sábado, 5 de marzo de 2016

Aristóteles y sus consideraciones sobre temas económicos (II)



(continuación del blog anterior. Ultima nota)
La teoría contiene esencialmente dos proposiciones. La primera indica que, cualesquiera que sean los demás fines a los que sirva el dinero, su función fundamental - la que lo define y explica su existencia -, es servir de medio de cambio.  La segunda proposición dice que para servir como medio de cambio en los mercados, el dinero mismo tiene que ser una de las mercancías que ayuda a intercambiar. O sea: tiene que ser una cosa útil y con valor de cambio independientemente de su función monetaria; eso es todo lo que significa en este contexto ‘valor intrínseco’: valor que se puede comparar con otros valores. De este modo, la mercancía moneda se estima por su peso y por su calidad, igual que las demás mercancías. Por conveniencia, la gente puede decidir imprimir una imagen en ella, con objeto de evitar la molestia de tener de que pesarla cada vez; pero esa impronta se limita a declarar y garantizar la cantidad y calidad de la mercancía contenida en una acuñación; no es la causa del valor de ésta.

Cualesquiera que sean sus debilidades, esta teoría, aunque siempre fue discutida, predominó sustancialmente hasta finales del siglo XX, e incluso después. Es la base del núcleo de todo el trabajo analítico realizado en el terreno del dinero. Aristóteles presenta el desarrollo de la moneda en algo que se ofrece como una secuencia histórica, la cual arranca de una condición, de un ‘estadio’ en el cual no existía el dinero. 

Si bien este filósofo legitimó el uso del dinero, al préstamo con intereses lo consideró antinatural. Para él, el dinero es estéril, por lo que no se puede crear dinero a partir de dinero. Esta práctica – según Aristóteles – es equivalente a intentar obtener una ganancia que es ilegítima. Es tal la importancia de este planteamiento que, siglos más tarde, Santo Tomás de Aquino lo hizo suyo, y de ahí en adelante la Iglesia Católica, la cual rechazó el préstamo de dinero con interés hasta el siglo XIX. Esto permite explicar, además, que hayan sido principalmente los judíos quienes se dedicaron a la actividad bancaria.
La primera acuñación formal de moneda la realizaron los lidios de Asia Menor a comienzos del siglo VIII s.C. Posteriormente, cada ciudad griega tuvo su propia moneda, aunque la más cotizada era el tetradracma ateniense. Fue precisamente en Atenas donde se desarrolló una mayor estructura capitalista, al existir bancos que prestaban plata y recibían depósitos.  
En cuanto al concepto sobre valor y precio, el filósofo griego se preocupaba por la manera de lograr una sociedad justa, lo que al mismo tiempo lo llevó a tratar tangencialmente los temas económicos cuando se relacionaban con la justicia. Se podría decir que Aristóteles hace las primeras reflexiones sobre el valor y el precio desde la perspectiva de valor de uso y valor de cambio, al decir:


Toda propiedad tiene dos usos que le pertenecen esencialmente, aunque no de la misma manera: el uno es especial a la cosa, el otro no lo es. Se observa que Aristóteles hace una clara diferenciación entre el valor de uso y el valor de cambio, sin estar hablando de valor o de precio, por lo que es importante entender el contexto en que lo hace, pues su énfasis está puesto en las distintas maneras de adquirir bienes que tienen las personas, una de las cuales es el intercambio. Lo que hay detrás de esta aproximación a los conceptos de valor y precio es una forma de regular la justicia por las relaciones comunes entre los ciudadanos. Aristóteles también enfatiza en su obra ética nociones importantes de la teoría del valor, que se centran en las relaciones de justicia.


En el texto expone como se observa que para que haya justicia en los intercambios, lo que se entrega tiene que ser igual a lo que se recibe. Hay un concepto implícito en lo enunciado por Aristóteles, pues sostiene que el intercambio se realiza porque los seres humanos necesitan unos de otros, pero ese intercambio tiene que hacerse a un precio justo. Y en esto encontramos otro concepto importante desarrollado por Aristóteles en relación con el precio.

 Encontramos pues en Aristóteles importantes aportes a la teoría del valor, que sin haber hablado de precio y valor, introdujo los conceptos de valor de cambio y valor de uso, desde su preocupación por la manera de alcanzar una sociedad justa.
Un concepto importante lo ejemplificó Aristóteles con la paradoja del hierro y el oro: a pesar que el hierro es mucho más útil que el oro, “éste tiene un mayor valor”. La razón fundamental de este hecho es que los bienes más escasos suelen tener un mayor precio aunque su valor intrínseco pueda ser menor. Otro de los puntos relevantes de la obra del destacado filósofo es expresar claramente que la riqueza no tiene límites. Aristóteles diferencia en forma precisa entre riqueza (ploutos) y acumulación de bienes (chrémata); no es lo mismo tener muchos bienes que disfrutarlos. En este punto, usa el ejemplo del rey Midas, quien según dice la historia, todo lo que tocaba lo convertía en oro. Pero el rey no podía disfrutar de nada, ya que a pesar de poseer muchos bienes, le resultaba imposible gozarlos tal como eran.



Fuente: Aristóteles: “La Política”. Scott Meikle: “Aristotle Economic Thought” – Oxford University Press, 1995. – Se trabajó con la edición argentina
:”La Política” – Ediciones Libertador (Julio 2010) – capítulos: I al V

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