Es importante comenzar este punto, con la apreciación de dos conceptos:
La noción de tasa de renovabilidad , que es la velocidad con la que un recurso renovable está regenerándose. Esto se mide en una unidad de espacio (generalmente por hectárea) y una unidad de tiempo, casi siempre un año.
Se llama tasa de explotación, el ritmo en que ese recurso natural está siendo explotado.- Por una cuestión de simple lógica, diremos que el recurso se explota racionalmente cuando se igualan las tasas de renovabilidad y de explotación. Es decir, cuando se extrae tanto como se genera.
Estas nociones están claramente tomadas de la de tasa de interés de un capital dado. Se asimila un bosque a un capital, y su crecimiento anual es el interés. Aunque, naturalmente, su análisis lleva a profundas diferencias en estas interpretaciones.
Decimos que un ecosistema está en equilibrio (o en una situación de climax) cuando ya no crece sino que todas las energías se dedican a mantenerlo tal como está.- El “efecto invernadero”, o sea un cambio climático total, puede ser causal de un desequilibrio en el ecosistema.
El valor de mercado del recurso natural tierra puede variar por razones muy diversas.- Un aumento o una baja en los precios de los productos agropecuarios incidirá inmediatamente sobre los precios de la tierra. Esto puede deberse a fenómenos tales como sequías o inundaciones en otros países que compitan con la producción interna.También una variación de los costos de producción puede cambiar el valor de las tierras. Cualquier cambio en el precio del petróleo arrastrará a los combustibles y agroquímicos. Este aumento hará que disminuyan las ganancias y por consiguiente, campos menos rentables valdrán menos.
La protección de un recurso natural no es automática. Requiere de prácticas de conservación del suelo, que tienen un costo: arado, rotación de cultivos, barbechos, etc. Son inversiones que el productor realiza si el valor del recurso suelo lo justifica. Si los altos costos o los intereses muy elevados disminuyen el precio de las tierras, habrá menos motivos para proteger el suelo. Al mismo tiempo, si los intereses son muy altos, ningún productor querrá pedir un préstamo para aplicarlos a técnicas conservacionistas. Esto tiene que ver con la forma en que las políticas económicas influyen sobre la conservación de los recursos naturales.
El conocido producto bruto nacional (PBN), tal como se elabora en la actualidad, nada nos dice sobre la forma en que están siendo usados los recursos naturales. La economía tradicional no tiene herramientas numéricas y conceptuales para enfrentar el problema del deterioro de los recursos naturales. Será necesario hacer alguna forma de inventario de recursos naturales y después asignarles un valor, tarea nada fácil por cierto.
Será interesante estimar, por ejemplo, el valor de un bosque, no solo por la madera, sino también por su capacidad para controlar inundaciones debajo de la cuenca hídrica. Y agregarle además su valor como reserva genética, por si alguna de las especies que aparecen en el bosque tienen algún uso económico futuro.
Una responsabilidad adicional es estimar el valor del recurso natural renovable por su costo de reposición pero ¿ Cuánto tienen que valer los recursos no renovables de gran uso como el petróleo?.
En un tiempo, se pensaba que la contaminación era una incomodidad necesaria, a la que a menudo se calificaba como el “precio del progreso”. La aparición de protestas sociales por la calidad de vida obligó a cambiar la manera de pensar.- Se incorporó, entonces, la noción de “externalidades” – ya tratados en un rubro anterior - .- Las externalidades negativas son las principales formas de contaminación, también las hay positivas derivadas de normas de protección ambiental, o de acciones concretas, ej. disminución de focos de contaminación, la forestación, creación de nuevos espacios verdes en las ciudades, mejoría en la calidad de vida, actividades que antes no eran posible por la existencia de áreas degradadas.
Las alternativas del ambiente son una externalidad, afectan a los agentes económicos sin haber pasado por el mercado. Los mercados admiten un cierto grado de ajuste en esto de internacionalizar externalidades, pero en última instancia, se procura que la conducta del empresario siga siendo voluntaria. Es decir, que cada empresario elija si paga los costos de la cuota por contaminar o, si en cambio, depura sus afluentes. En varias situaciones el Estado aplica los denominados “impuestos verdes” que son instrumentos de política económica ambiental que consisten en aumentar el costo de contaminar, o el de utilizar insuficientemente la energía o determinados recursos naturales.
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