La conocida tasa de desempleo, o tasa de desocupación, es el porcentaje de la población económicamente activa que se encuentra desempleada. (unemployment rate). Se entiende como la proporción de personas que desean trabajar y están en condiciones legales de hacerlo pero no encuentran un puesto de trabajo. También se expresa como el porcentaje de la fuerza de trabajo que se encuentra sin empleo respecto al total de la población activa.
La tasa de desempleo se convirtió en un indicador de gran relevancia, en forma particular cuando el ciclo económico se revierte. Esto, pese al predominio del pensamiento monetarista de la década del noventa donde se llegaba a conceder mayor transcendencia a la tasa de inflación como variable objetivo de política económica.
El incremento de los niveles de desempleo llevó al deterioro significativo de los ingresos de los hogares y a la propagación de los consecuentes problemas que ello implica. Éste indicador puede medir en el corto plazo el éxito o el fracaso de una política macroeconómica. En el largo plazo, refleja la concordancia y efectividad de los planes de desarrollo llevados a cabo, sobre todo en términos de acierto o desacierto de programas sociales y educativos impartidos; capacitación de la fuerza de trabajo en términos de cobertura, calidad y congruencia con las necesidades del mercado laboral y además, la necesidad de crear instituciones de intermediación que aminoren los problemas ocasionados por la asimetría de información en este mercado.
Generalmente, cuando se hace referencia a la tasa de desempleo se piensa que depende de la evolución del ciclo económico, lo cual no es errado. Sin embargo, además de este componente asociado con el corto plazo llamado cíclico, se encuentran los componentes de largo plazo de la tasa de desempleo, a saber: el estructural que refleja desajustes por niveles de calificación o características entre oferta y demanda laboral, y el friccional ocasionado por desigualdades de información en el mercado laboral. El estudio sobre la tipología del desempleo permite desagregar la tasa natural de desempleo en sus componentes estructural y friccional. (recordemos que desempleo friccional es el provocado por el tiempo que tardan los trabajadores en encontrar empleo y estructural se asocia a cambios estructurales de la economía: cambios patrón demanda; cambios en los métodos de producción, cambios en la concentración de la producción, etc).
El concepto de “Tasa Natural de Desempleo” fue propuesto por Milton Friedman (1968), con el fin de separar las fuerzas monetarias de las reales en la dinámica de la tasa de desempleo. Desde entonces, muchos teóricos han profundizado en el concepto, criticándolo y/o reforzándolo; es la tasa de desempleo que determina la estructura presente de una economía. Dicho en otros términos, la tasa natural incluye el desempleo friccional y estructural, e implica un nivel que no puede ser reducido por un aumento de la demanda agregada. Más allá de este punto los intentos por reducir el desempleo - ya sea mediante incrementos en el gasto público o a través de otras medidas institucionales - producirán inevitablemente inflación.
En varios países se ha revelado la influencia que se le ha concedido al enfoque monetarista en este campo durante la década de los noventa. El primer estudio que trató de acercarse al valor de la tasa natural de desempleo, fue realizado aproximándose a éste valor por medio de las estimaciones de la brecha entre el producto potencial y el efectivo, dando principal importancia a la tipología del desempleo. Estudios posteriores se centran en la estimación de la NAIRU (Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment) como variable de interés para la formulación de política monetaria, basados en diversas versiones de la Curva de Phillips (de acuerdo a Phillips de una época: un bajo desempleo se presentaba con tasa de inflación creciente o alto desempleo, con tasa de inflación disminuida)
La revisión bibliográfica revela un problema muy importante, y es que durante la década pasada los cambios estructurales que sufrió el mercado laboral en algunos países - unidos a la crisis que padecieron sus economías desde 1995 -, llevaron al incremento de la Tasa Natural de Desempleo, y que su tendencia era a seguir creciendo. Esto llevó a que el interés por el tema fuera más que justificado, pues además el consenso casi generalizado en la mayoría de estudios al respecto, era que los altos niveles de desempleo (y de la consecuente Tasa Natural de Desempleo) encontrados, se debían a inflexibilidades del mercado.
