jueves, 10 de marzo de 2016

Informaciones económicas internacionales


*El Banco Central de Chile informó en un estudio preliminar que el Indicador Mensual  de Actividad Económica (IMACEC) de enero 2016 aumentó 0,3% en comparación con igual mes del año anterior. Dicha cifra superó las expectativas de los analistas más optimistas que apenas daban un 0,1% para el primer mes del año. La serie desestacionalizada no registró variación respecto del mes precedente y creció 0,5% en doce meses. El ente rector agregó que en el resultado incidió, principalmente, el crecimiento de las actividades de servicios, efecto que fue compensado por las caídas de minería e industria manufacturera.
*La economía mundial se desaceleró levemente durante 2015 y alcanzó el menor nivel de dinamismo desde 2009, al alcanzar un alza de 3,1% anual. En tanto, la tasa de inflación promedio anual agregada se redujo a 3,3%, alcanzando también el nivel más bajo de los últimos seis años. La tasa de inversión bruta agregada se sostuvo en 25,2% del PBI agregado y la de ahorro bruto se redujo levemente a 25,4%. En consecuencia, si bien siguió existiendo un exceso de ahorro que siguió presionando a la baja a las tasas de interés de largo plazo, se redujo respecto de los años previos. Ese exceso de ahorro agregado es una constante desde 2004.

La situación en Siria y en toda la región, disparó una ola inmigratoria hacia Europa que encuentra sus antecedentes más inmediatos en la Guerra de los Balcanes y que puso las instituciones supranacionales europeas en problema y derivó en un incremento de las barreras inmigratorias de los países miembros. La situación atentó contra el proceso de integración. En síntesis, el mundo se volvió un lugar aún más inseguro durante 2015 y, además, se incrementó significativamente la percepción de vulnerabilidad de los sistemas de seguridad de los países desarrollados.

En el plano económico, en tanto, el elemento de una ruptura brusca de 2015 fue la cada vez más mayor divergencia de las políticas económicas entre los principales países desarrollados y sus efectos sobre el proceso de cambio de signo del ciclo de liquidez mundial y los niveles de volatilidad. Por un lado, está EE.UU., la mayor economía del mundo, que ya realizó un importante esfuerzo de consolidación fiscal, sobre todo a nivel federal, y que continúa avanzando en el retiro del estímulo monetario. Primero le tocó a la flexibilización cuantitativa  y a partir de ahora a la tasa de interés de referencia.

Su economía real ya superó los máximos pre-crisis y muestra una tasa de inversión interna bruta agregada y privada en recuperación, aunque aun levemente por debajo de los niveles pre-crisis, y un nivel de déficit por cuenta corriente significativamente menor.  Es decir que EE.UU. demanda menos flujos de capitales y recursos financieros que en la pre-crisis, dada la levemente menor tasa inversión, pero sobre todo la perceptiblemente mayor tasa de ahorro. (Mercado).

*América latina se enfrenta a una época en la que los déficits gemelos (comercial y fiscal) van a condicionar su expansión económica. Si el comercial pone en cuestión el modelo exportador, el fiscal lanza una sombra de duda sobre su estructura impositiva. El déficit comercial que arrastran la mayoría de los países latinoamericanos evidencia que el modelo primario exportador, con escaso valor añadido en la mayoría de los productos y escasa diversificación de lo exportado, ya no es válido. La secretaria ejecutiva de la CEPAL, ha alertado en varias ocasiones sobre esa dependencia con respecto a pocos productos y pocos mercados: “Tan solo cinco productos, todos primarios, representaron 75% del valor de los envíos regionales a China en 2013, la inversión china en la región refuerza este patrón, ya que entre 2010 y 2013, casi 90% de ella se dirigió a actividades extractivas, particularmente minería e hidrocarburos”. El déficit fiscal que preocupa a la mayoría de las naciones de América latina avanza la necesidad de aplicar reformas estructurales en el corto plazo.


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