lunes, 31 de marzo de 2008

Discusión sobre las retenciones al agro

El tema retenciones ya lo hemos abordado en nuestra nota del blog del 11/01/08. La situación en el país en estos días y cierta confusión en los planteos hace que volvamos a tratar brevemente, este punto. Hay quienes afirman que las retenciones se instalan casi siempre para quedarse. Es muy difícil encontrar un tributo que recambie las retenciones cuando éstas comienzan a tener volúmenes importantes y conforman una parte sustancial de la recaudación del Estado Nacional, que tienen la ventaja para la administración central de que no se coparticipan. Las retenciones a las exportaciones seguirán existiendo, en primer lugar y fundamentalmente, por razones fiscales. Los derechos de exportación representan alrededor del 8% de la recaudación y en 2008 el superávit primario, se estima, alcanzará, gracias a estos aportes, 4% del PBI. Los impuestos a las exportaciones son asimétricos afectando más a los menos eficientes, que a los grandes. Esta situación potencia los riesgos de concentración productiva. Tampoco funcionan bien las compensaciones que entrega el gobierno a los productores de alimentos como modo de “reintegrar” las retenciones. Los subsidios son inferiores a los montos adicionales recaudados con este fin, no llegan a los sectores primarios de la cadena, y se concentran básicamente en los eslabones intermedios (los molinos y la industria láctea acumularon casi la mitad de los fondos en 2007). Desde un punto de vista geográfico tampoco el esquema actual de retenciones es equitativo, porque no distribuye los recursos por su origen, ni por sector ni por región. Los abundantes recursos que genera este tributo no se coparticipan por lo que se condicionan las finanzas provinciales a voluntad de la Nación. En cuanto a las retenciones móviles llegan en una situación absolutamente inadecuada: en momentos en que se está realizando buena parte de la cosecha., y sin tener en cuenta la rentabilidad del sistema en el largo plazo que es en definitiva la señal básica de la oferta. Tampoco se tiene en cuenta si el aumento de los costos de producción superaran al incremento de los precios efectivos para el productor. Desde el punto de vista técnico, el nuevo esquema de retenciones móviles plantearía precios máximos para los productores. No cabe esperar un cambio drástico en el esquema de retenciones porque tiene relación con la política fiscal, de ingresos y con la decisión del gobierno de recuperar al sector industrial En la discusión de las retenciones deben ser parte no sólo los productores y el gobierno nacional sino también los gobiernos provinciales porque, como ya lo expresáramos, no se coparticipan y la distribución de recursos es la más centralista de los últimos tiempos. Hay que recordar también que los sectores ganaderos y lácteos fueron los primeros afectados con una disminución de las colocaciones en el exterior y una perdida de participación importante en el comercio mundial. Mientras los altos precios internacionales permitieron una ecuación favorable para los granos, los productores aceptaron las retenciones. Pero en el contexto actual se suman la suba de costos en los insumos. Las falencias en las políticas agropecuarias en el país incluyen la falta de visión a largo plazo, del conocimiento exacto por parte de las autoridades de la situación real del campo, y la puesta en marcha de políticas de Estado sin consenso y discusión con el sector privado. Las retenciones no son malas en sí mismas – la utilizan otros mercados – pero cuando el esquema congela todo el ingreso adicional que determina el mercado, no dejan de ser contraproducentes. Además, la carga impositiva en nuestro país varía – según el campo propio o alquilado –entre 82% a 107%. Si un productor alquila el campo los números se distorsionan completamente ya que los valores del alquiler son muy elevados y dispares, resultando entonces que todas estas variables son imprevisibles para un plan de inversión. Habría zonas donde directamente no es rentable sembrar. El problema que hoy plantean las retenciones es que han dejado de ser un mecanismo compensador como cuando se utilizaban, por efectos de alguna devaluación. Se han convertido lisa y llanamente en un impuesto discrecional sin bases constitucionales.

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