sábado, 1 de marzo de 2008

Derivados Financieros

La alta complejidad y competitividad de los mercados, producto de los cambios continuos, profundos y acelerados en un entorno globalizado, requiere de un máximo de eficacia y eficiencia en la gestión financiera de las empresas. Asegurar niveles mínimos de rentabilidad implica hoy día la necesidad de un alto aporte de creatividad destinada a encontrar nuevas formas de garantizar el éxito. Todo contrato derivado tiene por objeto brindar la posibilidad de transferir riesgo. Los contratos derivados se definen en una expresión muy simple: como aquellos contratos cuyo valor “deriva” del valor de otro instrumento. Son productos que derivan de otros productos. Una definición más completa es la que expresa que un derivado financiero (o instrumento derivado) es el que se basa en los precios de otro activo, de ahí su nombre. Los activos de los que dependen, toman el nombre de activo subyacente. Por ejemplo, el futuro sobre el oro se basa en los precios de este metal. Las características generales de los derivados financieros son: se liquidarán en una fecha futura; pueden cotizarse en mercados organizados (como las Bolsas) o no organizados ("OTC"); requieren una inversión inicial neta muy pequeña o nula respecto a otro tipo de contratos que tienen una respuesta similar ante cambios en las condiciones del mercado; su valor se cambia en respuesta a la modificación del precio del activo subyacente. Existen derivados sobre productos agrícolas y ganaderos, metales, productos energéticos, divisas, acciones, índices bursátiles, tipos de interés, etc. Para encontrar las primeras operaciones de derivados financieros hay que remitirse al siglo XX. En los años 70, había una figura predecesora de los actuales contratos de derivados financieros. Esto era el préstamo "back-to-back"; por el cual dos matrices de sendos grupos empresariales se intercambiaban los intereses de los préstamos de sus filiales para estar en concordancia con las estrategias de las casas matrices (esto se podía deber a que las matrices operaban multinacionalmente y los intereses que tenían que pagar estaban en una divisa poco favorable para ellas). De esto, nació el primer "swap" (que significa "permuta" o "intercambio") de divisas; que involucraron al Banco Mundial y a IBM como contrapartes. El contrato permitió al Banco Mundial obtener francos suizos y marcos alemanes para financiar sus operaciones en Suiza y Alemania del oeste, sin necesidad de tener que ir directamente a estos mercados de capital. Se trata de contratos financieros destinados a cubrir los posibles riesgos que aparecen en cualquier operación financiera, estabilizando y por lo tanto concretando el costo financiero real de la operación. Estos acuerdos generan obligaciónes de una de las partes, 1) de entregar o exigir, en una fecha futura un bien. Como contraprestación, 2) la parte beneficiaria tendrá la obligación de pagar el precio, en la forma y modo determinado. El bien puede ser un activo o el fruto de éste. Los activos pueden ser acciones; commodities, índices de acciones, moneda extranjera, o también variaciones de precios, cotizaciones, tasa de interés, tipos de cambios, etc. Existen diversos tipos de derivados financieros, como: forwards, contratos futuros, opciones y swaps. Los forwards se realizan en forma privada entre dos partes. Una de las ellas se obliga a comprar o vender activos a un precio establecido en la fecha del contrato. En el mercado de las materias primas, la figura de los derivados aparece con anterioridad a los actuales derivados financieros. Ya en el siglo XIX se negociaban operaciones sobre metales o sobre cereales. El centro mundial de esta operativa estaba situado en el Chicago Board of Trade. Los mercados de futuros surgieron inicialmente vinculados a la operatoria de productos agropecuarios - arroz, manteca, soja, petróleo, etc.- pero con el paso del tiempo se expandieron hacia otros instrumentos financieros. En la actualidad los volúmenes más importantes se verifican en los contratos financieros. Si bien los derivados financieros se pueden clasificar de múltiples maneras existen dos grandes grupos, los futuros y las opciones. El futuro no es más que una promesa, un compromiso entre dos partes por el cual en una fecha futura una de las partes se compromete a comprar algo y la otra a vender algo, no realizándose ninguna transacción en el momento de la contratación. En cuanto a las opciones ya nos hemos referido especialmente en el blog del 27/02/2008.. El principal objetivo de los mercados de futuros es posibilitar cobertura ante cambios desfavorables en alguna variable económica. Esto se logra mediante un mecanismo que hace posible que quienes quieran eliminar riesgo, puedan transferirlo a quienes estén dispuestos a asumirlo. La cobertura es un hecho casi cotidiano. Los seguros para automóviles, propiedades e incluso cosechas (por ejemplo, seguro contra granizo) están ampliamente difundidos. Este tipo de cobertura es una estrategia defensiva que se realiza con el fin de lograr protección contra pérdidas en el valor de los bienes, causados por daños o destrucción total de los mismos. Hay un desconocimiento, en general, de las tareas y situaciones que se producen en el mercado de Derivados Financieros al trabajar con productos tales como Futuros y Opciones, principales representantes del mismo. El punto clave es recordar que la cobertura en futuros es una herramienta empleada para minimizar el riesgo que se produce cuando las cotizaciones se mueven en forma adversa. Hay dos tipos de coberturas: vendedora y compradora. La cobertura vendedora es utilizada por quienes tratan de proteger el precio de una venta del bien que realizarán con posterioridad, es decir, por aquellos que temen una caída futura del precio del bien. La cobertura compradora es empleada por quienes buscan establecer el precio de una compra de un bien que efectuarán posteriormente, es decir, por aquellos que temen un aumento de las cotizaciones.

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