El FMI prevé una fuerte desaceleración del crecimiento económico argentino sobre todo el año próximo. La versión actualizada de su World Economic Outlook, un informe anual sobre las Perspectivas económicas Mundiales, presentado en San Pablo, Brasil, confirma que si bien en el 2010 la economía argentina creció 9,2%, en el 2011 crecerá 6% y en el 2012 sólo 4,6%.
Los números financieros del primer trimestre sufrieron un importante deterioro, según los informes que difundió el INDEC. El resultado del balance de pagos del primer trimestre del año arrojó déficit de 673 millones de dólares en la cuenta corriente, o sea, un 38,4 % superior al que se produjo en el mismo período del año pasado. El déficit de la cuenta Capital alcanzó los 153 millones, creciendo siete veces. También se informaba de una baja de 1.159 millones en las reservas internacionales por efecto de las transacciones de balance de pagos, en tanto que el cambio de paridades entre las principales monedas compensó parcialmente esa caída en 268 millones. En tanto, la deuda externa bruta total – pública y privada – a fines de marzo se ubicó en 130.827 millones de dólares, lo que implica un aumento de 12.779 millones, que representa un avance de 10,8%. La deuda del sector público subió 1.226 millones, debido principalmente a bonos y títulos públicos. La deuda del sector privado no financiero subió 923 millones. La deuda del sector financiero sin BCRA se incrementó en 78 millones de dólares. El informe destaca además que al cierre de 2010 la relación deuda externa/PBI era de 35%.
En el mes de mayo, a un año del primer relevamiento del defensor de la Tercera Edad, se observaba que la canasta básica de un jubilado subió más de 30 % en un año. El relevamiento era actualizado siguiendo artículos que son de consumo habitual e indispensable por parte de los adultos mayores. Según el Ombudsman de la Tercera Edad, la canasta de consumo de un jubilado alcanza en mayo de este año a $ 2.695,48 contra una jubilación mínima de $ 1.227,78 pesos mensuales. O sea que la jubilación sólo cubre el 45% de la canasta.
Según aseguraba el Ombudsman, “la inflación es un flagelo que afecta la base de la canasta” del jubilado. Y agrega que “casi en un 90 % (de esta canasta) eran artículos de primerísima necesidad, por lo que su impacto es mucho mayor que en otros sectores sociales”. Desde el pasado mes de marzo, los jubilados y pensionados nacionales recibieron un aumento del 17,33%, a raíz de la primera aplicación del índice de movilidad de 2011. A partir de eso, el haber mínimo se elevó a $ 1.227,78, y para quienes reciben los $45 del subsidio del PAMI (un “plus” por socio sanitario) llegan a $ 1.272,78.
El año 2011 exhibirá por primera vez desde la salida de la convertibilidad la desaparición del superávit fiscal y de cuenta corriente, trayectorias ambas que se tornarán deficitarias hacia adelante. En este marco, la elección de financiarse con recursos extraordinarios también muestra un notable agotamiento. La estrategia utilizada para cubrir los vencimientos de deuda pública mediante la emisión monetaria y para sostener el gasto con recursos de las dependencias públicas (utilidades y adelantos transitorios del Banco Central y recursos de capital de la Anses), ha perjudicado notablemente sus balances y la capacidad de maniobra de estas entidades. Hasta el momento este esquema se ha podido llevar adelante, pero a costa de una tasa de inflación que desde 2009 a la actualidad, se ha duplicado. En 2012, sin embargo, esta disyuntiva se agrava.
Las necesidades de financiamiento totales se ubican cerca de los 16.000 millones de dólares. Del monto total, cerca de 6200 millones están denominados en pesos, 2100 millones corresponden a organismos internacionales y 7440 millones corresponden a tenedores privados (relacionado fundamentalmente a pagos del Boden 2012, del cupón PBI y de servicios de los bonos Discount y Par).
El stock ganadero continúa siendo bajo, lo que provoca menores niveles de faena y consecuentemente, una disminución en el consumo interno y en las exportaciones de carne. Además, el período de retención de vientre se está acentuando cada vez más, lo que genera una retracción aún mayor del ganado disponible para faena. Sin embargo, el destete ha sido muy pobre en el último año, por lo que se señala que, de seguir así, se demorará más de una década en recomponer el stock que había antes del intervencionismo del gobierno. En cuanto al maíz, el Departamento Agrícola de los EE.UU. (USDA) redujo las estimaciones de producción de ese país, por las condiciones adversas que generan las precipitaciones para la implantación del cereal. Además los stocks mundiales están muy ajustados. Sin embargo, los precios han disminuido en las últimas semanas por los problemas macroeconómicos que presentan las economías desarrolladas.
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