Esta tasa puede sufrir oscilaciones de acuerdo al comportamiento a corto plazo de la oferta y de la demanda de trabajo, pero es mayor, en general, en la medida en que el mercado presenta más imperfecciones. La afectan considerablemente los subsidios para el desempleo y otros programas de seguridad social, la fijación de salarios mínimos y las ventajas que obtengan los trabajadores sindicalizados, cuando ellos representan un sector de importancia en la población ocupada total. Su valor, según estimaciones que siempre son bastante imprecisas, suele oscilar entre un 2 y un 5%. (natural rate of unemployment).
Una definición teórica considera a la Tasa Natural de Desempleo como la consistente con un nivel de inflación constante; sin embargo, la discusión teórica lleva a su generalización como Tasa de Desempleo de Largo Plazo consistente con un equilibrio clásico, que proviene del ajuste de todas las fuerzas de la economía en el tiempo.
El concepto de desempleo de equilibrio, nace al retomar la evidencia empírica encontrada por Phillips (1958) sobre la existencia de una relación negativa entre variación del salario real y desempleo, y replantearla en términos de la relación entre aceleración de la inflación salarial y desempleo. (Un desempleo de equilibrio se produciría cuando los precios esperados y los precios fijados por las empresas coincidirían. Para hallar el equilibrio macroeconómico habrá que buscar aquel salario negociado que sea a la vez el salario real consistente con la norma de fijación de precios cuando las curvas de precios y de salarios se cortan).
Actualmente, pueden identificarse dos ramas teóricas de discusión al respecto, los que siguen la corriente clásica o monetaristas, quienes parten de la creencia en la eficiencia del mercado, por lo tanto, plantean que el desempleo de equilibrio es solamente de tipo friccional, o sea, generado por asimetrías de información. Según esto el nivel de la NAIRU o tasa de desempleo no aceleradora de la inflación, se obtiene cuando las personas logran ajustar sus expectativas inflacionarias de modo que no son nuevamente sorprendidos. Los monetaristas proponen la Curva de Phillips aumentada por Expectativas como una forma de llegar al valor de la NAIRU.
Refiriéndonos al tema de una manera más comprensible: por “Tasa natural de desempleo” se entiende como aquella en la cual la inflación realizada es igual a la esperada. Usualmente los gremios suelen basar sus expectativas hacia delante en la inflación pasada. Cuando el desempleo es bajo, o menor al natural, y la economía está acelerada, la inflación pasada tiende a subestimar la futura, llevando a una progresiva aceleración en los aumentos salariales, que van corriendo detrás de los precios. Esto parecería ser el escenario actual en nuestro país, con demandas de aumentos salariales entre 20 y 40%. La otra opción es que los gremios ya no estén basando sus expectativas en la inflación pasada, sino en la creencia que en el futuro se estará pasando este límite de desempleo y ya se están tratando de anticiparse a los precios.
Cuando en ocasiones se analiza la oferta agregada, vemos que esta puede tener una forma muy particular, con tres segmentos: keynesiano, intermedio y clásico, en el que se vuelve prácticamente vertical. Este fenómeno ocurre porque se utiliza toda la capacidad productiva de la economía, esto es, todos sus activos, todo el capital. Cuando esto ocurre decimos que hay “pleno empleo”, que no significa que todos los habitantes tienen empleo, sino que todos los factores están empleados. Cuando llegamos al pleno empleo, cualquier intento de crecer más con incrementos de la demanda se traduce en mayores precios, pero no en mayor producción (ya no hay manera de producir más). Sin embargo, en ese nivel de “pleno empleo” hay muchas personas que no tienen trabajo. Esa tasa de desempleo que se alcanza cuando el producto se acerca a su tamaño máximo posible (el producto “potencial”) es la que se conoce como “tasa natural de desempleo”, porque no se puede quebrar sin generar elevados incrementos en los precios..
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