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La Argentina es uno de los países
que incorporaron tempranamente la máquina en el campo, particularmente la
cosechadora. Durante el siglo XX, fue uno de los países con el parque de
maquinaria más numeroso del mundo. No obstante, la industria local de
maquinaria agrícola ocupó un lugar marginal a nivel mundial.
En la actualidad
y desde la Cámara que nuclea a los fabricantes de maquinarias señalaron que el
2016 comenzó con un mejoramiento en las transacciones debido a los cambios en
la política oficial para el sector agrícola y a la recuperación de la
rentabilidad por parte de los productores y contratistas. De todas maneras,
pese al nuevo escenario, advirtieron que todavía quedan cuestiones a resolver
en materia de exportación. Expoagro ha
sido la megamuestra del agro, donde las empresas exhiben sus últimos
lanzamientos y tratan de conformar al productor con ofertas en todos los rubros: semilleras, insumos, bancos,
maquinaria y más.
Se advierte una tendencia de cambio, el demandante
de estos productos se inclina a plataformas más grandes. Antes el promedio de
cabezales era de 10 surcos en maiceros, y ahora pasamos a 13 o 14, porque la
gente compra cosechadoras cada vez
más grandes. Los sistemas se hacen más intensivos para ser rentables. “Eso
necesita mayor producción de grano por unidad de superficie. Una tendencia en
la que coinciden las firmas: cada vez se compra maquinaria más grande, versátil
y con procesos más eficientes.
Respecto de la tendencia
en tractores, en Argentina se vendieron desde hace algunos años importante
cantidad de unidades. Pero faltan muchos tractores de baja potencia en las
economías regionales y en las actividades pecuarias. En el país hay cerca de
300.000 tractores, 80.000 tractores con menos de 15 años (activos), 200.000
tractores con más de 26 años (poco activos) y 50.000 unidades con edad entre 15
y 26 años (medianamente activos).
Las 4 provincias principales productoras de
granos (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos) representan el 70% de los
tractores vendidos en los últimos años. Mientras que las 19 provincias
restantes poseen déficit de tractores y así se desenvuelve la gran mayoría de
las economías regionales, donde es insuficiente la oferta laboral y sería muy
importante una estrategia de renovación de tractores para aumentar la
productividad y competitividad. Solo el 38% del total de las explotaciones de
pequeños productores disponen de tractores.
Hacer los procesos más
eficientes tiene en la tecnología uno de sus pilares. El caso insignia es el de
Pla y su pulverizadora Du-Pla, que ganó el premio CITA de Plata a la
innovación tecnológica en La Rural el año pasado. Su sistema de aplicación
selectiva no deja de sorprender: en vez de aplicar sobre la totalidad del barbecho,
identifica a la maleza. Genera una reducción del 80% de productos agroquímicos
y es un impacto muy fuerte en la reducción de costos.
Argentina posee una industria muy pujante
de maquinaria agrícola y agropartes. Se han radicado en el país muchas empresas
como Case/NH, John Deere, Agco, Claas y otras como Kuhn y Valley, por ejemplo.
Estas empresas fabricarán y ensamblarán en Argentina para exportar al resto del
mundo, lo que posibilitará el crecimiento y profesionalismo del agropartismo
argentino, base para un país industrial con competitividad global. “Las
sumatorias de las buenas partes constituyen una buena máquina” y eso depende de
la cantidad y calidad de agropartistas nacionales.
Fuente: INTA – Expoagro en sus presentaciones recientes -
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