jueves, 9 de febrero de 2012

Problemas a sortear por la eurozona

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) cerraron un acuerdo sobre el nuevo Tratado para reforzar la disciplina fiscal. Además, los líderes de la UE respaldaron destinar los fondos estructurales comunitarios disponibles a apoyar a las Pymes y a programas de fomento del empleo juvenil, en una declaración que busca realizar el ajuste fiscal con el crecimiento económico y la creación de empleo. Pero, con tantos frentes abiertos, todavía existe una larga lista de asuntos que recoge Business Insider, que amenazan con afectar a la Unión Monetaria. Analizando cuáles serían esos futuros problemas, los señalamos a continuación (la distribución numérica no significan orden de prioridades).

1) El Banco Central Europeo no es como la Reserva Federal de Estados Unidos o como otros bancos centrales. Solo tiene un único mandato: garantizar la estabilidad de precios, y no puede comprar deuda bancaria o deuda soberana en el mercado primario. La esperanza de muchos inversores era que el BCE actuara como prestamista de última instancia. Y se ha debatido en numerosas ocasiones la posibilidad de que la institución preste dinero al FMI, al fondo de rescate europeo, o al mecanismo europeo de estabilidad para que estos, a su vez, incrementen sus recursos para ayudar a los países con problemas. En cualquier caso, el BCE interviene en los mercados secundarios de deuda y desde que activó su programa de compra de deuda soberana, en mayo de 2010, ha adquirido 219.000 millones de euros en bonos de países con dificultades.
2) Deberá analizarse que si el Gobierno griego acuerda una quita de su deuda superior al 50%, puede dudarse que el país esté en condiciones de regresar al mercado para financiarse en un futuro previsible. De hecho, Grecia tendrá complicado que su deuda se sitúe por debajo del 120% del PBI en la próxima década. Las fuertes medidas de austeridad merman toda posibilidad de crecimiento, además de provocar huelgas masivas y disturbios en Atenas. Mientras la UE quiere imponer una nueva ronda de recortes aún más contundentes, Alemania incluso ha llegado a plantear quitar poder al gobierno griego para controlar su presupuesto.

3) El Gobierno griego y los acreedores privados ultiman el plan sobre el canje de bonos y las condiciones de la quita. El objetivo es reducir el peso de la deuda en las finanzas griegas desde el actual nivel del 160% del PBI hasta el 120% en 2020, un volumen que se considera posible. Los tenedores privados de bonos griegos podrían tener que enfrentarse a pérdidas superiores al 70%, mientras las negociaciones han desencadenado interrogantes y temores sobre la activación de los pagos de los (CDS) (Credit Default Swaps), un seguro contra el riesgo de impago de la deuda, que, de activarse, implicaría nuevas pérdidas para los vendedores de (CDS), es decir, las aseguradoras y los bancos.
4) Se ha debatido mucho sobre la posibilidad que el sector público tenga que participar también en la reestructuración de la deuda griega, si el acuerdo con el sector privado no es suficiente para hacer que los pasivos de Atenas sean los adecuados. El Banco Central Europeo (BCE) ya ha manifestado por su firme oposición a asumir pérdidas en Grecia, pero estudia una fórmula para ayudar al país sin necesariamente participar en una quita.

5) Las economías italiana y española son demasiado grandes para caer y demasiado grandes para ser rescatadas. La deuda pública de Italia, del 120% del PBI, sólo es superada por Grecia dentro de los países de la Eurozona, y la deuda pública de España se expande a ritmo notable. Los líderes europeos deben encontrar la manera de tranquilizar definitivamente el mercado y convencerle de que las emisiones de deuda de ambos países están verdaderamente libres de riesgo a fin de contener sus primas de riesgo.

6) El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (fondo temporal) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (la versión permanente) son los fondos de rescate destinados a proporcionar financiación a Grecia, Portugal e Irlanda, construir un cinturón protector alrededor de Italia y España y convertirse en respaldo definitivo para bancos en dificultades. El problema es que existe el riesgo de que ninguno de estos fondos sea lo suficientemente grande como para prestar verdadero apoyo a Italia y España, especialmente desde que el rating de Francia y el del propio fondo de rescate fueran disminuidos.

7) El FMI participa en los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, si bien la Unión Europea debate cómo expandir el rol del organismo en la crisis de deuda de la Eurozona. La institución quiere destinar 500.000 millones de dólares para prestar a los países y reservar otros 100.000 millones como "colchón de protección", por lo que finalmente el organismo elevaría sus recursos en 600.000 millones de dólares. La intención de la Eurozona, Estados Unidos y el FMI es trabajar en la creación de un resguardo multilateral de 1,5 billones de euros que estaría disponible próximamente.

8) La Unión Europea está formada por 27 países, pero conocemos que solo 17 usan el euro. La brecha entre los países que usan la moneda común y los que no, se está profundizando. A última hora los checos han decidido sumarse a los británicos a la hora de rechazar el nuevo Tratado Fiscal de la UE que contempla la imposición de sanciones automáticas a los gobiernos que excedan el gasto y los objetivos de déficit. La lucha por la supervivencia del euro continúa teniendo demasiados frentes abiertos mientras los líderes europeos siguen buscando la fórmula mágica que permita restaurar la confianza y evitar que la moneda única sea el centro de todas las miradas.

9) La falta de acuerdo entre los líderes políticos de los países más fuertes y los más débiles es, en muchos de los temas cruciales, evidente. Una vez más hay que recordar las posiciones sobre la resistencia de los países con problemas a llevar a cabo los ajustes exigidos y de los Estados en mejor situación a colocar más dinero.
10) La Comisión Europea ha estado estudiando cómo se podrían articular los eurobonos, si bien los líderes europeos no han logrado cerrar un acuerdo en torno a la emisión común de deuda, ante la oposición principalmente de Alemania. No obstante, en diciembre acordaron seguir estudiando la cuestión y elaborar un informe al respecto en junio.

11) Respecto de Portugal cada vez más organismos apuntan a que el país podría necesitar más ayuda internacional, al margen del actual plan de rescate de 78.000 millones pactado por ese país el pasado mes de abril. Una reestructuración portuguesa complicaría a los bancos españoles, que tienen una exposición a la deuda portuguesa de 7.140 millones de euros. En estas circunstancias estaría por verse si sería la Eurozona capaz de soportar el default de Portugal.
12) sobre los costos de endeudamiento; la operación del BCE coincidió con una fuerte caída de la prima de riesgo de los países con más problemas, principalmente de Italia y España. Pero, además, la operación sirvió para transmitir al mercado que los bancos de la región tienen acceso a la financiación. Y no solo eso. La operación del BCE también ha servido a los bancos para obtener liquidez con la que comprar deuda pública de su propio país, garantizando el éxito de las subastas. Las entidades financieras piden dinero prestado del BCE al 1% y emplean ese dinero para comprar deuda pública con un rendimiento más elevado, quedándose con la diferencia. Ahora bien, existe el temor de que, tras la próxima subasta a tres años prevista para finales de febrero, los rendimientos retrocedan bruscamente, sobre todo si el BCE se abstiene de tomar más medidas como ésta.

Fuente: El Economista (España) - Business Insider,

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