La Navidad siempre nos emociona, nos hace aparecer como integrantes
importantes de la familia. Nace el Niño Dios y junto con este acontecimiento de
tanta trascendencia se aquietan nuestras preocupaciones y entonces comienza a
invadirnos la esperanza por el año próximo que se avecina. Es un momento en que
surge el beso y el abrazo fraterno, el brindis se asemeja a algo que conduce a rehabilitarnos,
a pensar en nuestros padres, hijos y hermanos…a pensar y a rezar por nuestra
patria, expresando el amor que también sentimos por ella y que tanto deseamos se
restablezca. En esta ocasión los esposos y las parejas se abrazan y prometen
esmerarse en procura de la mayor felicidad de la familia. Se vislumbra un nuevo
sendero, esperamos que con paz, bienestar y prosperidad.
El
Arbol de Navidad y el pesebre que simboliza el nacimiento de Jesús, sin duda escuchará
nuestros sinceros clamores y El nos bendecirá interpretando nuestras
peticiones.
En
el temario habitual de este blog, pedimos por una economía más sincera, más
humana, una economía que aquiete nuestros ánimos, que promueva caminos
felices y que siempre piense como meta
esencial en el bienestar de todos los argentinos.
Buenos Aires, 25 de diciembre de
2015 – Alfredo Eduardo Villafañe
(Director)
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