viernes, 27 de enero de 2012

El agro, luces y sombras

En diversas oportunidades se destaca el rol del sector agropecuario en la economía argentina y, especialmente, su importancia en el mercado cambiario. Si bien el sector ha sido históricamente un generador neto de divisas, el aporte que tuvo en los últimos diez años fue muy importante.

A comienzo de la década, el salto en los dólares generados por el campo se adjudicó en mayor medida al boom por las cantidades cosechadas. Diversas mejoras tecnológicas (siembra directas, fertilizantes, etc.) originaron un notable incremento de los rindes agrícolas y permitieron expandir la superficie cultivable. En cambio, en el último lustro, el creciente aporte de dólares del sector se centró en la suba de precios internacionales de los commodities agrícolas. La entrada de China en el comercio mundial y el fuerte crecimiento de los países emergentes se tradujeron en una intensa puja por materias primas y alimentos.

Gracias al mayor aporte de divisas del sector agropecuario, hizo posible sostener un nivel record de cantidades importadas con un superávit comercial aún elevado. Se mantiene – pese al control actual de las importaciones - un saldo de cuenta corriente positivo pese a que el tipo de cambio real y otras mediciones muestran que la competitividad externa del país se deteriora cada vez más.
Recordemos que entre 2008 y 2009 pudimos ver situaciones que opacaron un clima de bonanza, como el conflicto de la Resolución 125 y su consecuente eenfrentamiento entre el gobierno y el campo. También impacta la tremenda sequía que afectó (y afecta) en gran parte del país complicando a muchos productores.
Para el año 2050 se espera que el consumo mundial de alimentos se incremente en por lo menos 2.500 millones de toneladas que se consumen hoy en día. Conforme a esto y en términos de producción, y asumiendo tasas de crecimiento anual de los rendimientos impulsadas por la adopción de innovación tecnológica en las áreas de desarrollo genético, biotecnología, fertilizantes y fitosanitarios, la Argentina está en condiciones (de no variar la política gubernamental) de poder producir 200 millones de toneladas de aquí hasta el año 2050. De este volumen de producción, la soja será el principal cultivo con un total aproximado a las 104 millones de toneladas, y el maíz seguirá siendo el segundo cultivo en producción con un volumen de 44,5 millones de toneladas y el trigo que puede llegar a 31 millones de toneladas.
Si la Argentina asumiera su rol protagónico de país productor y exportador de alimentos, podría acortarse la proyección indicada anteriormente y llevarla al año 2030. Debemos reiterar que la realidad económica mundial muestra un incremento significativo en la demanda de alimentos. Como lo dijimos, el crecimiento chino, junto con el de la India, Rusia y nuestro vecino Brasil parece no detenerse. Los biocombustibles son una imperiosa necesidad y a su vez un objetivo estratégico, que también pone a los productos del agro en un plano de prioridad.

Se avanza en zonas que estaban aún vírgenes y con muy buena disponibilidad de clima y aguas. La plena implementación del sistema de siembra directa permite superar el problema de la erosión y degradación de los suelos y dejar atrás la clasificación de los suelos en arables y no arables.

Los fideicomisos de inversión se han convertido, a lo largo de los últimos años, en una interesante alternativa para estructurar proyectos de inversión, En el caso del agro la estructuración por medio de un fideicomiso de administración ha permitido a varias de nuestras empresas acercar la oportunidad a pequeños y medianos inversores por invertir directamente en actividades agropecuarias.

En nuestro país, continuamos transitando por una economía con mucha actividad, pero acotada en su alcance de visibilidad a mediano y largo plazo. Eso termina traduciéndose en empresas que realizan las inversiones necesarias para mantenerse y no para proyectarse a largo plazo. Agreguemos ante una demanda exigente, vivir un proceso inflacionario que reduce el valor de nuestros ingresos y afecta a quienes menos tienen.
En 2010, el mundo seguía moviéndose con los problemas que se iniciaron en la crisis de 2008/09. Hoy estos problemas parecen lejanos, pero no debemos desestimar el alcance que pueden tener las grandes crisis en el mundo. El desempleo en EE.UU y el déficit de varios países de la Unión Europea afectarán la economía mundial y debemos estar atentos a sus probables consecuencias.

El sector agropecuario argentino cambió notablemente en los últimos tiempos, ya que ha sido un motor de desarrollo constante de ideas y progresos. Esto impactó en la manera de contratar y de viabilizar negocios a través de formas contractuales, tanto asociativas como de intercambio en el país. La nueva visión de la ganadería y de la agricultura está asociada a la capacitación, la tecnología y el gerenciamiento. Detrás de la producción de un kilo de carne o un grano de soja están, los proveedores de genética, agroquímicos, maquinarias, insumos, servicios colaterales y transporte.

No hay comentarios: