jueves, 13 de marzo de 2008

Negociación: sindicalistas, gobierno, empresarios.

Hemos titulado así el tema de este blog, haciendo referencia a las negociaciones por salarios que se están llevando a cabo en la actualidad y donde las partes intervinientes estarían entre los sindicalistas y el gobierno, mencionando que el sector empresarial no ha participado activamente en los acuerdos. Las negociaciones tienen su plano de acción entre el Estado y dirigentes gremiales, algunos de los cuales tienen especial gravitación. En nuestra nota en el blog del 19/11/2007, hicimos un comentario sobre la propuesta de un Pacto Social y aunque no se dieron definiciones al respecto, la idea era establecer conversaciones preliminares entre representantes sindicales (CGT), la parte empresaria (UIA) y el gobierno. Inclusive, se llegó a hablarse de manera tentativa de establecer un porcentaje de aumento de salarios dentro de un piso y un techo, aunque la CGT - por intermedio de su principal exponente - había sido categórico en el sentido de no aceptarse la fijación de un techo. Posteriormente, las organizaciones sindicales discutieron las propuestas. No se hizo más referencia al pacto social, recurriéndose a los acuerdos directos entre los gremios y el gobierno. Así, llamó la atención el acuerdo bastante reciente entre el sindicato de camioneros, donde el incremento salarial pactado con el gobierno alcanzaría al 19,5%. Naturalmente, dentro del problema y de la consideración gremial se sentaba como argumento principal el aumento real en el costo vida, que a pesar de no estar bien reflejado en el índice dado por el INDEC, repercutía en el consumo de los bienes elementales, acusando en las góndolas de los supermercados alzas de precios evidentes. Conforme a esto se interpretaba razonable la búsqueda, por parte de los sindicalistas de aumentos en las remuneraciones cubriendo por lo menos las brechas que se producían. Existía un pensamiento generalizado que los indicadores del INDEC no reflejaban formalmente las situaciones reales, por una supuesta manipulación de los índices. Pero todos, ante la realidad, estaban convencidos que la suba de los precios se sucedían, no pudiendo aceptarse el incremento del IPC que publicaba el organismo. Lo anterior se justificaría y sería la razón por la cual los gremialistas no aceptaban un techo, definiéndose por la obtención de aumentos porcentuales en sus remuneraciones que cubrieran el alza de los artículos, especialmente los vinculados a la canasta familiar. El acuerdo salarial suscripto - según comentamos -, por el gremio de los camioneros, conformaría el sistema de “referencia” que trata de instaurar año a año el gobierne frente a la negociación salarial. El 19,5% podría llegar a ser una referencia, que debiera operar como pauta para otros sindicatos. Pero esto no dejó de inquietar a otros sindicalistas que manifestaron que el acuerdo camionero, no sería un techo de las negociaciones salariales. Además, es oportuno manifestar que el porcentaje de aumento anunciado no contemplaba el incremento no remunerado que además recibirían los chóferes, con lo que el incremento nominal verdadero estará seguramente arriba del 20%. El 19,5% por lo tanto, tendría más bien un efecto político. Debe recordarse que todavía faltaría la realización de algunas paritarias importantes. Los actores económicos, en especial los sindicatos, no tomaron en cuenta los índices inflacionarios oficiales. Incrementos de salarios nominales en torno al 20%, descuentan una inflación, por lo menos similar. Conforme a lo manifestado, se deduce que el gobierno con los gremios trata de lograr un accionar razonable, pero para seguir teniendo como aliada a la CGT no puede ir contra la demanda que desafía abiertamente a la inflación oficial. Sin lugar a dudas, parecería que las autoridades gubernamentales subestiman el tema de la inflación. Pero los gremios actúan de una manera previsora pues negocian partiendo de posiciones de máxima pero realistas, si tenemos en cuenta una inflación presuntamente real en 2007 del 24%. Se trata entonces también, de recuperar el poder adquisitivo y también de captar parte de la ganancia de la productividad de los sectores empresarios, en particular en aquellas de más rentabilidad. Lo que notamos es la débil posición empresarial. Si bien siempre existió una animadversión por parte de los gobiernos populares hacia sectores de esta naturaleza, los empresarios no se perfilan actualmente como hábiles negociadores, además no participan (o no se los deja participar) de una forma activa en los acuerdos. Como hicimos notar anteriormente, los arreglos en esta etapa se resuelven entre sindicatos y el gobierno directamente con escasa o nula intervención de los empresarios, por lo menos de una manera formal.
Respecto de la faz empresarial, según datos del Ministerio de Economía, en el 2004 el salario nominal creció el 14,5% promedio; en 2005 el 16,6, en el 2006 el 22,6% y en 2007 – en base a datos preliminares a noviembre -, la variación ya se ubicaba en el orden del 22%. Es factible que la variación en 2008 sea aún mayor . La evidencia para los empresarios es que en sus empresas los márgenes se deterioran cada vez más, aunque, sin lugar a dudas, todavía siguen con márgenes de rentabilidad aceptable. Los empresarios argumentan que ya soportan el crecimiento sostenido de los costos de sus insumos desde el final de la crisis y los acuerdos de precios, que les impiden trasladar esos márgenes al precio final de sus productos. Pero por su lado, el gobierno busca controlar los precios sin enfriar el proceso expansivo del consumo, o sea, sin aminorar el ritmo de aumento del salario

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