Conforme a un estudio del Banco Mundial, la clase media en América Latina aumentó en un 50% en la última década del siglo, de 103 millones de personas a 152 millones y sostiene que el logro es causa del crecimiento sostenido en la región durante los últimos años que, pese a la crisis económica internacional, ha permitido aumentar la clase media. El análisis afirma que los factores más significativos a la hora de promover la movilidad en América Latina son: mayores niveles de educación entre los trabajadores; mayor nivel de empleo formal; más personas viviendo en áreas urbanas; y particularmente, más mujeres en la fuerza laboral y una disminución del tamaño de las familias. Con estas cifras, la clase media supone el 30% de la población de América Latina, y en algunos países como Brasil, Colombia y México, los progresos han sido notables. El Banco Mundial estimaba, en el informe, que un ciudadano de clase media es aquel que cobraba al menos 10 dólares al día (3.650 dólares al año por persona) y cuya probabilidad de caer en la pobreza fuera menor del 10%.
De acuerdo al Banco Mundial, sitúa el umbral de pobreza moderada para la región en 4 dólares al día, un 30,5% de la población que vive por debajo de esa cota de ingresos y un 37,5% vive entre la pobreza y la clase media (4-10 dólares al día), los considerados vulnerables. A los miembros de esta "clase vulnerable" les fue mucho mejor que a los pobres en términos de ingresos - apunta el informe -, pero aún carecen de la seguridad económica de la clase media. Al menos el 43% de todos los habitantes de América Latina cambió de clase social entre mediados de los 90 y fines de los 2000. La mayor parte de este movimiento fue ascendente.
El crecimiento de la clase media se sustenta en una fuerza laboral más educada, mayor participación femenina en el mercado laboral, familias menos numerosas y una creciente urbanización en muchos países, así lo señalaba el presidente de la Institución Internacional.
La población de clase media en América Latina y el Caribe ha aumentado
en un 50% —de 103 millones de personas en 2003 a 152 millones (o un 30% de la
población del continente) en 2009. Durante este periodo, a medida que los
ingresos de los hogares crecían y la desigualdad tendía a disminuir en la
mayoría de los países, el porcentaje de la población pobre disminuyó
notablemente, del 44% al 30%.
Resumiendo: para el
Banco Mundial, el 30% de la población de América latina pertenece a sectores
pobres, un 38% a “vulnerables”, un 30% a la clase media y el 2% restante son
ricos. De 1995 a 2010 la pobreza bajó del 44 al 30%. En tanto, el 40% de los
hogares ascendieron de “clase socioeconómica”. La mayoría de los pobres que
ascendieron no se integraron directamente a la clase media, sino que pasaron a
formar parte de los “vulnerables”, que actualmente es el sector social más
numeroso de la región. El porcentaje de pobres igualó al de la clase media,
cuando hace diez años era 2,5 veces superior. Los datos surgen del informe “La
movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América latina”, que
fue presentado por el Banco.
Para el
Banco Mundial, una familia de cuatro miembros pertenece a la clase media si su
ingreso anual está entre el equivalente de 14.600 dólares y hasta 73 mil
dólares a precios de 2005 (entre 10 y 50 dólares por día per cápita). Este
nivel de ingreso proporciona “una mayor capacidad de recuperación ante eventos
inesperados y refleja una menor probabilidad de volver a caer en la pobreza”,
indica el organismo multilateral. Los sectores “vulnerables” reciben por día entre
4 y 10 dólares per cápita y los segmentos pobres, menos de cuatro dólares
diarios.
La clase
media creció de 103 a 152 millones de personas en la región. El avance que se
produjo en Brasil fue del 22%, seguido por Uruguay (20%) y Colombia, con el
16%. El desempeño destacado del caso local se explica porque el crecimiento
económico y la redistribución del ingreso a través de impuestos y subsidios
aportaron casi en partes iguales para generar ese resultado. En otros países,
el peso del crecimiento resultó mucho mayor, sin tener tanta importancia la
acción redistributiva. La mejoría argentina también tiene que ver con el piso
muy bajo del cual se parte, luego del fuerte deterioro que los sectores medios
sufrieron en la crisis de 1998-2001 que signó el fin de la convertibilidad.
Al final de su
prólogo, el informe expresa que sin duda el estudio realizado alimentará los
debates en torno a las implicaciones de estas nuevas tendencias —para el
funcionamiento de la economía, para las prioridades de las políticas y para la
actuación de las instituciones democráticas. Si bien América Latina y el Caribe
han emprendido el camino para convertirse en una región de clase media, aún
queda mucho por hacer. Los líderes regionales tendrán que seguir dedicando una
atención especial en materia de políticas a esa tercera parte de
latinoamericanos que siguen siendo pobres y, a la vez, trabajar en aras de la
seguridad y la prosperidad de los vulnerables.
Fuente: Banco Mundial
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