienta que es consecuencia del arrastre que
dejó la actual presidente, con la esperanza de equilibrar la economía en un año
o dos, y poder llegar en condiciones a las legislativas de 2017.
El dilema es conseguir el puente
financiero; como siempre el primer objetivo es que el agro liquide la cosecha
remanente. Se le ofrecerían ciertas ventajas impositivas como por ejemplo,
exceptuarlos de las retenciones. De acuerdo a confiables estimaciones, con los
precios actuales habría u$s. 6.000 millones en silo-bolsas. Pero no sería fácil
lograr que se liquiden todos en diciembre, dado que si un productor liquida en
diciembre, deberá pagar impuesto a las ganancias en mayo de 2016, en tanto que
si lo hace en enero de 2016 lo pagará recién en mayo de 2017. Al mismo tiempo,
la industria no tendría capacidad de recibir tanta mercadería junta. Por estas
razones se espera que en la liquidación en diciembre no superaría los u$s.2.000
millones. Podría ser viable solicitar que las exportadoras adelanten parte de
los dólares de la cosecha mediante líneas de créditos del exterior, por
ejemplo. También un nuevo acuerdo con China podría dar un poco más de oxígeno.
Respecto a la emisión de deuda parece
otro camino a seguir, pero es evidente que no será fácil. Aunque para poder emitir deberá
acordarse con los fondos buitres.
Es notorio que los desafíos de
tipo estructural que enfrenta la economía necesitarán más tiempo para ser
resueltos.
(continuará)
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