Nos vamos a referir a un tema que talvez muchos lo comparten. Algunos nos preguntarán ¿qué tiene que ver esto con la economia?. Pueden interpretar como que salimos de un sendero de un comentario serio que siempre pretendemos tener en este blog. Sin embargo, a medida que lean de qué se trata, los sorprenderá. Estamos seguros que reconocerán que el tema es también serio.
Nos referiremos a buena parte de las paredes de edificios públicos, casas particulares o cuanto lugar se les presente, que aparecen pintadas, escritas con productos que se hace imposible borrar. En éste último tiempo notamos que ha avanzado éste proceder que no sabemos quien impulsa y en especial notamos que algunos se sienten contagiados en afear en particular las paredes del exterior de los lugares que habitan las familias o cualquier sitio que se le muestra propicio para el pincel o aerosol y el dibujo que desmerece.
Hace poco tiempo en una esquina de caballito, donde hay una casa de departamentos con amplio frente, tenía todas sus paredes escritas con letras negras y dibujos, expresiones inclusive con rasgos que los vemos repetidos en otros lugares y que provendrían de un estilo muy particular. Frases, algunas románticas, manifestaciones por preferencias deportivas y/o políticas, expresiones mal intencionadas con un vocabulario nada edificante. Pasó el tiempo hasta que el consorcio decidió pintar toda la pared para suprimir lo que no se podía quitar de otra manera. Esto representó un costo importante, pero ese desembolso se entendía justificado y la mayoría aceptó la decisión. Entendían que era la única solución. Y así se hizo.
Pero lo que no esperaban es que sin llegar a la semana de disfrutar del frente limpio, una mañana lamentaron que aparecieran nuevos escritos en diversos ángulos que causaron un fuerte malestar y una desilusión en los vecinos. Algunas veces pensamos ¿quien puede realizar estas cosas?, ¿serán jóvenes, adultos, que por las noches no respetan espacios limpios y más aún, pareciera se solazan en escribir algo sobre lo recién pintado?. Entendemos que esto es un mecanismo perverso, hay algo de maldad, pensamos que pueden ser resentidos que !! no ven manera mejor de expresar sus ansiedades que ensuciando los frentes,!! inclusive, los recién pintados.!!
Lo notable es que Buenos Aires presenta la mayoría de sus paredes escritas, sin respetar si son puertas, ventanas, portadas de garajes, escuelas, hospitales e inclusive el frente de algunas iglesias. Son cantidades las paredes de edificios que ofrecen ese panorama lamentable.
Entonces, surge otra pregunta: ¿nadie controla esta situación, nadie descubre quiénes son los que escriben? Están tan ocultos que ninguno los descubre, cuando al parecer salen con toda alevosía a enfrentarse con los edificios y dejarlos escritos. ¿Nadie se queja? En todo Buenos Aires ¿no existe alguien que impulse a vigilar esas actitudes? ¿No hay en radios y televisión quienes traten y enfoquen el problema de las paredes sucias? Cualquier recorrido que uno haga por distintos barrios, advierte que aumentan los casos y ¡Nadie dice nada!!. Si llegara a ser un delito, sería bueno que sufran las penas quienes realizan estos actos salvajes.
En la actualidad existen programas que han impactado favorablemente como el “prende y apague” organizado y dirigido por un excelente profesional en medios. ¿No podría hacerse algo similar sobre las escritos y pinturas que proliferan en las paredes?. Podría, inclusive, enfocarse distintos lugares escritos y pintados solicitando opiniones de vecinos que nos expliquen que sensación sintieron al descubrir las paredes de sus casas en tal estado y también para ponerse al acecho tratando de descubrir a la gente que se dedica a estos desenfrenos y denunciarlos. Inclusive pidiendo una mayor vigilancia.
Aún, desde el punto de vista económico también podemos comentar algo: ¿Cuánto costaría pintar nuevamente todas las paredes afectadas y dejarlas libres de escritos y marcas?. No somos especialistas en el tema pero sí estamos seguros que saldrían varios millones de pesos, talvez una cifra impredecible. Importes que podrían servir para otros objetivo más nobles y que sin embargo estarían destinados a suprimir esta barbarie.
No dejamos de reconocer que en varios países existe también el problema y se ha suscitado la misma o mayor inquietud. En muchos de ellos se han encontrado soluciones para estos temas.
No podemos dejar de comentar que desde los primeros días de febrero de 2011 el gobierno porteño inició una campaña que consiste en limpiar los graffitis de la Ciudad de Buenos Aires. La Subsecretaría de Atención Ciudadana, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, afirma que está llevando adelante la campaña anti graffiti, con el propósito de reparar y limpiar las fachadas afectadas por los mismos en todas las comunas de la ciudad.
Pero nada sabemos de los resultados. Cada vez advertimos que avanza el ataque a las paredes y cada vez parecerían con una mayor saña. El tema es ir a las fuentes que son localizar a quienes realizan esos actos y darles el merecido castigo, encuadrados siempre en las disposiciones legales – si existen – para suprimir estos actos.
Pedimos a nuestros lectores que nos perdonen por el tratamiento de un tema que muchos expresan vulgar e innecesario. Pero, sinceramente, ¿¿¿no tiene connotaciones económicas???
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