Tal como lo esperaba gran parte del mercado a fines de enero/08, el Banco Central estadounidense bajó su tasa rectora. La Reserva Federal de Estados Unidos bajó la tasa de política monetaria de 3,5 a 3 por ciento. El Comité explicaba entonces, que los mercados financieros todavía se encontraban bajo una considerable inquietud con un crédito endurecido. Asimismo, la información señalaba una contracción más profunda del sector inmobiliario, al igual que en el mercado del trabajo. La FED esperaba que la inflación se moderara en los trimestres siguientes, aunque insistía en que seguiría siendo necesario monitorear su desarrollo cuidadosamente.
El Banco Central comunicaba también que la acción tomada - combinada con otras anteriores -, debería ayudar a promover el crecimiento de ese país en el tiempo, moderando los riesgos para la actividad económica. Sin embargo, agregaba que los riesgos de un crecimiento más lento persistían. Respecto a esto último, el Comité señaló que continuaría evaluando los efectos financieros y el desarrollo en la economía, y que actuaría tan pronto como fuera necesario para reducir estos riesgos. En la ultima reunión de la FED del 18/03/08, se decidió bajar aún más la tasa de referencia, situándola en 2,25%.
Pero, al parecer, los descensos de las tasas no fueron suficientes para reactivar el decaído mercado hipotecario, ya que los prestamistas, impactados por la alta morosidad y los remates de viviendas por incumplimientos de pagos, ajustaron las normas para conceder los préstamos. Las solicitudes de hipotecas para viviendas bajaron a sus mínimos desde diciembre, a pesar de una fuerte caída del costo del financiamiento, según datos que se difundían. Comparado con el nivel de hace un año, los inicios de construcciones disminuyeron un 28,4%. Pero para las viviendas unifamiliares, los inicios habían disminuido 40,5% desde hacía un año, la mayor caída anual desde enero de 1991, cuando disminuyeron 45,1%. En lo referente a las ventas pendientes de casas usadas se mantuvieron estables. En enero, el indicador permaneció sin cambios en 85,9 pese a que algunos preveían una caída de 1% para el período.
Realizando otros sondeos, la tasa de utilización de la capacidad industrial bajó del 81,5% en enero/08 al 80,9% en febrero, también el nivel más bajo desde noviembre de 2005. Las fábricas recortaban su actividad, mientras la mayor depresión del sector inmobiliario forzaba a los consumidores a gastar menos en muebles, artefactos y automóviles. Las ventas minoristas de Estados Unidos bajaron un 0,6% en febrero, expresaba el Departamento de Comercio norteamericano.
Por su parte, la confianza del consumidor estadounidense caía a principios de marzo a un nuevo mínimo de varios años, confirmando que la economía afrontaría una situación inquietante. El índice bajó a 70,5 en los primeros días del mes frente a la lectura final de 70,8 de febrero. Los especialistas esperaban una cifra de 69,0. A tasa anual, el índice general de precios al consumidor también acumulaba un alza del 4%. Se esperaba una suba mensual del 0,3%, con la medición subyacente en un 0,2%.
Algo que sumó desaliento en el campo financiero: fue la noticia de que el banco de inversión estadounidense Bear Stearns, la quinta entidad financiera más importante de los Estados Unidos, admitía problemas de liquidez y generaba una ola vendedora de acciones que hizo revertir la tendencia positiva que exhibían en la apertura los mercados de Wall Street y el Bovespa.
En Estados Unidos volvió a caer el empleo en febrero. Por segundo mes consecutivo, los empleadores estadounidenses recortaron sus nóminas no agrícolas, reduciendo puestos de trabajo. En una nueva muestra del mercado laboral estadounidense, los empleadores recortaban en febrero 63.000 puestos de trabajo, cifra que representa la mayor caída mensual en cinco años, según informaba el Departamento de Trabajo del gobierno.
Análisis anteriores ya revelaban que el aumento de la productividad de los trabajadores creció en el cuarto trimestre del año pasado 1,9% y marcaba una desaceleración sustancial respecto al tercer trimestre, cuando se incrementó a un ritmo anual de 6,3%. De manera preliminar el gobierno estadounidense calculó un ritmo de crecimiento de 1,8% para el período octubre-diciembre. De todas formas, la cifra ajustada representa el menor ritmo de crecimiento desde el primer trimestre de 2007. En un principio, se había calculado que la productividad - una medida de cuánto produce cada trabajador por hora de labor -, se mantendría sin mayores cambios desde el cálculo preliminar. En el cuarto trimestre de 2007, las compensaciones reales por hora de trabajo cayeron 0,5%, lo cual indicaba que los trabajadores perdían terreno ante la inflación.
Todo esto, no deja de reconocer síntomas preocupantes para el país del Norte y es de esperar que las medidas posteriores que se adopten puedan revertir las situaciones comentadas.
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