Con una constante preocupación por los desenlaces financieros producidos en diversos puntos del planeta, encontramos algunas referencias interesantes que ponen de relieve distintos criterios aplicados para crisis pasadas. Razonamientos que no están de más comentar, porque ilustran sobre las causales que impulsaron a ciertas crisis que originaron importantes impactos en las finanzas internacionales. Vamos a considerar algunos modelos que, en nuestra opinión, revelan particularidades de sumo interés y que pueden servir para la lectura y también como experiencias importantes. Desde ya, se trata de comentarios que han promovido y promoverán estudios de mayor relieve.
A) Los análisis de ciertos modelos se centran en tipos de crisis de balanzas de pagos; en causas fiscales y monetarias de las crisis cambiarias. Corresponderán al planteo de la situación de una economía cerrada al crédito internacional y que financia su déficit fiscal a través de las emisiones monetarias. En tal caso – y dentro de un régimen de tipo de cambio fijo -, esto conduciría a una caída en las reservas de divisas y a una disminución repentina en la energía de su sistema monetario.
Para poder interpretar estos tipos de crisis el economista Krugman (1979) lo explica partiendo del supuesto de una economía con tipo de cambio fijo y que no tiene acceso al mercado internacional de capitales. Esto, evidentemente, obliga al gobierno a mantener un stock de reservas de divisas. En estos casos, si el gobierno tiene un elevado déficit fiscal y no puede generar ahorro fiscal (ya sea a través de un aumento en la recaudación o por una disminución del gasto público) sólo le quedaría la opción de pedir un préstamo al Banco Central. Para prestarle al gobierno y no modificar el tipo de cambio, el Central deberá vender dólares, a cambio de pesos, lo que reduce el stock de reservas. Ahora bien, si el déficit fiscal es muy grande llegará un momento en que se agoten las reservas y, el gobierno no tendrá otra alternativa que devaluar.
Pensemos ahora que si los inversores se dan cuenta de esa situación que se presentará de modo incuestionable, el problema, habrá sido calculado con anticipación con bastante certeza y hasta fijando probablemente el momento exacto de la crisis. Es decir, los especuladores –especialmente -, esperarán una necesaria devaluación y antes de que esto ocurra irán en masa a comprar dólares asegurándose una ganancia monetaria. Como es natural, esto impulsará el momento de la crisis cambiaria.
Destaquemos que existen otros modelos con este tipo de apreciación, que tomen en cuenta no sólo el déficit fiscal sino también el déficit en cuenta corriente. En crisis como las de Brasil y Argentina, estos problemas aparecían conjuntamente. Estas políticas surgieron para explicar las crisis latinoamericanas de fines de 1960 y principios de la década del 70.
B) En cambio, hay otros modelos cuyos enfoques se ubican especialmente en que es posible encontrar situaciones donde el gobierno devalúe en respuesta a un ataque especulativo, aunque esto no lo haría en situaciones normales. Se basará en los efectos de las políticas contracíclicas que realizan los gobiernos para anticiparse a los rumores de la probabilidad de la aparición de una crisis. Por lo general, esos rumores no están relacionados directamente con problemas macroeconómicos y a veces existe la certeza de que existan estos problemas. Aparecieron a raíz de las crisis latinoamericanas de fines de los 80. Dichos modelos enfatizan el papel de la percepción de los inversores sobre el costo que tienen las autoridades de defender el tipo de cambio ante un ataque especulativo.
Las turbulencias del sistema monetario europeo (1992-93) y México (1994-95) pusieron de manifiesto que las crisis cambiarias pueden tener lugar incluso en un entorno en que la política macroeconómica es consistente con el tipo de cambio.
Un ejemplo sería el de un país que por circunstancias justificables ha devaluado su moneda y los mercados empiezan a sospechar que otros podría seguir el mismo camino a pesar de que su patrón de comercio sea muy diferente y las variables fundamentales de su economía se mantienen sólidas. Aquí, entonces, los especuladores comienzan a vender grandes cantidades de monedas, obligando al Banco Central a utilizar sus reservas para mantener el tipo de cambio dentro de determinadas bandas que mantenían con la canasta de monedas de la Comunidad Europea. En un intento por quebrar el ataque, el Banco Central elevará con fuerza las tasas de interés; sin embargo, los mercados perciben que el país no podrá cargar con ese costo por un tiempo prolongado, e intensificarán el ataque, obligando al Banco Central a permitir la flotación de la moneda.
La credibilidad en el régimen cambiario depende de la magnitud del costo que está dispuesto a asumir el gobierno para defenderlo, y de la forma en que esta voluntad sea comunicada a los mercados. Una regla que el gobierno no puede quebrar fácilmente es una manera de mostrar que el compromiso con el sistema cambiario es alto y que los especuladores que intenten atacarlo incurrirán en costos elevados.
En resumen, en estos modelos, las crisis suceden cuando el inversor deja de confiar en que la capacidad de pago del país le generará un retorno a su inversión financiera. Puede producirse esto aunque las principales variables macroeconómicas, como el déficit fiscal, el déficit en cuenta corriente y el crecimiento económico no estén en dificultades. Hay que tener en cuenta que, el inversor generalmente no es un técnico ni muy entendido, y su aversión al riesgo puede generar que rápidamente destine fondos a otras economías. Es la huida de capitales, como resultado de esta desconfianza, lo que hace más costoso para las autoridades defender el sistema cambiario ante un ataque especulativo.
(continuará)
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