El creciente interés que desde algunos años se observa por la economía de la educación se debe a la acción simultánea de varios factores. Uno de estos es la incidencia de su costo. Se ha calculado que en las primeras fases del desarrollo económico absorbe del 1 al 2% del PBN. Los países de economía desarrollada le destinan actualmente el 5%, por lo menos, y en ocasiones: del 6% al 7%. Según las previsiones relativas a los futuros gastos, estos porcentajes han de crecer aún más. El desarrollo económico va acompañado de un movimiento del sector primario hacia el sector secundario, y del sector secundario hacia el sector de servicios. A medida que las personas adquieren mayor bienestar, la porción de sus rentas destinadas a alimentación y demás gastos básicos, disminuye. Al mismo tiempo, el monto afectado a atención médica, educación, transporte, vacaciones, aumenta. El desarrollo de los conocimientos, particularmente de los relacionados con el mundo material, es la base de la transformación tecnológica de la economía mundial. La acumulación de conocimientos y su transmisión a las nuevas generaciones representa una parte cada vez más importante de la actividad económica.
El procedimiento utilizado para estimar la magnitud de todo el gasto social es de uso general en la mayoría de los países y se basa en la identificación y cuantificación de las erogaciones presupuestarias. Sin embargo, cabe considerar que existen subsidios ocultos que surgen de las políticas indirectas de los gobiernos no registrados en los presupuestos. Los sectores, tales como educación, cultura, ciencia y técnica, salud y otros bien diferenciados se financian con recursos de rentas generales, afectaciones específicas y fondos externos. En cuanto a su ejecución la tendencia es hacia la descentralización del ámbito nacional a otros niveles de gobierno y a organizaciones de la sociedad civil.
La investigación sobre la economía de la educación se ha desarrollado en torno a dos temas.- El primero, se funda en la teoría del crecimiento económico, para evaluar la contribución que ha aportado la educación a la producción en las economías modernas. El segundo, ha recurrido a métodos analíticos basados en la teoría microeconómica para examinar los efectos de las inversiones en la educación y la formación sobre la cuantía y distribución de los ingresos individuales, y propone maneras de aumentar el rendimiento del proceso educativo. Estos motivos, bastarían para explicar por qué cuanto más se enriquece una nación, más aumenta el porcentaje de los gastos destinados a la enseñanza. Pero existen también otros argumentos a favor del aumento de los gastos de enseñanza. Se basan en razones de justicia y dignidad humanas: los menos favorecidos de un país, deben contar con las mismas posibilidades de acceso a la instrucción. La aspiración a la democracia y a la igualdad se traduce, en gran parte, en un deseo de instrucción. El creciente interés de los economistas por los problemas de la expansión económica contribuye a suscitar la atención respecto de la economía de la educación. Este rubro sufrió un retraso durante la desocupación generalizada que precedió a la segunda guerra mundial. Pero al terminar la contienda despertó un acentuado interés. En el ámbito de la educación hay una creciente demanda de decisiones económicas racionales. Los sistemas educativos se hallan ante desafíos semejantes y, por consiguiente, requerirán nuevos tipos de análisis, p. ej: los beneficios económicos de los nuevos programas de estudio, la innovación administrativa, los cambios de políticas, etc.
Educación debe ser un área presupuestariamente importante por su repercusión social. La educación alcanzada por una persona no sólo aumenta su stock de capital y por ende su ingreso esperado futuro, sino que genera externalidades positivas sobre el resto de la sociedad a través de múltiples mecanismos. Los programas públicos tendientes a aumentar de manera generalizada el nivel educativo de la población constituyen uno de los ejemplos de políticas públicas capaces de, simultáneamente, fomentar el crecimiento económico y mejorar la equidad distributiva.
El gasto público social está compuesto por la suma de los recursos financieros brutos insumidos en la retribución al personal ocupado, en la compra de insumos u servicios y en las inversiones realizadas en todos los organismos estatales y cuasi públicos que corresponden a los sectores sociales. Es conveniente resumir lo que se entiende entre nosotros como Gasto social en lo que compete a: 1) – Cultura, educación y ciencia y técnica. Constituyen acciones destinadas a la educación en todos los niveles de educación formal y enseñanza brindada en unidades de las fuerzas armadas y en establecimientos asistenciales y/o educacionales especiales, el apoyo a las manifestaciones intelectuales de la comunidad y promoción de las actividades científicas y técnicas. 2) – Educación básica: son acciones destinadas a la prestación de servicios educativos en los niveles inicial, primario y medio; y actividades vinculadas a la atención de problemas de infraestructura. 3) – Educación superior y universitaria: basada en acciones destinadas a la educación en los niveles terciario y universitario. Incluye la capacitación del personal del Estado y las fuerzas armadas y la enseñanza terciaria y universitaria brindada en unidades carcelarias y en establecimientos asistenciales y/o educacionales especiales. 4) – Ciencia y Técnica: corresponde a acciones inherentes a la obtención de conocimientos, incluyendo la investigación y desarrollo, transferencia de tecnología, educación de posgrado para formación de investigadores y promoción de actividades científicas y técnicas, encontrándose comprendidos programas como el CONICET, INTA, INTI y la CNEA. 5) – Cultura: comprende las acciones relacionadas con las manifestaciones intelectuales y artísticas de la comunidad (bibliotecas, teatros y cinematografía). 6) – Educación sin discriminar: que incluye las acciones de conducción, administración y apoyo de las actividades educativas (actividades centrales de los Ministerios de Educación de la Nación y las provincias).
Las inversiones en la enseñanza producen rendimiento porque sirven a los intereses culturales de diversas masas poblacionales y atienden a las necesidades objetivas del desenvolvimiento económico. Así, en este proceso, el factor cultural muestra cada vez más claramente su “rentabilidad “ y su “rendimiento económico”.
La actividad educativa emplea cada vez más recursos humanos y materiales en todos los países; es necesario que los resultados sean óptimos tanto en lo que respecta al aporte cultural como a la contribución de la educación al desarrollo.
La débil productividad de gran número de trabajadores en diversas regiones es imputable a sus condiciones físicas.- También lo es, a la falta de instrucción. Una economía desarrollada no puede funcionar sin un sistema moderno de enseñanza, puesto que exige una competencia general y otra competencia especializada, que sólo la enseñanza puede brindar. La carencia de personal calificado tiene como consecuencia detener el desarrollo y también ha contribuido, a aumentar el interés por este tipo de economía. En las economías modernas de plena ocupación sobre todo, es donde éste aspecto del problema se sitúa en el primer plano de las preocupaciones. Gran número de previsiones relativas a la mano de obra tienen una incidencia directa en el sistema de enseñanza. El problema de la formación de gente competente y el del desarrollo de la enseñanza están íntimamente vinculados. Las previsiones de necesidades de mano de obra también contribuyen, por lo tanto, a esclarecer la importancia de la economía de la enseñanza.- Estas previsiones interesan desde el punto de vista general y desde el punto de vista particular. En muchos países, por ejemplo, la evolución de la enseñanza está limitada por la falta de educadores.
El papel especial del economista, dentro del marco mismo del sistema de enseñanza, estriba en analizar esta situación. Según las previsiones relativas a las necesidades de personal calificado en todas las categorías, se podrá calcular cuántas personas deben formar la enseñanza, previamente, con el objeto de poner a disposición de la economía la necesaria idoneidad. A fin de formar el personal calificado necesario para mantener la tasa de expansión de la economía en el nivel deseable, el sistema de enseñanza deberá desarrollarse con eficacia.
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