Entre los elementos con que se cuenta para lograr que la evolución del trabajo logre equilibrar y superar los efectos del aumento permanente de la población mundial, ocupa un sitio preponderante el estudio científico de los medios de producción.
Pero sólo es posible hablar de un enfoque realmente científico de un problema si se encuentra una forma de medir o valorar el objeto del estudio; a la expresión mediante la cual se miden y comparan los resultados de las distintas formas de producción se le ha llamado productividad. Productividad se usa muchas veces para promocionar un producto o servicio, como si fuera una herramienta de comercialización; por lo cual hay una gran vaguedad sobre su significado. A principios del siglo XX el término adquirió un significado mas preciso, se definió: como una relación entre lo producido y los medios empleados para hacerlo.
Según la Oficina Internacional del Trabajo se entiende por productividad: “la relación entre la producción obtenida y los recursos empleados para obtenerla”. Tal definición es muy general y, según cuáles sean los recursos empleados que se consideren, la relación corresponderá a diferentes conceptos de productividad; todos ellos son representables en forma de una relación aritmética sencilla, como la cantidad de unidades producidas del bien o servicio considerado, por cada unidad del o de los recursos invertidos que interese tomar en cuenta.
Desde ya, estas relaciones pueden aplicarse al estudio de cualquier tipo de actividad productiva, desde una operación simple y común, hasta el análisis de la producción de toda una empresa o una nación.
Cuando se trata de medir el rendimiento del trabajo de un operario o de un grupo de personas que integran una unidad productiva, se relaciona la cantidad de unidades producidas con el tiempo total que llevó el producirlas; a esta relación se la denomina productividad del trabajo: Producción/ horas empleadas. Aunque pueda parecer obvio, es conveniente aclarar que en el denominador de la relación, se entiende por horas empleadas lo que suele llamarse horas-hombre, es decir las horas durante las cuales el grupo de personas trabajó para producir las unidades del producto que se consideren, multiplicadas por el número de operarios que integraban el grupo o unidad productiva. Por lo tanto, la productividad del trabajo estará dada en unidades de un producto por hora-hombre empleada, u otra unidad de tiempo cualquiera que se adapte al tipo del producto que sea. Por consiguiente cuando la producción aumenta en una misma cantidad de horas empleadas, habrá aumentado la productividad, demostrando en general en la tarea, mayor eficiencia. Es oportuno expresar que los gremios generalmente analizan también el concepto de productividad partiendo de la base que además de ser un posible motivo de desempleo, no se podría exigir a los trabajadores una tarea excesiva que gravite a la larga en la fatiga; esto tampoco convendría al empresario.
Generalmente, esta productividad laboral es la más aplicada, aunque si interesara conocer el rendimiento de otro factor que no fuese el trabajo personal, debería relacionarse la producción obtenida con el factor o recurso utilizado. Así se podría hablar de productividad del capital si relacionáramos los resultados con el capital invertido, o de productividad de maquinarias, que expresaríamos en unidades del producto por hora de uso de una máquina o equipo, o de productividad de la tierra, al hablar de lo cosechado por unidad de superficie de terreno sembrado.
Existen, como puede verse, muchas posibles relaciones aritméticas entre resultados obtenidos y recursos o factores utilizados, y cada una define la productividad específica del factor que se tome en consideración. Pero todas ellas proporcionan una visión parcial y reducida de lo que a menudo es más importante conocer, esto es de la capacidad productiva de todo el conjunto de factores que han sido aplicados en una empresa. Cuando éste es el caso, deberá relacionarse la producción con la suma de todos los factores intervinientes en ella: hombres, máquinas, instalaciones, materiales, edificios, terrenos, etc. Por lo tanto a la relación que así se obtenga puede llamársele productividad total y expresarla en forma aritmética; producción/ todos los recursos usados. Pero cuando se trata de usar esta relación en la práctica, surge la dificultad de cómo valorar todos los recursos y factores, de modo tal que puedan ser sumados y considerados en conjunto. Como es sabido, para sumar una serie de elementos de distinta naturaleza es necesario expresarlos previamente a todos en una misma unidad de medida.
