sábado, 2 de julio de 2011

¿Ante expectativas de nuevas burbujas?

El mayor endeudamiento de EE.UU., los peligros de recalentamiento de los emergentes y las eventuales subas en las tasas de interés, pueden constituir futuras burbujas que afecten a la economía mundial. Realmente, podemos manifestar que forman un conjunto de acontecimientos que se aliaron para configurar una seria preocupación. En este cruce de obstáculos, casi lo único en lo que coinciden los estudiosos es en la dificultad para definir lo que está pasando. "Siempre es difícil saber si es una burbuja o no. Nunca se sabe hasta que explota", Por eso es bueno analizar todo lo que se pueda, para prevenir acontecimientos. Esto va unido a ciertos importantes razonamientos.
La amenaza de la calificadora S&P de rebajar la calificación AAA a EE.UU., - que ahora incluso había elevado su endeudamiento por encima del límite legal -, constituyen un tema delicado de considerar. Hay temor en hacer demasiadas recomendaciones porque el riesgo es muy alto. De agravarse este punto sería tan perjudicial que casi no importaría el resto de los otros problemas. Por el momento, pareciera complicado que EE.UU. pueda cubrir los billones que debe.

De esta conformidad, debe considerarse el peligro de recalentamiento de los emergentes, que liderarán la recuperación, por esa debilidad en EE.UU. y en Europa. Tocar esta posibilidad, es tener en análisis la situación de las materias primas. Y es también hacerlo con respecto al dólar y, en definitiva, en la deuda de EE.UU., pues si hay algo seguro en el peligro actual, es que todas las posibles burbujas están interrelacionadas. Algunos países emergentes están mostrando síntomas típicos de recalentamiento, con un aumento sin precedentes de los precios inmobiliarios, el crédito al consumo y los beneficios de los bancos. Pensamos haber pasado lo peor de la mayor crisis en setenta años. Pero no deja de ser eso, un pensamiento y un deseo.

Los países emergentes liderarán la recuperación mundial ante el nuevo deterioro de EEUU y los efectos de la crisis de deuda en Europa. ¿Pero, qué pasaría si estas economías dejaran de ser un salvavidas para los inversores?. El riesgo, que provocaría un desenlace enorme en los mercados, es latente; pues las naciones emergentes pueden ser víctimas de sí mismas por el sobrecalentamiento del que alertan instituciones, como el FMI o la OCDE.

Es indudable que la debilidad del dólar está detrás de todo. Y es el principal responsable del auge de las materias primas. Esa burbuja (naciente), además, se ha visto impulsada por el crecimiento de los emergentes, a los que han mirado los inversores para protegerse de las debilidades de las potencias desarrolladas, creando una aguda retroalimentación.

Empero, hay quienes prevén una posible fuerte y rápida suba del dólar, no obstante en cuanto a criterios que sustentan extranjeros, de que si se dejan de comprar bonos y acciones de EE.UU., podría configurar un temor creciente según se eleve la inflación. Tampoco ayudaría al futuro, las presidenciales en 2012, dentro de un escenario en el que el Tesoro ha suspendido las inversiones en pensiones para evitar entrar en mora.

El fenómeno ha sido fuerte en el oro y en el petróleo. El primero supera los u$s 1.500 por onza, lejos de los cerca de 300 de hace una década. ¿Seguirá esta tendencia alcista? Por el momento, parte de los analistas consideran que llegará hasta septiembre, cuando probablemente cambie el escenario y la FED suba las tasas. Hasta entonces, se supone que la inflación tendrá vía libre, y el oro también.

Para muchos el precio del oro es exagerado. Sostienen que puede caer a mediano plazo, en cuanto suban los tipos de interés, para reducirse a u$s 1.100 la onza, una falta de atractivo para un mercado que ya ve saturado. Con el petróleo se repite la historia. La oportunidad sería ahora de animar a invertir: La reciente corrección otorga un buen punto de entrada para las inversiones a largo plazo en el petróleo.
Los temores están relacionados también con las subas en las tasas de interés a producirse en los dos lados, tanto en EE.UU como en Europa. En la UE ya han comenzado y en la FED se espera una política similar.

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