El mercado del petróleo
funciona, en principio, bajo la incidencia de la
oferta y la demanda. Pero también por la previsión de oferta y demanda,
debido al elevado peso en el sector de los contratos de futuro y seguros de
cobertura. Para los países exportadores
de petróleo, un descenso de precios se traduce en una reducción de sus ingresos. La cuestión es si, finalmente, algunos grandes productores actuarán contra la baja, reduciendo su producción para sostener los precios.
La mejor explicación sobre el
descenso de precios se la atribuyen a grandes cambios tanto en la oferta
como en la demanda. En todo el mundo (en el caso actual) hay un descenso
en la actividad económica. En una visión generalizada se observa: a Europa, ante una recuperación que
tarda, Japón que le cuesta salir de su estancamiento, China
que ha reducido el crecimiento anual, los mercados emergentes en retroceso, y
apenas Estados Unidos con mejor perspectiva. De modo que todo eso se
traduce en menor demanda.
En un
mercado tan volátil como el del petróleo y que incide sobre la mayor cantidad
de sectores económicos (transporte,
energía, producción industrial, agroganadería, etc.), el reciente ciclo
bajista que se inició en junio de 2014 y que en tan sólo seis meses ya lleva un
37% de caída (de un barril de crudo WTI a u$s 107, se alcanzaron los u$s67, el nivel más bajo
desde mayo de 2010), genera efectos profundos en todo el mundo.
Sobre todo porque consideran que el actual contexto de precios bajos se
mantendría hasta por lo menos 2016.
En los últimos
años: el precio medio del crudo varió sustancialmente: en 2011 era de 107
dólares, en 2012 de 111 dólares y en 2012 de 110 dólares. Pero su costo
tampoco puede ahora considerarse barato si se mira la evolución con más
perspectiva: en 2008 el precio medio del barril era de 45 dólares y llegó ese
año incluso a reducirse a 36 dólares. El pesimismo sobre el tiempo
que durará el descenso, abarca a todo 2015, y muchos gobiernos están
replanteando sus presupuestos. Algunos –los exportadores- tendrán
menores ingresos. Otros, los consumidores, verán crecer ahorros importantes. Los que más
se beneficiarán serán los países importadores o sea, aquellos con
gran dependencia energética serán, en principio, los principales beneficiados
por compras más baratas. No es cuestión de qué países consumen más, sino
cuáles se ven obligados a importar más barriles y, por tanto, a pagarlo a
precios más caros.
La tesis de la organización
(OPEP) es que con este nuevo nivel de precios, muchos de los productores de shale oil & gas, entran
en dificultades, ya que la explotación de
los yacimientos dejaría de ser rentable. Argumento que no es compartido por
los productores estadounidenses. En cuanto a los niveles de producción, la misma OPEP cree que se mantendrán igual.
No sería como antes, que ante una caída de los precios, Arabia Saudita y otros
grandes productores reducían la extracción para moderar la caída de precios.
Los integrantes de la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP) producen cerca del 40% del crudo del
mundo. Arabia Saudí produce 11,5 millones de barriles al día. Irán 3,5
millones. Nigeria, 2,3 millones... La inmensa mayoría se dirige a la exportación, que ahora será menos
rentable. Además de la OPEP, Rusia es otro de los grandes productores del mundo con más de 10 millones de barriles al día. Pese a la
reducción de precios, por el momento, los exportadores
tradicionales se inclinan por mantenerlos.
En el sector opuesto aparecen hoy
los países que más dependen de sus exportaciones de petróleo para financiar el gasto
público. Rusia, Venezuela e Irán son
los que más se perjudican por la actual baja, que también afecta a los productores estadounidenses de shale oil
(petróleo extraído de manera no convencional), cuyo punto de equilibrio se
sitúa en un valor del barril de crudo más alto que el resto de la industria.
Los requerimientos energéticos de
dos de las economías más pujantes del mundo son muy elevados. Dos países
importan más petróleo que toda Europa junta; China compra en el exterior 5,6 millones de barriles de crudo al
día y 1,2 millones de otros productos petrolíferos. Sus exportaciones son
mínimas. India, por su parte, no exporta nada y se ve obligada a importar 3,8 millones de barriles de crudo
al día
Fuente; World Energy: informe 2014 –
Finanzas y Mercados - Informes OPEP - El Economista -
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