lunes, 10 de marzo de 2008

La industria automotriz en la Argentina

Esta industria ha tenido una importante evolución y ha dado origen a un movimiento multiplicador muy destacado e impulsor de una serie de actividades conexas. Como toda actividad destacada ha presentado en sus ciclos, etapas florecientes y otras donde se advierte un claro descenso, con posteriores recuperaciones, acorde con las políticas económicas aplicadas en el país. El establecimiento y desarrollo de la industria automotriz en nuestro país fue uno de los hechos fundamentales de la última mitad del siglo pasado. Su participación actual en el producto manufacturero es de significativa gravitación. La existencia de la industria automotriz es importante no sólo por su significado desde un punto de vista económico en cuanto a polo de desarrollo generador de puestos de trabajo e inversión; sino en lo que debe ser una estrategia nacional de crecimiento económico y desarrollo social, ya que constituye uno de los sectores industriales más dinámicos por sus niveles de inversión y por sus condiciones tecnológicas permeables a los cambios que se producen en forma continuada. La industria del automóvil ha sido unos de los principales factores de crecimiento económico del país en los últimos cinco años junto con el sector alimentario y el de la construcción. Las fábricas de automóviles dan empleo directo e indirecto a unos 121.000 trabajadores y su facturación anual suma unos 47.000 millones de pesos (14.873 millones de dólares). Esta industria batió un nuevo record al alcanzar en 2007 una producción de 544.647 vehículos, con un alza interanual del 26%. Durante ese año, las multinacionales instaladas en Argentina vendieron 564.926 automóviles entre fabricados en el país e importados, llegando a la cifra más alta de los últimos cuarenta y ocho años.
La industria automotriz ya representa (2008) una quinta parte del PBI industrial y tenía presupuestada inversiones por u$s 3.500 millones hasta 2010. Nuestro país está en condiciones de producir vehículos en gran escala sin mayores inconvenientes. La crisis de 2001/02 no le afectó en la medida que se lo esperaba, por el contrario, encontró a la industria en una posición bastante sólida, con nuevos modelos a ofrecer al mercado y con un buen equipamiento, respondiendo muy bien el mercado. Nuestro país tiene una larga trayectoria de tradición industrial y, sobre todo, automotriz. Siempre se consideró - y aún se interpreta muy necesario - el perfeccionamiento en todas las escalas, de producción, de manera que habrá que proveerse de más laboratorios de pruebas, diseño y desarrollo. Existen requerimientos tecnológicos en muchos aspectos en la fabricación. Modernizar y equipar este sector contribuirá a beneficiar no solo a esta industria sino a toda la actividad del país. Comentemos, de manera abreviada, la evolución de esta industria y de las que tienen relación directa con ella, aclarando que sólo mencionaremos algunas marcas cuando nos refiramos a vehículos, en razón de lo condensado que nos exige el espacio del blog: Desde la llegada del primer automóvil importado allá por el año 1895, pasando por la inauguración de la sucursal de Ford Motor Co. en 1913; de la sede de Fiat en 1919, y de la instalación de otras marcas en años sucesivos; hasta los periodos más cercanos a la actualidad, se advierte una cierta expansión en su producción y venta de unidades con notable mejoramiento e incorporación de nuevos modelos. En el año 1906 se instala en nuestro país el primer taller de armado de automóviles. En 1949 se inicia el sector con Automotores Argentinos SA (Autoar) y dos años más tarde, comienza sus operaciones IAME (Industrias Aeronaúticas y Mecánicas del Estado) que luego se transforma en DINFIA (Dirección de Fabricación e Investigaciones Aeronáutica). En 1952 se marca el punto de arranque del sistema de nacionalización progresiva al lanzar Mercedes Benz Argentina S.A al mercado los primeros chasis para camiones fabricados en el país. En 1955 la incorporación a la actividad automotriz de IKA (Industrias Kaiser Argentina, significó el paso definitivo hacia la consolidación de la industria. En 1955 Fiat inaugura su primera planta en la Argentina. En 1959 se instala Deutz Arg. SA. En 1959 el gobierno dicta el decreto 3693/59 llamado “de radicación de la industria automotriz argentina”. El parque automotor argentino llegaba a las 48.000 unidades en l920 con un promedio de 187 habitantes por automotor; en 1930 alcanzaba a 435.822 unidades (27,6 habitantes por automotor); en 1940 el parque automotor se acercaba a las 430000 unidades (33 habitantes por automotor); en 1950 alcanzó las 557.470 unidades (31 habitantes por automotor). En 1960, llegó a 865.536 unidades (23,1 habitantes por automotor). En 1970 el parque automotor argentino era de 2.269.417 unidades (10,3 habitantes por automotor). Para 1974, el 92 % del parque automotor estaba formado por automóviles fabricados en el país. En 1980, el parque automotor argentino llegó a las 4.328.893 unidades (6,5 habitantes por automotor). En el 2000 la cifra fue de 6.953.180 ( 5,2 habitantes por automotor y en 2002 llegaba a 6.836.824 (5,3 habitantes por automotor). A diciembre de 1959 la Industria Automotriz Argentina contaba con cuatro fábricas (Autoar, IKA, Dinfia y Mercedes Benz). En 1962 la industria automotriz argentina registraba 25 fábricas aceptando el decreto de radicación automotriz. A partir del año 1998, nuestro país entra en una recesión cuyo punto culminante ocurrió durante diciembre de 2001 cuando se produjo la crisis terminal que implicó la paralización de la producción, con su grave secuela social, despidos y suspensiones de trabajadores en la mayoría de las terminales y manejo de autopartes.. El segmento compuesto por los proveedores nacionales – generalmente pequeñas y medianas empresas – se redujo notoriamente, y su lugar fue ocupado por filiales de empresas multinacionales en menor número y con menor utilización de mano de obra. Debe recordarse que la recesión sectorial tuvo su origen en forma previa a la caída de la convertibilidad (2000-2001). Pero el desempeño del sector automotriz acusó una notable recuperación a partir del año 2003, luego de las fuertes caídas registradas en 2001 (-19,0%) y en 2002 (-47,4%), siempre en relación con el año inmediato anterior. Después de dos años de recuperación como 2003 (+14,4%) y 2004 (+55,0%), en los primeros once meses de 2005 la tasa de crecimiento fue del 26,1% que, aunque más bajo que el de igual período de 2004, resultaba todavía considerablemente importante y muy superior a la tasa de crecimiento de la industria (8,4%) La industria automotriz fue la protagonista del 2005 con el alza comentada en la producción. Se destacó por su dinamismo y especialización en la categoría de vehículos utilitarios. La recuperación de las condiciones del entorno macroeconómico junto con acuerdos a nivel del MERCOSUR y la diversificación de los mercados de exportación fueron los principales factores para que, en la comparación interanual acumulada a noviembre de 2005, la rama fuera la de mayor crecimiento de la industria con una considerable reducción de la capacidad ociosa. Sin embargo, las terminales poseían todavía un amplio margen para permitir el crecimiento de la producción sin dificultades significativas. En las actividades complementarias, la empresa Firestone comienza a fabricar neumáticos en el país en 1931. Ford Motor empieza la producción local de baterías y elásticos. En 1951 se crea en Córdoba la fábrica de motores y automotores. En ese año se declara de interés nacional la fabricación de partes y accesorios para automotores. Actualmente, hay abundancia de fábricas de autopartes, accesorios y complementos, generalmente vinculadas a las Pymes.

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