Francia se ha convertido en el nuevo motivo de preocupación por parte de los inversionistas al no encontrarse hasta ahora, una solución a los problemas de la deuda de la región que lleva ya dos años, al tiempo que crece la amenaza de un contagio a otras economías soberanas altamente calificadas.
Existen temores que el país pierda la calificación que posee de AAA. Nadie cree que este país incurrirá en una cesación de pagos, pero sus intereses más elevados reflejan la preocupación de los inversionistas: por el monto de su deuda soberana y por su déficit acumulado. Destaquemos que Francia se encuentra asediada especialmente por la deuda griega. Enfrenta riesgos por la alta exposición de sus bancos a la crisis griega.
El costo para adquirir deuda de Francia, había subido y podría seguir creciendo a medida que la crisis de la zona euro se extienda al núcleo del bloque. La prima que exigen los inversionistas para mantener bonos del gobierno francés en lugar de los del gobierno alemán subió a un nuevo máximo en la historia del euro de cerca del 2% para la deuda a 10 años, antes de bajar a 190 puntos base, siguiendo ampliamente los diferenciales de la deuda italiana y española en sesiones muy volátiles.
El gobierno francés posee una deuda muy alta en comparación con su producción económica. Además, detenta el mayor nivel de gasto gubernamental en la zona euro, alrededor del 54% del PBI.
Pero Francia defiende la calificación de AAA (surgida de calificadoras de riesgos) de su deuda, subrayando que se trabajaba para demostrar que su economía enfrenta los problemas de la zona euro. El crecimiento del 0,4% en el tercer trimestre garantizaría los objetivos de avance económico y reducción del déficit público, lo que, a su vez, reforzaría la credibilidad del plan de austeridad anunciado el 7 de noviembre. Ese día el gobierno francés anunció un aumento al IVA, más impuestos, y reformas a las pensiones a fin de reducir el déficit presupuestario antes del 2016 y poder mantener la calificación de tres A. Se precisaba que de entre los 17 países que emplea el euro como moneda, y de 27 que integra la Unión Europea (UE) Francia ocupaba la ubicación número 13.
El plan del 7 de noviembre se propone ahorrar 7.000 millones de euros del presupuesto en 2012 y 11.600 millones en 2013. Este fue el segundo paquete de austeridad en menos de tres meses. Pero, sin lugar a dudas, la crisis de la deuda en la eurozona tiene en la mira a Francia, por ser la segunda economía del bloque monetario. El gobierno, era partidario de empezar solucionando primero los problemas de deuda a corto plazo con la compra de bonos por parte del BCE. En cuanto a la reforma de los tratados, no quería ceder tanta soberanía a Bruselas como exige la canciller alemana, a cambio de los nuevos mecanismos de solidaridad.
Dentro de algunas críticas al plan presentado, hay quienes consideran que el mercado esperaba que Francia anunciara formas para reducir sus gastos y fuera a través de recortes significativos en su red de seguridad social. Por el contrario, expresan que se presentó un plan con el que Francia buscaría salir de sus problemas mediante los impuestos. Pero de acuerdo a otras opiniones los recortes significativos en el gasto público, seguidos por la liberalización de las leyes laborales del país, serían más eficaces para resolver el dilema fiscal de Francia. Consideran conveniente, además, un diálogo formal con sindicatos del país, algo que parecería que no se tuviera mucho interés en realizar.
Francia, ha estado luchando desde hace meses para crear un plan que logre salvar su codiciada calificación de crédito triple A y convencer a los mercados que se encuentra en una buena situación económica. Si bien el país está mejor que Italia, ciertamente no es tan saludable como su perfecta calificación de crédito sugiere. Francia sabe lo que tiene que hacer para poner su casa fiscal en orden, pero corre el riesgo de finalmente, tener que enfrentar una crisis parecida a la italiana.
Si las perspectivas de crecimiento económico de Francia fueran fuertes, entonces su ratio de deuda/PBI no sería un problema, pero el país enfrenta serios desafíos en ese frente. Su alguna vez fuerte sector manufacturero ha decaído en los últimos años, provocando la importación cada vez mayor de bienes. Donde antes Francia contaba con grandes excedentes comerciales, actualmente funciona con un gran déficit. En los primeros seis meses de este año, Francia tuvo un déficit comercial de 37.500 millones de euros. Aunque es una cifra alta, lo que es realmente preocupante es lo rápido que ha crecido: un alza del 36% en comparación con el mismo período el año pasado.
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