La economía turca creció a un ritmo del 8,9 % anual en 2010, liderada por un pujante sector inmobiliario, esto lo informaba el Instituto de Estadística de Turquía (TUIK). El PBI nominal del país alcanzó los 735.828 millones de dólares con una renta per cápita, de 10.079 dólares.
En el año comentado, se registraron valores positivos, acumulando un crecimiento a precios constantes del 12 % en el primer trimestre del año, y del 10,3 %, 5,2 % y 9,2 % en los siguientes. Esos datos son los mejores de Turquía de los últimos 7 años y la sitúan en un lugar destacado dentro del crecimiento europeo.
La economía crece aproximadamente a un 9% al año, casi semejante a la de China; tiene una inflación de cerca del 8% - que puede manejarse hasta ahora sin inconvenientes -, y un déficit presupuestario que para el 2011 podría superar el 2% del producto bruto interno. El incremento económico se atribuye también al aumento de la demanda interna y a la importante entrada de capitales al país. Pero, conforme a las estimaciones, 2011 será difícil igualar la marca de 2010, esperándose que este año el PBI turco suba por encima del 4,5 %.
No obstante esta particular situación favorable, puede llegar a promover inquietudes por políticas que llegarían a exacerbar esta bonanza cuando no se controlan políticas en especial bancarias que pueden llegar a distorsionar lo bueno del sistema. Hay que cuidar estos detalles porque hay analistas que observan que esta economía en auge alteraría el grado expansivo.
La señal que más puede preocupar es cierta actitud bancaria. Los bancos han encontrado una forma creativa de financiar excesos del consumidor al proporcionar una rápida aprobación de préstamos mediante mensajes de texto o por medio de los cajeros automáticos. El explosivo crecimiento en los préstamos al consumidor ha propiciado una preocupante expansión del déficit de cuenta corriente del país que hay quienes estiman, que puede llegar al 8% del PBI este año.
Desde que el gobierno aplicó medidas estrictas ante los abundantes préstamos en tarjetas de créditos ofrecidos por los bancos en la década pasada, los préstamos personales de uso general se han convertido en el vehículo preferido para financiar la demanda nacional. Los créditos personales de uso general crecieron a una tasa anual promedio del 61% de 2005 al 2008. No es ninguna sorpresa que estos créditos se hayan vuelto tan populares. Después que un consumidor recibe un mensaje de texto del banco donde le informa de las comodidades y conveniencias de la operación, o mediante una nota que pueda recogerse en un cajero automático, todo lo que necesita hacer es apurar su visita al banco y considerar las propuestas. Y en razón de la experiencia en casos anteriores, el dinero fácil puede hacer temer otro colapso de la economía turca.
Expectativas brindadas por economistas de Turquía estaban señalando que se estaba produciendo y consumiendo más allá de la capacidad. Se estaría financiando el crecimiento totalmente a través de créditos del exterior lo que se volvía más costoso. Esto podría arriesgar a un comienzo de colapso en la economía turca. Pero entendemos que este país con la experiencia anterior está en condiciones de saber prevenir acontecimientos cuyos impactos ya se conocen..
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