sábado, 19 de abril de 2008

La importancia económica de los mares y océanos

Cada año es mayor el papel que desempeña el Océano Mundial en la vida de la humanidad. Es una parte del globo terrestre en la que se concentran las comunicaciones mundiales fundamentales, existencias abundantes de casi todos los minerales y elementos químicos conocidos en la Tierra e inmensos recursos de masa biológica constituye una esfera de vasto empleo del trabajo del hombre y de emplazamiento de las fuerzas productivas de la sociedad. Los nuevos problemas que surgen ante la humanidad, relacionados con la escasez de recursos naturales y la creciente influencia de la sociedad sobre la naturaleza, así como la revolución científico-técnica, que ha brindado nuevas posibilidades para aprovechar las riquezas del océano y, por lo tanto, la necesidad de fomentar la cooperación en el dominio de su estudio y explotación; atraen la atención hacia trabajos mas actualizados.
El Océano en su inmensidad ocupa cerca del 71% de la superficie de nuestro planeta. Es fundamental su significado para la vida en la Tierra, es el acumulador y el transformador fundamental de la energía de la radiación solar que llega a la superficie terrestre, un tercio de la cual se consume en la evaporación del agua marina. El Océano, con su inercia térmica y su circulación de las corrientes marítimas, es el regulador fundamental del tiempo y del clima y es el eslabón básico en la circulación del agua en la Tierra. Ha permitido unir las orillas de los continentes con una gran red de vías marítimas por las que se traslada casi la séptima parte de todo el producto que se obtiene en el mundo. En diciembre de 1968 la Asamblea General de las Naciones Unidas aceptaba por unanimidad un proyecto de resolución que instituía el “Decenio” que debía simbolizar la prioridad acordada a la cooperación internacional en la valorización de los océanos y sus recursos. La exploración y la explotación de los océanos no debería transformar el mar en un terreno de conflictos a escala mundial; por el contrario, debería intentarse una valorización pacífica y racional de los recursos de los océanos para beneficio de la mayoría. Esa cooperación internacional en el campo de la oceanología reviste dos formas principales: cooperación bilateral y cooperación multilateral, ejercida ésta última a través de organismos gubernamentales y no gubernamentales. Los continuos problemas que la situación actual demanda soluciones se relacionan con algunos temas como: la división geográfica del trabajo social dentro del cuadro del Océano Mundial, el régimen jurídico internacional de los espacios marítimos y la delimitación de las aguas y del fondo oceánico.
Los recursos de los océanos son muy variados. El mar ofrece al hombre alimentación, materias primas y energía; es también una vía de comunicación, un espacio estratégico y fuente de turismo. Y además... es el último receptáculo de los desechos de la civilización industrial. La explotación de los océanos no es una novedad. La pesca, el transporte marítimo y aún la extracción del mar de algunos productos minerales como la sal, admiten orígenes muy antiguos. Sin embargo, sólo desde hace algunos años comenzaron a evaluarse sistemáticamente los recursos oceánicos. De esta forma, la explotación de los océanos se diversificó en forma considerable e igualmente cambió de escala; su desarrollo se hizo espectacular desde muchos puntos de vista. Pero éste desarrollo sigue siempre desigual y su progreso muchas veces aparece limitado por trabas técnicas, económicas y políticas. Puede medirse el balance económico de la explotación de los océanos a partir, por lo menos de tres elementos: 1) valor de los recursos explotados y usos del espacio oceánico, 2) consumo del sector oceanológico en bienes y servicios y 3) presupuestos de los gobiernos destinados a la oceanología. La dinámica del mar, particularmente en lo que atañe a las variaciones periódicas de su ritmo y nivel, constituye una fuente de energía hidráulica de carácter inagotable y de gran magnitud. La idea de utilizar la fuerza de las mareas es muy antigua, pero entonces no se conocían mecanismos aptos para captarla. Hoy se ha perfeccionado notablemente la construcción de turbinas de desnivel reducido que ofrecen un rendimiento sostenido frente a un régimen irregular de grandes márgenes de niveles y caudales. Para asegurar la regularidad en el flujo de agua para las turbinas debe retenerse agua de las altas mareas, mediante obras de contención, y obligarlas a pasar por aquéllas en la bajamar. Australia cuenta con una de las mayores concentraciones de potencial mareomotriz. Aún dejando de lado las nuevas técnicas de enriquecimiento del mar mediante fertilizantes químicos (“cultivo” del mar), resulta sorprendente comprobar cuánta riqueza encierran los océanos y mares como futuro almacén de proteínas y grasas.