martes, 1 de marzo de 2011

¿ Nuevo mundo, nuevo Capitalismo ??

Un debate realizado a comienzos de enero trató la anticipación de un nuevo sistema monetario para salir del dilema de Bretton Woods, en el que la moneda internacional de reserva es al mismo tiempo una moneda nacional, y por lo tanto una fuente de desequilibrios. El encuentro denominado "Nuevo mundo, nuevo capitalismo", se realizó el 6 y 7 de enero en el Centro Pierre Mendes de Paris y fue organizado por el Ministerio de Economía, Finanzas e Industria de Francia y contó con la participación de ministros de Finanzas y Asuntos Exteriores de varios paí¬ses de Europa, y destacados economistas. Un tema esencial estuvo vinculado a una necesaria modificación del sistema monetario internacional. "Después de la Segunda Guerra Mundial sólo existía una moneda en el mundo (dólar) pero ahora existen varias y todos pueden utilizarlas y utilizar los tipos de interés”. Hay que "fundar un nuevo paradigma" centrado en tres ejes fundamentales: la sostenibilidad a medio y largo plazo, la resistencia ante las turbulencias y un enfoque "sistémico". Esto lo expresaba el presidente del Banco Central Europeo (BCE) en ese Coloquio Internacional.

El sistema financiero mundial deberá basarse en el buen funcionamiento de una larga serie de factores, entre los que se citan: el control, las reglas contables, la gestión de liquidez y riesgo, y la evaluación de los créditos. La causa principal de la crisis ha sido la subestimación generalizada de los riesgos, particularmente en las economías más avanzadas" - según el responsable del BCE -, quien reconoció que las autoridades financieras reaccionaron rápidamente a las primeras señales de la crisis inyectando liquidez.
En su participación en la reunión el presidente francés, dejó claro que hoy ningún país saldrá sólo de la actual crisis financiera internacional y que exigirá un cambio estructural y un nuevo equilibrio en los papeles del Estado y del mercado. Además, reconoció que "en el siglo XXI ya no hay una sola nación que pueda decir lo que hay que hacer o pensar". Durante su intervención en ese coloquio el jefe del Estado francés insistió contra el capitalismo especulativo, defendiendo el valor del trabajo y la iniciativa empresarial, y se manifestó una vez más por conformar el actual sistema capitalista sobre bases de contenido ético.
El tema llevaba a la necesidad de interpretar y actuar respecto a dificultades de la gestión monetaria, fundamentalmente en evitar una inadecuada relación entre el sistema monetario internacional y la economía real, problema que aumentará con la posición de las economías emergentes y el inevitable descenso del peso relativo de Estados Unidos, principal centro financiero del mundo.
La organización del sistema alrededor del dólar se entendía ya como inestable por la acumulación de los desequilibrios de pagos corrientes, y la débil posibilidad de sustitución del dólar y las otras monedas, ya que la paridad cambiaria debería variar mucho para reequilibrar los mercados de divisas. Podría ser que los inversores estén poco dispuestos a modificar su comportamiento de posesión de dólares. Un sistema con tres divisas atenuaría la inestabilidad pero incrementaría probablemente la reacción de las paridades cambiarias a las políticas monetarias observadas y anticipadas, acentuando potencialmente los conflictos monetarios internacionales.
En la reunión citada, había quienes afirmaban que China no fue la causante de los empréstitos norteamericanos y el sistema actual no incita a los Estados Unidos a la disciplina macroeconómica porque el endeudamiento exterior le es fácil, mientras alienta a terceros países a una acumulación de reservas en dólares. La Nación del norte debería inspirarse en Europa a pesar que ésta necesita asegurar la estabilidad de las paridades monetarias con carácter casi inevitable. Para otros, no se trata de una crisis del sistema monetario sino del sistema de los bancos privados de Estados Unidos por sus innovaciones financieras de poca utilidad, y no están tan seguros de los beneficios del sistema de multidivisas, afirmando que la fe ciega en la perfección del mercado, fue un error. Por su parte, una opinión latinoamericana, proponía una mayor participación de las monedas asiáticas, del real brasileño y del peso chileno para integrar una canasta de monedas más diversificada.

Las divisas flotantes son raras: dólar estadounidense, canadiense, australiano, euro, yen, libra esterlina y corona sueca. La mayor parte de las naciones practican diferentes formas de anclaje. La inmovilidad de ciertas paridades cambiarias (yuan/dólar) tiende a que el ajuste se haga sobre las paridades flexibles. Así, la corrección del saldo exterior estadounidense pasa por una depreciación del dólar en términos efectivos reales. Los cambios fijos son una causa suplementaria de la acumulación de reservas como en el caso de China, que lo hace para luchar contra la apreciación de su moneda
La reforma del sistema monetario internacional deberá resultar de una conjunción de intereses y de fuerzas del mercado, y dependerá de la forma de debatir: Estados Unidos podría aceptar compartir el privilegio contra una flexibilización del régimen chino de cambios. Los países emergentes podrían acceder a disminuir la acumulación de sus reservas de cambio contra un acceso más fácil a la liquidez del FMI y una reforma de su conducción. China podría consentir un régimen de cambios más flexible contra la garantía de que sus reservas no serán desvalorizadas. Finalmente, los países europeos podrían admitir reducir su peso en las instituciones de Bretton Woods contra una mayor flexibilidad del yuan y disciplina de los Estados Unidos. Convertir las reservas en DEG es una propuesta que se enfrenta con la reticencia de los grandes países de permitirle al Banco de China un medio cómodo y barato de liberarse del riesgo del dólar.
Es también importante de considerar que el euro se desarrolló como segunda moneda internacional de reserva. Su potencial está ligado por el débil crecimiento de la zona, comparado tanto con China como con Estados Unidos. A raíz de la crisis financiera China alentó la internacionalización de su moneda a través de acuerdos de intercambio de divisas (swaps) con los Bancos Centrales asiáticos y latinoamericanos, como así también con emisiones en yuanes desde Hong Kong. Su divisa adquirirá dimensión cuando sea convertible y se desligue del dólar.

En opinión del premio Nobel (Stiglitz) las reservas en divisas están ligadas a la crisis. Considera que el mercado no es necesariamente eficaz y que no se corrige por sí mismo: "Dejar que el mercado determine las paridades cambiarias no es lo adecuado porque se poseen las pruebas empíricas de que no son estables." Asimismo recordó el egoísmo monetario de los EEUU con la crisis de deuda latinoamericana, al no importarle que la suba de la tasa de interés perjudicara a esas naciones endeudadas, y sosteniendo que "ahora los capitales van hacia países dinámicos como Chile que remuneran mejor. Los estadounidenses no pueden resolver su propio sistema financiero. Habrá mayores problemas si hay un sistema multidivisas".
Los paneles de discusión del Foro trataron los siguientes temas: ¿qué políticas económicas para el mundo por venir?; ¿Cómo reforzar el sistema monetario internacional?. También se consideró “Por un área de crecimiento y estabilidad en la región del Mediterráneo”.

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