Resumiendo: con cualquier unidad que se use, la productividad total es siempre el cociente de lo producido por los recursos empleados. Si se dan éstos últimos en su valor monetario, quedará expresada en unidades del producto por unidad de moneda (dólares, pesos, miles de dólares o pesos, etc) y si se dan en horas generalizadas, la relación dará el valor correspondiente en unidades del producto por hora empleada (lógicamente la unidad de tiempo puede ser otra: minutos, jornadas de trabajo, miles de horas, años, etc).
En términos cuantitativos, la producción es la cantidad de productos que se produjeron, mientras que la productividad es la razón entre la cantidad producida y los insumos utilizados La productividad implica la mejora del proceso productivo, la productividad aumenta cuando: a) Existe una reducción de los insumos mientras la producción permanece constante, b) Existe un incremento en la producción, mientras los insumos permanecen constantes.
También conviene mencionar que en determinados estudios es aplicable otra relación, que si bien no estaría encuadrada dentro de la definición general de productividad, es muy similar, y a la cual puede denominarse relación de valor agregado: su expresión aritmética tendría la forma siguientes: Relación de Valor Agregado = valor de la producción – valor de materiales y equipos/ horas empleadas. El numerador de esta relación es el valor agregado, es decir el valor monetario adicionado a las materias primas de las cuales se parte y a la proporción correspondiente del valor de los equipos y máquinas empleados al obtener un determinado producto. Si se toma como valor de la producción el precio de venta del producto, el valor agregado resultaría igual a la suma de las retribuciones de los obreros y empleados, las utilidades de los empresarios y los impuestos.
A título de reflexión, nos parece oportuno comentar, que las relaciones y conceptos definidos son formas de medir la eficiencia del trabajo y de los demás factores intervinientes en la producción y su objeto principal es brindar cifras que sirvan para comparaciones entre empresas o grupos de empresas, o como base para planear la acción futura, o bien como un elemento de análisis teórico en el estudio de la obtención de bienes y la prestación de servicios. Las hemos denominado productividades específicas de cada factor o productividad total, en el caso de referirnos a uno o a todos los recursos puestos en actividad, respectivamente.
Pero la productividad abarcaría también, en la más amplia acepción de este término todo aquello que pueda hacerse por la disminución del derroche de elementos útiles y por el mejor aprovechamiento de las posibilidades y oportunidades productivas aún cuando éstas sean difícilmente representables mediante expresiones numéricas.
Mas aún, productividad es el término que se emplea para designar el campo de acción en que se desenvuelven hoy innumerables científicos, economistas, ingenieros y técnicos, cuya meta es poner al alcance de un número cada día mayor de consumidores productos y servicios más útiles y mejores. Aquellos que trabajan en la productividad deben por lo tanto tener como objetivo fundamental el análisis y estudio de los medios de producción y colocación de bienes y servicios, procurando una mejor distribución de ellos y su adecuación a las verdaderas necesidades de la sociedad, ayudando a satisfacerlas en un orden subordinado a su real importancia.
Puede sintetizarse este concepto profundo de la productividad, aunque a riesgo de dejar de lado algunos de sus matices, definiéndola, en última instancia, como la relación de la satisfacción y el provecho que, con los recursos empleados en ella, obtiene la sociedad, de una producción.
Con frecuencia se confunden entre si los términos productividad, eficiencia y efectividad: Eficiencia es la razón entre la producción real obtenida y producción estándar esperada. Efectividad: Es el grado en el que se logran los objetivos.
De esto deducimos que, la forma en que se obtiene un conjunto de resultados refleja la efectividad, mientras que la forma en que se utilizan los recursos para lograrlos se refiere a la eficiencia. La productividad sería entonces una combinación de ambas, ya que la efectividad esta relacionada con el desempeño y la eficiencia con la utilización de recursos.
La palabra se ha vuelto muy popular, ya que se considera, que el mejoramiento de la productividad es la dinámica que está detrás del progreso económico y de las utilidades de las empresas. La productividad también es esencial para incrementar los salarios y el ingreso personal. Un país que no mejora su productividad pronto reducirá su estándar de vida.
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