domingo, 15 de mayo de 2011

Algo más sobre la teoría de los juegos

Lo que señalamos como “algo más” está relacionado a que este tema ya lo habíamos comenzado a considerar en nuestro blog de fecha 19/10/2007. Por lo tanto, lo que hacemos aquí es unificar conceptos de esa teoría y brindar algunos ejemplos aclaratorios.
La teoría de los juegos es el estudio que está detrás de la estrategia humana. Es el análisis de cómo los seres humanos intentan prever las acciones de otros y cuáles serán las consecuencias últimas de éstas. Y por ello se ha convertido en una de las ideas económicas más influyentes de las últimas décadas. En el siglo XVIII, un referente de la economía clásica (Adam Smith) ya sostenía que las personas eran por naturaleza egoístas, pero cuando éste egoísmo se canalizaba a través de un mercado, el resultado final era el mejoramiento de la sociedad.

La clave de la teoría es el hecho de que en tales circunstancias las personas están obligadas a adivinar las intenciones de otro ser humano racional y egoísta. Dado el gran número de interacciones humanas en las que existe interdependencia estratégica, la teoría de los juegos se ha vuelto una disciplina en extremo influyente, cuyos hallazgos tienen aplicación en la política, la economía y el comercio. La utilizan los banqueros en las absorciones y adquisiciones de empresas; los empleadores y los sindicatos en las disputas salariales; los políticos en la negociación, por ejemplo, de acuerdos comerciales internacionales (o, lo que resulta más polémico, al considerar si sus países deben ir o no a una contienda); y las compañías cuando determinan cómo poner precio a sus productos y vender más que sus rivales.

Los economistas saben, luego de observar algunos modelos, que en todos ellos existe una gran dificultad para que sus integrantes se pongan de acuerdo, sea para fijar las cantidades de bienes a producir, sea en los precios de los bienes que produzcan, o en la parte del mercado del que se apropiará cada uno. Así, en una situación de cantidad mínima de empresas que integran un grupo con determinadas características, será complejo definir cómo actuará cada una de ellas. Se advertirá cuanto más dificultoso es definir sus acciones para el caso de una mayor cantidad de integrantes, puesto que se consideran grupos compuestos de hasta 10 ó 12 empresas asociadas como máximo.

En el mundo actual la tendencia es hacia la dominación de los consumidores a través de los mercados imperfectos (monopolios, oligopolios, monopsonios y oligopsonios – o sea, oferente único, varios oferentes, demandante único o demandantes varios). Pero no solamente existen oligopolios de empresas, sino que hay ejemplos de estos grupos, tanto legales, como la O.P.E.P. (Organización de Países Exportadores de Petróleo) o ilegales, como los carteles de la droga, en América especialmente, formados por varios países. En la definición de equilibrio de Nash (premio Nobel de Economía) está presente esa confrontación entre la cooperación y el deseo de obtención de mayores beneficios individuales. Y en ese juego que los integrantes de un oligopolio realizan continuamente está presente una decisión estratégica

Un ejemplo clásico de esta teoría es un juego al que casi la mayoría hemos jugado en algún momento: el ajedrez. Siempre que se practica un juego de estrategia se toman decisiones basándose en lo que se prevé que hará el contrincante. No obstante, el número de movimientos posibles en un momento dado de la partida será casi infinito, por lo que la única opción será planear unos cuántos movimientos por adelantado y confiar que tanto la experiencia como la intuición llenan los vacíos.

La teoría de los juegos sigue siendo una de las áreas de los estudios económicos que más rápido están desarrollándose, y cada vez sus aportes ayudan a descubrir verdades fundamentales acerca del comportamiento humano. Con todo, “la teoría está lejos de ser completa y en muchos sentidos el diseño de una estrategia exitosa continúa siendo un arte”.

Esta teoría tiene aplicaciones de tipo económico. Dado que todos son agentes económicos, conviene estudiarla, a fines de entender qué operaciones teóricas y prácticas podrían ofrecer beneficios monetarios más grandes. Algunas aplicaciones de la Teoría de los Juegos en la vida real son: Contratos; Guerras comerciales; Marketing para la competencia en los mercados; Negociaciones domésticas; Negociaciones comerciales; Negociaciones colectivas; Alianzas, etc.

Debe incluirse en la lista a cualquier otra situación en que dos o más personas requieran interactuar a fines de obtener ganancias económicas. El ser humano, como tal, puede encontrar infinidad de aplicaciones en esa Teoría de los Juegos. Reiteramos que el objeto del estudio de esta Teoría son los juegos. Un juego es un proceso en que dos o más personas toman decisiones y acciones, la estructura de las cuales está inscripta en un conjunto de reglas (que pueden ser formales o informales), a fines de obtener beneficio.
Cada combinación de decisiones y acciones determina una situación particular, y dado que las decisiones y acciones de los agentes involucrados pueden ser combinadas de numerosas formas, las situaciones generadas también serán numerosas y su magnitud igual a las de las combinaciones de decisiones y acciones de los agentes. El conjunto total de situaciones posibles conforman un cuadro de situación. Siguiendo con el razonamiento anterior, encontramos que cada situación (es decir, cada punto del cuadro situacional) genera una combinación de beneficios determinada. El premio que le da a un jugador una situación particular puede ser comparado con los beneficios que le ofrecen las otras situaciones.

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