En
el marco de una conferencia de prensa, el titular de la cartera de Hacienda y
Finanzas anunció una pauta de inflación del 20 al 25% para el año en curso señalando que no se trata de
una meta optimista, sino "realista" en función del programa preparado.
Agregó
que conforme a la directiva del Presidente "no se tocará el gasto
social, en la medida de lo posible se incrementará el gasto en inversiones,
indicando dónde está el derroche en todos los ministerios". Estimó, en base a las mediciones de
las provincias y privadas, que
el año 2015 cerró con una inflación del 27 a 28%, pero que se aceleró hacia fin
de año. Al respecto consideró que: "recibimos una inflación del
30%". A partir de este dato, propuso un compromiso de inflación
para 2016 de 20 al 25% que bajará del 12 y 17% el próximo, a 8 a 12% para 2018
concluyendo el último año de la nueva gestión "en un dígito alrededor 5%
anual".
"En
temas fiscal e inflacionarios seremos cuidadoso, pero tendremos mano firme para
avanzar en la dirección correcta", indicó
el ministro el referirse al la política de shock que se implementó para la
devaluación. En esa línea anticipó
que mediante el programa con metas presentado se intentará reducir el déficit
fiscal en un punto. El ministro advirtió "todo
esto sin tocar el gasto social, porque incluso vamos a extender la Asignación Universal
a los hijos de los monotributistas".
El
ministro se comprometió a seguir trabajando en el tema de la inflación en un
esquema que no contempla "ni
la extorsión ni la ley de la selva". Por
ello presentó un programa de metas ya que consideró que no será posible contener la
inflación en tanto no se resuelva el problema fiscal y en tal sentido dijo que se hará
una "convergencia gradual hacia a la normalidad atendiendo a los que menos
tienen y con vistas al crecimiento" económico.
Tras evaluar que se “salió bien del cepo", aunque ahora "el río que tenemos que atravesar es el aumento desmedido de los precios". Al respecto dijo que quería que la sociedad, los formadores de precios, los trabajadores, supieran que la conducción oficial "se está ocupando" del tema. Manifesto que las mediciones internas arrojan que, tras un repunte en la última quincena de noviembre y la primera de diciembre, en la primera parte del presente enero "los niveles de inflación son parecidos a los de septiembre y octubre" del año pasado. Consideró que el costo en término de inflación de la liberación cambiaria fue "un pequeño malestar de dos meses que ni por asomo fue el impacto que esperaban analistas y políticos".
Tras evaluar que se “salió bien del cepo", aunque ahora "el río que tenemos que atravesar es el aumento desmedido de los precios". Al respecto dijo que quería que la sociedad, los formadores de precios, los trabajadores, supieran que la conducción oficial "se está ocupando" del tema. Manifesto que las mediciones internas arrojan que, tras un repunte en la última quincena de noviembre y la primera de diciembre, en la primera parte del presente enero "los niveles de inflación son parecidos a los de septiembre y octubre" del año pasado. Consideró que el costo en término de inflación de la liberación cambiaria fue "un pequeño malestar de dos meses que ni por asomo fue el impacto que esperaban analistas y políticos".
Hizo
especial énfasis en el "alto déficit fiscal" que recibieron como herencia
y que "nos vamos a enterando en la medida que avanzamos". Atribuyó el
elevado nivel de deuda al aumento de la
emisión monetaria que llegó a un crecimiento récord en 2015 orden del 45%. De esta forma, aseveró "llevamos
10 años de inflación por encima de 15% y 8 años por encima del 20% anual, y es
difícil encontrar otro país con esta performance".
Señaló
que el anterior gobierno presentó un
déficit primario del sector público nacional equivalente a 2,3% del producto
bruto, pero consideró que esa
cifra debe ser corregida tanto por ingresos que no debieron computarse como por
gastos que no se incluyeron. Entre estos últimos calculó que la "deuda flotante" (con
proveedores, organismos, etcétera) pasó de 60.000 millones de pesos a fines de
2014 a 110.000 millones de pesos a fines del año pasado, algo más de un punto
del PBI.
También
el ministro destacó que el déficit primario (antes del pago de intereses de la
deuda) que recibe el nuevo gobierno equivale a "5,8% del producto bruto
interno, el más alto de los últimos 30 años" a pesar que "Argentina tuvo el año pasado
el récord absoluto de recaudación en sus 200 años de historia". Si a este déficit primario de 5,8% se agrega el 2,2% de déficit
financiero que calculó el ministro, resulta que el desequilibrio total de las
cuentas del Tesoro Nacional llega al 8% del PBI.
(Continuará)
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