El resultado de la Cumbre contempla una posición satisfactoria, preferentemente para Alemania y en parte también para Francia. Los analistas son menos optimistas: la Cumbre es un paso adelante, pero la complicación fiscal continúa. Existe de por medio una rebaja generalizada de las agencias de calificación. La eurozona está estancada y va camino de la recesión. Hay 23 millones de desempleados, y las expectativas es que la desocupación no se detendrá.
Se manifiestan opiniones serias de que la solución alcanzada de más austeridad, no sirva como remedio porque la enfermedad europea no son los déficit públicos (salvo en el caso de Grecia), sino una enorme deuda privada y desequilibrios comerciales. Frente a las recetas propuestas, hay quienes creen que el cimbronazo que viene condena a Europa a una depresión: Hay pautas que llevan a un desenlace complicado inevitable, para algunos.. Está por verse, entonces, adónde llevarán los progresos alcanzados en la cumbre de Bruselas. Sinceramente – por nuestra parte – deseamos que eso no ocurra y que Europa supere la coyuntura actual.
En cuanto a los argumentos del primer ministro inglés para no incluirse en el pacto, fueron varios y lo presentó a sus socios mediante ocho prerrogativas necesarias para dar su aprobación a una reforma de los tratados de la Unión Europea. Una lista que el resto de líderes europeos no aceptó y que deja al Reino Unido fuera de la nueva normativa europea. El objetivo de Londres fue siempre defender los intereses de su plaza financiera, y por extensión, también europea. Especialmente, preservar la autonomía de la city ante la presumible reforma financiera que hace tiempo estaba preparándose en el seno de la UE.
Otra de las exigencias del primer ministro inglés fue impermeabilizar a sus bancos de los requisitos de capital establecidos para las entidades financieras de la zona euro (9%). Tras el profundo proceso de nacionalización que vivieron los bancos británicos al inicio de la crisis, Londres no estaría dispuesto a ceder posiciones y, según apuntan diversos medios ingleses, aspira a elevar el umbral marcado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA).
La ubicación y reforma del supervisor bancario europeo es otro de lo solicitado por Gran Bretaña pidiendo garantías de que la EBA matendrá su sede en Londres, además de una modificación del sistema de toma de decisiones del organismo, aprovechando su futura reforma y la ampliación de sus poderes.
Gran Bretaña es partidaria de pasar de un sistema de mayoría simple a otro de unanimidad para lograr así la decisiva capacidad de veto, la misma que ha bloqueado la modificación de los tratados y ha forzado a Europa a avanzar a través de un pacto intergubernamental. También el primer ministro inglés pidió eliminar del debate la tasa sobre transacciones financieras que constituye otra de la obsesiones en la City. Una situación que se amplió desde que Francia y Alemania anunciaran en agosto un decidido impulso a la conocida “tasa Tobin”.
Otro punto de fuerte disenso fue la ubicación de otras importantes instituciones financieras. El Banco Central Europeo propuso que las operaciones de las cámaras de compensación y liquidación se lleven a cabo en territorio de la eurozona, al tratarse de operaciones denominadas en euros. Ante el bloqueo del mercado interbancario, estas entidades son junto al BCE unas de las pocas vías de financiación a corto plazo para los bancos europeos. Actualmente, más de la mitad de estas operaciones se realizan en Londres y la aplicación de la propuesta del BCE supondría pérdidas multimillonarias para la City
El pacto fiscal alcanzado en la Cumbre de Bruselas, indudablemente, tendrá sus efectos; aunque indirectos en América Latina, como por ejemplo en México que podrá ser afectado por la recesión europea a través de Estados Unidos, pues alimenta las cadenas productivas de su vecino del norte, que envía 22 % de sus exportaciones al viejo continente, explicaron directivos de la División de Economía de la Universidad Panamericana. También puede afectar a otros países pero en menor proporción. Con China y Brasil como principales socios comerciales y lejos de recibir grandes inversiones desde los países en problemas, la Argentina no sufre por la turbulencia europea, pero debe seguir de cerca a Italia y España.
La UE compra el 16% de las exportaciones argentinas, que tienen como primeros destinos Brasil y Extremo Oriente. Mientras, Chile, México, Uruguay, Perú y Colombia trabajan en planes de austeridad para contrarrestar los efectos de la crisis europea, que se prevé impactará en el 2012 a las economías latinoamericanas, esto indicaron los ministros de Finanzas de esos países, reunidos en Santiago.
Fuentes: - Universidad Panamericana – Antón Costas (artículo publicado – Opinión (diario de Sevilla) - wikipedia.org/wiki/Anexo
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