martes, 4 de marzo de 2008

La importancia de una buena posición de "Liquidez".

La liquidez es tan importante para las compañías como para los inversores. Una persona física o ideal puede ser rica en términos del valor de los bienes que posea, pero esta persona puede presentar problemas, si es incapaz de convertir esos activos en efectivo. Las empresas sin efectivo pueden atravesar dificultades con sus acreedores. Los bancos son importantes para ambos grupos, proveen los servicios de intermediación financiera entre quienes necesitan y quienes están dispuestos a ofrecerles. Un comprender sobre liquidez de las acciones de una compañía dentro del mercado le ayudará al inversor a juzgar cuándo comprar y cuándo vender. Finalmente, un conocimiento sobre la liquidez propia de cada empresa le ayudará al inversor a evitar aquellas que podrían tener problemas en un futuro no muy lejano. Cuando se invierte en cualquier tipo de activo necesitamos tener en cuenta sus niveles de liquidez debido a que puede ser difícil o puede insumir mucho tiempo convertir cierto activo en efectivo. Por lo tanto, liquidez es un término utilizado para describir cuán fácil es convertir activos en efectivo. El dinero más líquido es el efectivo pues siempre puede ser utilizado fácil e inmediatamente. Se consideran activos líquidos a los certificados de depósitos, participaciones sobre acciones, bonos, opciones y commodities. Esta consideración se debe a que pueden ser vendidos fácilmente y se puede recibir efectivo por su producido, de inmediato o en pocos días. Existen además activos que pueden convertirse en efectivo con un poco más de esfuerzo o tiempo antes de transformarlos en efectivo, tales serían los casos de ciertas participaciones preferidas o restrictivas, las cuales por lo general cuentan con convenios sobre el cómo y cuando podrían ser vendidas. También dentro de este rubro estarían tipos de elementos de colección: estampillas, monedas, artículos de arte, etc. Generalmente estas operaciones requieren intermediarios que, por su intervención harían que la recepción de dinero fuese menor. Dentro de los activos con menor liquidez estarían los bienes inmuebles, debido al tiempo que demanda la operación de venta. Mediante la toma de préstamos, puede también obtenerse efectivo. Generalmente, en estas operaciones intervienen los bancos. En el mercado de capitales la liquidez tiene una connotación distinta, aunque suele tomárselo como activos de fácil liquidación a efectivo (en el caso de acciones que cotizan en Bolsas). Los activos se agrupan de acuerdo con su grado de disponibilidad para convertirse en dinero en efectivo (liquidez). Dentro del Activo Circulante se encuentran los valores que tienen liquidez inmediata o que pueden convertirse en dinero en efectivo, mientras está funcionando el negocio. Comprenderían: el Dinero en caja. Dinero en bancos. Inversiones en valores de inmediata realización, Cuentas por cobrar (clientes); Inventarios (en depósito) de materia prima, producción en proceso y productos terminados. Varios ratios pueden brindar una interpretación de con cuánta rapidez una compañía puede cumplimentar sus obligaciones. Uno de ellos, es el que expresa la relación entre los niveles de activos corrientes con las obligaciones corrientes. El término “corriente” implica activos liquidables u obligaciones pagables dentro del periodo de un año. Dependen de las empresas, las que poseen buena liquidez por lo general tienen un ratio corriente de más de 2. Esto indicaría que la compañía posee recursos de uso rápido para cumplir con las obligaciones y no tendrán que solicitar préstamos. Otro ratio sería el de la prueba ácida. Este ratio utiliza los activos corrientes (excluido el inventario) y los compara con las obligaciones corrientes. Un valor mayor de 1 con frecuencia, es considerado un buen punto de partida para la liquidez, pero también depende del tipo de actividad de la empresa. Otro ratio importante, es el de Deudas/acciones en circulación. Aunque no se trata de una medida directa de liquidez, está relacionado con ella. Por lo general, las compañías con ese elevado ratio serán menos líquidas, por lo que más cantidad de efectivo deberá estar disponible para ser utilizado para aplicarlo a servicios de deuda o reducción de las mismas. Talvez un índice más completo sería el de Deudas/patrimonio neto (capital+reservas+resultados). Debe diferenciarse el concepto de solvencia con el de liquidez. Liquidez es tener el efectivo necesario en el momento oportuno que nos permita hacer pagos de los compromisos anteriormente contraídos. Solvencia es contar con los bienes y recursos suficientes para respaldar lo adeudado, aún cuando estos bienes sean diferentes al efectivo. Es decir, liquidez es cumplir con los compromisos, y solvencia es tener con que pagar esos compromisos, aunque es evidente que para tener liquidez se necesita tener solvencia previamente. También lo anterior nos conduce a confirmar que la solvencia es la posesión de abundantes bienes para liquidar deudas pero si no hay facilidad para convertir esos bienes en dinero o efectivo para hacer los pagos, entonces no existe liquidez. A nivel nacional e internacional pueden afrontarse situaciones de falta de liquidez. Vemos así en las noticias o informaciones de diferentes lugares que el problema de la falta de liquidez financiera en los mercados que se produce debido a la crisis de una clase de hipotecas en los Estados Unidos, por ejemplo. Otro caso internacional se producía en China, donde sus autoridades habían dado un paso más en su intento por enfriar la economía, y por quinta vez habían recortado la liquidez de los bancos. El Banco Central chino había elevado el ratio requerido de reservas de depósitos desde el 9,5% hasta el 10%. También mencionemos el impacto de la crisis del Tequila en Argentina y, luego la crisis asiática que contribuyeron a poner de manifiesto la importancia de factores de liquidez y fragilidad financiera como posibles determinantes de la volatilidad en los mercados de capitales. El economista ingles Keynes se refería a una “preferencia por la liquidez”. Existían, según su apreciación, tres motivos principales por los cuales los agentes económicos preferían dinero líquido: para las transacciones permanentes que deben hacerse y que reclaman la existencia de estos fondos; por una razón de precaución por futuros acontecimientos imprevistos, y para la adquisición de títulos de rápida conversión en efectivo en Bolsa.

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