Un dato fundamental a conseguir en este rubro es el monto total de los gastos correspondientes a la enseñanza pública primaria, secundaria y universitaria. ¿Cuánto de ese total correspondió a gastos corrientes del sector, y ¿cuánto a gastos de inversión (terrenos, edificios, nuevo equipamiento) y ¿qué cantidad, a servicios relacionados?
La progresión de los gastos de enseñanza en el transcurso del periodo que se considere, permitirá evaluar si el volumen del presupuesto se ha elevado o reducido y dentro de cuáles niveles. Antes de tratar de medir los movimientos de los costos reales, será conveniente reparar en ciertas particularidades del presupuesto de enseñanza. Por ejemplo, el ítem que puede corresponder a sueldos del personal docente, permitirá apreciar su significación con respecto al total de los gastos de enseñanza.
La relación numérica entre el personal docente y el efectivo de alumnos puede presentarse constante, esto permitirá un análisis en el transcurso de varios años y determinar ciertas tendencias. Es importante determinar el término medio de gastos por alumno en los distintos tipos de enseñanza. El análisis se completará tanto en el aspecto nacional como por regiones.
Deberán, además, evaluarse los costos por posibles reformas de la enseñanza. Estos pueden clasificarse en tres categorías: a) revisión de los programas, b) redistribución del personal, y c) utilización de nuevos medios materiales. Normalmente, cuando se decida una revisión de programas, será necesario prever cierta readaptación del personal docente; llámese enseñanza en equipo, jerarquía de especialistas, auxiliares que se contraten, etc. Entre los nuevos medios materiales de la enseñanza se pueden mencionar: laboratorios de idiomas, instrumental docente, informática, televisión, etc.
Será difícil evaluar el rendimiento de un servicio, pero aquí se presenta una dificultad suplementaria debido a que todo cambio que afecte a la enseñanza dará, productos cualitativos diferentes. No basta con determinar en qué medida cierta idoneidad o cierta capacidad se encuentran más o menos desarrolladas; también hay que determinar, en lo posible, qué productos han desaparecido y qué productos nuevos se suministran. Inclusive, es difícil tomar una medida tan elemental como la de calcular el costo de los nuevos métodos con relación a los anteriores, porque la contabilidad escolar está tradicionalmente poco actualizada.
Los países deben hacer frente a problemas en lo que concierne a la asignación de créditos a la enseñanza. ¿En qué proporción conviene financiar cada uno de los diversos servicios de la enseñanza?. El educador siempre solicitará el máximo. El economista puede permanecer escéptico, sosteniendo que hay otras exigencias igualmente imperiosas, inclusive dentro del sector público, y hasta en una sub-categoría de las inversiones en capital humano.
Existe un criterio generalizado que consiste en comparar “las ganancias suplementarias realizadas durante toda la vida, con el costo de la educación necesaria para realizar esas ganancias...” O sea, si las ganancias obtenidas durante toda una vida por los diplomados en la enseñanza secundaria son superiores en (x) dólares a las de las personas que sólo han efectuado siete años de estudios primarios, y si el costo total de los cinco años de estudios secundarios es igual a “y” dólares, la relación x/y expresará el rendimiento de la enseñanza secundaria. Pero, hoy por hoy, también el rendimiento de la enseñanza favorablemente puede tolerar la comparación con el de los capitales invertidos en los negocios.
Estas apreciaciones, hacen pensar que sería sin duda cosa de buena política velar y analizar las condiciones de financiación de la enseñanza. Se admite que en la estimación de los rendimientos sólo se tienen en cuenta el aspecto “producción” de la enseñanza, pues la instrucción es considerada como un producto intermedio tal como una máquina-herramienta. Pero también está el aspecto “consumo”. Por consiguiente, si se mide la enseñanza únicamente según sus productos, necesariamente se subestima este rendimiento. Pero junto con esto, hay otros problemas que serían muy extensos tratarlos aquí.
En términos abstractos y generales, es fácil formular las condiciones de una distribución eficaz de los créditos en la enseñanza. Menos fácil es aplicar los instrumentos del análisis económico a soluciones escolares concretas. Los productos son complejos y difíciles de medir. Los insumos no pueden considerarse como homogéneos, y es difícil evaluar sus diferencias cualitativas.
En cuanto a la incidencia costo-beneficio, se ha visto, que no basta establecer una correlación simple entre el total de ganancias durante la vida activa y el nivel de instrucción, para medir la contribución de la enseñanza a la vida económica; con mayor razón, su contribución a la cultura. No obstante, los cálculos de este tipo son útiles porque permiten determinar el desarrollo que debe darse a la enseñanza, en función de los gastos de equipamiento y de construcción en el sector productivo. En consecuencia, hay que expresar el rendimiento de la enseñanza en forma de relación entre el beneficio y el costo.
El estudio de las condiciones esenciales entre los diferentes elementos del sistema de enseñanza (lo que podría denominarse la logística de la enseñanza) exige un buen manejo en materia económica, puesto que trata de operar una elección con recursos limitados. Es muy común utilizar para estos estudios, dos métodos diferentes: el primero, consiste en estudiar las relaciones numéricas entre diferentes factores y, sobre la base de los elementos de información disponible, prever la evolución de las relaciones en un futuro; el segundo, consiste en construir modelos hipotéticos muy frecuentes sobre la base de la experiencia internacional. Ambos se emplean con relativa eficiencia en las publicaciones de la UNESCO acerca de la educación en el mundo.
Desde el punto de vista general, los métodos de cálculo de los gastos de enseñanza son estudiados muy atentamente desde hace algunos años. Hasta hace poco, las estadísticas sólo recaían sobre la parte de los gastos del Estado que figuraban en el “presupuesto de educación”, con exclusión de los otros gastos públicos correspondientes a la enseñanza, y no eran, pues, internacionalmente comparables. Tampoco se establecían de forma que mostraran la parte del PBN afectado a la enseñanza. Se procuró hacerlo en forma sistemática a partir de época reciente; desde entonces, se han llevado a cabo considerables progresos en lo que concierne al cálculo de los gastos relacionados con la enseñanza, esto permite hacer comparaciones internacionales válidas. La mejora, fue acompañada de un esfuerzo por introducir cierto orden en las estadísticas de la enseñanza.
Respecto de esta consideración, la situación mejora rápidamente en el mundo. En adelante, podrá saberse en qué medida las tasas de escolarización de los diferentes grupos de edad en las distintas partes del mundo, son comparables. La mejoría del instrumental estadístico debe permitir sensibles progresos en el campo de la investigación teórica. Uno de los problemas acerca de los cuales los teóricos están en desacuerdo es el del “lucro cesante”; ¿en qué medida hay que tener en cuenta, en el cálculo del costo de la enseñanza – al margen de los gastos correspondientes a remuneraciones, bienes y servicios - lo que los alumnos habrían ganado si hubieran ejercido un oficio en vez de realizar estudios?. Por regla general, no es probable que en las cuentas nacionales se tome en consideración el lucro cesante. La renta nacional está muy vinculada a los cambios monetarios y hay que tener muy serias razones para apartarse de este principio. Puede sostenerse que las ganancias que los alumnos habrían podido realizar durante todo el periodo de sus estudios, representan una real pérdida económica. Esta opinión puede ser cierta. Pero también, se puede estimar que es preferible atenerse a datos ciertos, vale decir, determinar en qué medida el contingente de mano de obra se encuentra reducido por culpa de la escolarización. Todo otro método implica hipótesis innumerables y difíciles de verificar, con relación a las ganancias que las personas que no trabajan podrían realizar si trabajasen.-
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