Es muy común leer en casi la mayoría de los diarios y revistas referirse a estas dos expresiones y vincularlas a situaciones relacionadas con la economía. Por esta razón trataremos de explicar el sentido de tales expresiones. La primera, para nosotros no es nueva y la hemos definido en nuestro libro "Silabario de Economía” (edición 2004 pag. 97) como: “esfuerzo para dirigir la demanda y producción globales hacia un nivel deseado por vía de instrumentos monetarios y fiscales”.
Consideramos que frente a la expresión que se ha puesto en boga actualmente por el actual gobierno, es oportuno tratar de señalar el significado que pretende darse. El gobierno, fundamentalmente después de las elecciones, la ha incorporado como forma de transmitir que es necesario efectuar algunas correcciones sobre las metas alcanzadas. A la luz de esta definición, mencionemos las medidas tomadas a partir del 10 de diciembre, teniendo de fondo una crisis internacional de una dimensión enorme.
El gobierno ha expresado por medio de su presidenta que “sintonía fina” (fine tuning) es la “profundización del plan de gobierno en esta nueva gestión y que pasa por asumir mayores responsabilidades entre todos. Por supuesto que los que más tienen y más ganan tienen mayor responsabilidad”.En otra parte de sus discursos señalaba: el Gobierno nacional aplicará la llamada “sintonía fina” en materia de subsidios que significa “avanzar en cada uno de los sectores y ver cómo están funcionando, porque en ese poner la lupa, en ese pasar el peine fino, van apareciendo cosas”. Afín con el programa económico gubernamental, varios economistas y políticos oficialistas, dejaban en claro que resulta imperioso realizar algunas correcciones al modelo para que siga produciendo los frutos que ha dado hasta el momento. Es la hora de concretar entonces lo que la presidenta dio en llamar la "sintonía fina".
Un ex presidente del bloque de diputados nacionales del oficialismo, aseguraba que "sintonía fina" significa "reorientar la inversión del Estado en materia de subsidios" con la mirada puesta, "como siempre, en el crecimiento económico". Agregaba que "en esta decisión política no aparece la palabra ajuste sino una reorientación de lo que significa la inversión que hace el Estado para que esa inversión termine generando efectos más productivos, con la mirada puesta siempre en el crecimiento económico". En este sentido, remarcó que en el segundo mandato de la Presidenta " hay una mirada puesta en una reorientación de los subsidios a los sectores productivos que más lo necesiten y a los sectores sociales que precisan más ayuda para sentirse incluidos" .
Conforme a lo expresado la continuidad de este modelo de ahora en más exige sintonía fina porque las condiciones externas son particularmente graves, y por lo tanto, Argentina tiene que estar preservada". Esto lo manifiestan también quienes se identifican con esta política.
Los que lo apoyan o manifiestan entender lo que es el sentido de la expresión, señalan que la verdadera sintonía fina se obtiene, profundizando las rupturas en relación a los noventa, desde el territorio firme de las discontinuidades concretadas. Reforma impositiva, reconsideración de la situación actual de la minería y de la soja, reforma financiera y de la carta orgánica del Banco Central, estatización del comercio exterior, modificación de la ley de inversiones extranjeras estableciendo un límite razonable a la remesa de utilidades y dividendos, modificaciones sustanciales en el sistema de salud, intensificación en los programas de construcción de viviendas, inversiones significativas en ferrocarriles, batalla integral contra la pobreza y la indigencia, son algunos de los capítulos a acometer en los próximos cuatro años profundizando el modelo, mejorando la sintonía.
Si se analiza con detenimiento, la “sintonía fina” parece contradictoria y en algunos aspectos antagónica. Mientras la sintonía fina implica hacer un alto para presuntamente perfeccionar u optimizar lo alcanzado, la profundización del modelo es una expresión difusa que permite agregarle contenidos diversos, de diferente dimensión, conforme a la imaginación y a los deseos del receptor.
Si realmente el concepto de sintonía fina se aplicara correctamente y si se llegaran a cumplir aunque fuere algunas de las promesas formuladas, podría resultar oportuna y conveniente. Pero los hechos, hasta el momento, no aseguran que los buenos propósitos puedan llevarse a cabo.
En cuanto a la expresión “aterrizaje suave” (solf landin) está en relación con el crecimiento de la economía, o sea, retorno gradual a tasas consideradas normales. Es una frase usada para describir a una tasa de crecimiento económico lo suficientemente alta como para evitar la recesión, pero lo suficientemente lenta como para evitar la inflación elevada. Cuando la economía está creciendo a fuerte ritmo, lo que se tratará es de obtener es un aterrizaje suave, con tasas de interés adecuadas, lo suficiente como para desacelerar la economía sin desembocar en una recesión.
Algunos ejemplos son oportunos comentarlos: en este año China logrará sobrellevar las adversidades derivadas de las inversiones frustradas y la caída de las exportaciones, para lograr un “aterrizaje suave” de su macroeconomía. No es probable que haya una caída dramática en la economía de China este año, por lo que se está logrando es tener un “aterrizaje suave". Una de las razones importante para esto es que el consumo del país seguirá manteniendo un ritmo de crecimiento estable y rápido. Un aspecto contrario al aterrizaje suave seria algo mucho más complicado y se entraría en un “aterrizaje forzoso” también con su connotación económica. Otro ejemplo, ahora nacional, sería señalar que la construcción creció en 2011 un 8,7 %, con una desaceleración en el último trimestre del año, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), dato que confirmaría el aterrizaje suave por el que atravesará la economía argentina frente a este año.
En nuestra opinión tanto la “sintonía fina” como el “aterrizaje suave” son dos expresiones que dejan mucho que desear. Quizás la atención en la actualidad deberá centrarse en mejorar las políticas económicas y en implementar medidas coherentes, porque si no, más nos adelantaremos a una “desintonía” con miras a un "turbulento aterrizaje".
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