* El gobierno argentino iniciará en próximos días
las negociaciones formales con los holdouts, en lo que será la primera reunión
que mantendrán funcionarios de la secretaría de Finanzas con los representantes
de los acreedores que litigaron contra el país por el default de la deuda, y el
mediador en ese conflicto Daniel Pollack. Relacionado con este primer encuentro
entre las partes, el presidente del Ejecutivo aseguró que el gobierno nacional
"quiere resolver" ese litigio en "una negociación justa, que nos
ayude a salir de esta situación lo antes posible". La negociación
oficial será conducida por el secretario de Finanzas. El ministro de Hacienda y
Finanzas, había anunciado que el gobierno procura la contratación de nuevos
estudios de abogados. Frente al inicio formal de la negociación, el presidente
argentino planteó: "Esperamos ver qué camino de solución hay y vamos a transmitir con
claridad al representante del juez que este gobierno quiere resolver el tema.
Queremos una negociación justa, que nos ayude a salir de esta situación lo
antes posible". La Argentina enfrenta la
eventualidad de pagar al menos unos 10 mil millones de dólares si se le suman,
a los juicios ganados por los holdouts, los denominados "me too" (yo también),
acreedores en condiciones de litigar y
obtener el mismo resultado favorable a sus reclamos.
* El BCRA informó que la Base Monetaria finalizó el año en $624.000 millones, con lo que la masa de dinero aumentó $161.000 millones en el año, con caída de reservas y
magro crecimiento económico Las necesidades del Gobierno de obtener pesos para
financiar el gasto público, en un marco de profundización del déficit fiscal por cuarto año consecutivo, impusieron
a la emisión de moneda como casi
exclusivo recurso para cerrar las cuentas de 2015. Según el Banco Central, la Base Monetaria aumentó
en 2015 un 34,9%, desde los $462.564 millones de fines de 2014 a los $623.890 millones del
31 de diciembre pasado. En este concepto la entidad monetaria incluye billetes y monedas en circulación, cheques
cancelatorios en pesos y depósitos de entidades financieras en la cuenta
corriente del BCRA. En cuanto a la circulación monetaria, es decir los billetes y monedas en
poder del público, ésta se incrementó en 33,4%, de $358.752
millones a $478.777 millones.
Este
importante incremento de la masa de dinero en la economía se justificó
esencialmente por el apremio del Tesoro
nacional para cubrir gastos corrientes. El Banco Central emitió moneda que
además no tuvo compensación del lado de
las reservas internacionales, que el año pasado cedieron 18,7% o USD 5.580
millones, a 25.563 millones de dólares.
*Argentina pagará en el primer trimestre del año unos U$S 202 millones que adeuda
a Bolivia por importaciones de gas,
así lo señalaba el presidente de la petrolera estatal boliviana tras reunirse
con funcionarios de su vecino austral en Buenos Aires. Bolivia le vende a Argentina unos 16 millones de metros cúbicos de gas
por día. El ministro de Hacienda y Finanzas del Gobierno argentino informaba
que el país tenía deudas con Bolivia por compras de gas desde agosto del 2015. La
nueva administración de Argentina se comprometió a pagar lo adeudado y a
mantener el acuerdo de importación de gas.
* Para
reforzar la credibilidad de la nueva política monetaria es necesario reformar la Carta Orgánica del
BCRA, para que el objetivo de
la autoridad monetaria vuelva a ser el de preservar el valor de la moneda y que
esta pueda cumplir sus funciones, principalmente la correspondiente a depósito
de valor, función que durante los últimos años el dinero no ha cumplido. En un
contexto de alta inflación, un peso hoy vale (mucho) más que un peso mañana,
con lo que se privilegia el consumo sobre el ahorro y, por lo tanto, sobre la
inversión.
El recorte de seis puntos de la
tasa de interés, que se ubicó en el 38% a
la salida del cepo cambiario, con un tipo de cambio por debajo del esperado por
el mercado, reabrió la adquisición de la divisa norteamericana, a la vez
que le permite al ente emisor seguir acomodando la cantidad de dinero en
circulación, con un menor costo. No obstante, si bien una política restrictiva en
términos monetarios es una condición necesaria para controlar el problema de la
inflación, no es suficiente. Para que esta sea efectiva en el largo plazo debe
eliminarse la discrecionalidad, a fin de modificar las expectativas de
los agentes, que en los últimos años se acostumbraron a vivir en un país en el
que sobraban los pesos.
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