La situación europea no deja de preocupar por los acontecimientos que se suceden dentro de países que la integran. El dilema financiero ha colocado a varias naciones en situaciones críticas, como la de Grecia que clamaba por un nuevo rescate. Para algunos, se aproxima – de no mediar solución – el default de la deuda pública griega. El problema griego se asegura no es de liquidez sino de solvencia en el mediano y largo plazo. Situaciones críticas también se ofrecen en otros países en la periferia europea como Portugal, España e Italia.
Pero un hecho que un tanto sorprende es la apreciación del euro. Y esta moneda particularmente se aprecia por la solidez de la economía alemana que alcanzó el mayor nivel de la G7 (6,1%) en el primer trimestre de este año. Alemania es el segundo exportador mundial después de China y se encuentra en un periodo largo y sostenido de crecimiento económico.
Casi diez años después del lanzamiento del euro, la moneda única europea enfrenta hoy su mayor desafío. La esperanza de Grecia provendría de los planes de rescate que se han programado y que les falta una resolución favorable para que se apliquen, faltando un tiempo para que funcione el denominado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE) una suerte de FMI que permitirá otorgar paquetes de rescates dentro de la zona euro, sin tener que recurrir a inversores internacionales. Constituirá una ayuda para los países más frágiles de la eurozona. En este mecanismo, los ministros de Finanzas de la zona euro han acordado que se cree un fondo dotado con 700.000 millones de euros, con capacidad efectiva de préstamos por valor de 500.000 millones. Esa cantidad asegura la mejor calificación crediticia para obtener fondos en los mercados a bajo interés, pero los Estados sólo tendrán que desembolsar una parte en efectivo, 80.000 millones de euros; el resto será capital de reserva y garantías estatales.
No obstante, lo que más preocupa en la actualidad es la eventual desaparición del euro. Según apreciaciones. en los próximos cinco años el euro entrará en su ocaso con perspectivas de desaparecer. Sin embargo, otros expresan que el desmoronamiento griego es resultado de los obstáculos de los líderes europeos de imponer una moneda común y las mismas tasas de interés a economías muy dispares.
Pero existen opiniones que orientan lo contrario, en el sentido que es necesario redescubrir el sueño que siempre se había pensado: el de la integración. Otros, piensan que el bloque debería tener una especie de Ministro de Finanzas que coordine las políticas fiscales. Hay también quienes manifiestan que el tema requiere una especie del recordado Plan Brady para Europa incluyendo la emisión de bonos del tesoro europeo que prolongarían por veinte años los plazos de reembolso de ciertas deudas y financiarían inversiones europeas. Sin lugar a dudas, existe un clamor que afirma que se ha ignorado las profundas diferencias entre países como Alemania, Italia, Gran Bretaña y Portugal obligándolos a integrarse. Otros, más escépticos, analizan que si el euro dejara de existir, es necesario que ya lo haga, para conocer las estrategias de futuro y entender, de una vez, la importancia aún se mantiene en ciertas monedas (p.ej: la libra).
Los países que adoptaron el euro ya no pueden recurrir a las emisiones. Al contrario, se endeudan en realidad en una divisa extranjera. O dicho de otra forma: en una divisa que no pueden controlar unilateralmente. Hay que ver que en la actualidad, son titulares de una tercera parte de la deuda pública de la Unión Europea. Esta concentración de deuda en sus balances es lo que vuelve tan vulnerable a todo el sector bancario europeo.
Alrededor de un 38% de la deuda griega está en manos de bancos, en parte iguales, entre bancos griegos y bancos extranjeros (europeos en su mayoría). Otro 38% corresponde a inversores extranjeros institucionales y particulares. El resto está dividido entre el Banco Central Europe0 (15%) y particulares griegos (9%). Suponiendo una salida del euro sin el acuerdo de los países europeos, posiblemente esto llevaría a perder ser miembro de la Unión Europea. Además, se produciría la ruptura generalizada de los contratos que en todos ellos están expresados en euros. Asimismo, la salida del euro haría impagable no sólo la deuda pública sino también la privada.
La alternativa de mantener el euro tampoco resulta sencilla porque se trataría de ganar competitividad con reformas y deflación, una solución con elevados costos económicos y políticos. Estados Unidos es una zona apropiada para una moneda única. Europa pareciera que no, porque sus países son demasiado diferentes en términos de productividad e inflación. Sin duda, para muchos especialistas, las diferencias existentes en las euro-economías constituirán en gran parte, el presente colapso.
Cuando los países menos competitivos – en la actualidad, Portugal, Irlanda, España y Bélgica – se ven bloqueados en una misma moneda con sus competidores más grandes su única opción es la deflación, o sea, cortes en los gastos públicos, en los salarios y hasta en los precios, para poder volver sus exportaciones más competitivas. Eso es lo que Alemania le impone a Grecia. Pero, no debe olvidarse, que los ciudadanos tienen hipotecas y muchas otras deudas que afrontar y la deflación la hacen. cada vez más inalcanzables. Por lo tanto, no ven como solución satisfactoria una salida del euro. El contagio afectaría primero a los países más débiles del sur y luego impactaría en toda Europa. Sería perjudicial para Grecia, pero también para todo el continente.
Mediante informaciones recientes el Parlamento griego habría aprobado la segunda ley del resistido plan de ajuste y la UE ya anunció que Atenas cumplió con las condiciones necesarias para el desbloqueo del crédito de 12.000 millones de euros que evitará que entre en bancarrota. La UE y el Fondo habían exigido que el Parlamento aprobara dos proyectos de ley, uno de austeridad y un segundo que detalla cómo será implementado el primero, antes de aprobar un préstamo por 12.000 millones de euros, parte de un paquete de rescate por 110.000 millones. Agreguemos que, por su parte, Italia aprobaba en Consejo de Ministros un plan de ajuste de tres años por valor de 47.000 millones de euros, que tiene como uno de sus principales objetivos lograr el equilibrio presupuestario para 2014. La aprobación del plan de ajuste se produce cuando la deuda pública de Italia (superior al 120 % en relación con el PBI) se encuentra bajo observación de las agencias de calificación de riesgo. Más problemas a resolver.
Nota: Sobre el euro ((ver nuestros trabajos en los blogs de fechas 13/05/2010 y 10/04/2011 – Sobre la crisis griega ver nuestro blog del 01/03/2010
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