lunes, 5 de diciembre de 2011

Noticias vinculadas con la economía internacional

En la reunión mantenida en un intervalo - mientras se realizaba la Cumbre del G20 en Cannes - entre el presidente Obama y la presidente argentina se consideraron algunos aspectos que merecen señalarse: la Argentina debería reducir su gasto público, eliminar subsidios a los consumos de servicios públicos y adoptar una política de tasas de interés más altas para moderar la inflación y evitar la fuga de capitales.
Las razones: la crisis internacional, que redujo los precios de las materias primas que se exportan; el menor crecimiento de Brasil; el creciente déficit fiscal y la reducción del saldo favorable de la balanza comercial, en el plano local. Sería la última salida, en caso de que no se logre alguna clase de financiamiento alternativo. Desde los Estados Unidos se han ofrecido en los últimos años soluciones alternativas, que permitirían moderar los ajustes. Estimaron que las claves son acatar los fallos arbitrales del “Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones” (CIADI), regularizar la situación con el Club de París y aceptar las supervisiones de rutina del FMI, como las que le hacen al propio Estados Unidos. Las facilidades vendrían de obtener tasas de interés más bajas y una notable reducción en la factura de intereses. Además, la posibilidad de evitar la sangría de reservas para pagar los vencimientos de deuda.

La desconfianza en las perspectivas de una pronta recuperación de la economía europea llevó a que el riesgo país español alcanzara un nivel récord desde la instauración del euro, en 1999. También volvió a subir la prima de riesgo de Italia, aunque todavía por debajo del récord que había alcanzado. Los bonos públicos españoles a 10 años ofrecían una rentabilidad del 6,31 %, lo que implica una diferencia de 455 puntos básicos con los bonos similares de Alemania. Esa prima de riesgo (el interés "extra" que tienen que pagar los bonos de un país con respecto a los de otro que se toma de referencia) es la más alta en 12 años. Para que el riesgo país fuera récord se conjugaron en los mercados secundarios (en los que se compran y venden títulos de deuda emitidos con anterioridad) unas caídas del valor de los bonos españoles y un alza del precio de los alemanes. Lo que implica que los primeros llevan implícita una mayor tasa de interés y los segundos, una tasa más baja.

La canciller alemana advirtió que "si fracasa el euro, fracasa Europa". Pidió responsabilidad a los mercados financieros mundiales y subrayó que "deben servir a las personas, no al revés". La situación actual representa "una prueba histórica" para el continente, la canciller en la apertura del congreso de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en Leipzig; "es tiempo de un punto de inflexión hacia una nueva Europa", agregó. Pidió responsabilidad a los mercados financieros mundiales y subrayó que "deben servir a las personas, no al revés". Como en otras ocasiones, insistió también en su defensa del euro, que describió como "más que una moneda": "Si fracasa el euro, fracasa Europa; queremos y vamos a evitar eso". Apostó por "perfeccionar" la unión económica y monetaria en Europa, y crear "sanciones automáticas" para los socios del euro que violen el pacto de estabilidad.

Alertaron del "peligro enorme" de que se lance un debate sobre "un euro de dos o tres velocidades", en referencia a la supuesta propuesta de la canciller germana, y del presidente francés, para crear un "núcleo duro" del euro, formado por Alemania, Francia, el Benelux y Austria, y un grupo de "segunda" y de "tercera" clase, que irían más rezagados respecto de la Unión Económica y Monetaria en la UE. Tanto Berlín como París negaron que el "eje franco-alemán" esté pensando en un proyecto para dividir Europa del euro, con sus 17 socios, en distintos segmentos, con una "Europa de los mejores", en el norte y otra, "de los peores", en el sur, con Grecia, Portugal, Italia o España.

El Banco Central Europeo (BCE) tiene un techo secreto para la compra de deuda de países de la zona euro, que se sitúa por el momento en 20.000 millones de euros, informa el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung. Cada dos semanas, el consejo de gobernadores de la institución fija un monto máximo para estas compras en el mercado de deuda secundario, según el diario. La práctica está en vigor desde el lanzamiento en mayo de 2010 de este programa destinado a apoyar a los países de la zona euro en dificultades, cuya deuda no encuentra compradores en el mercado. Este techo fue reducido recientemente a 20.000 millones de euros.Tras los títulos griegos, irlandeses y portugueses, el BCE compra desde agosto deuda italiana y española. A principios de agosto se gastó 22.000 millones de euros en una semana. En este momento, sus compras se sitúan alrededor de los 4.000 ó 5.000 millones de euros por semana, pero cada vez hay más economistas y dirigentes europeos que reclaman mayor intervención.

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