(continuación del blog anterior)
Por ahora no habría dudas que en 2012 la economía nacional continuará creciendo. Un poco menos que en 2011, pero a tasas nada despreciables. Funcionarios del Banco Central vaticinan un crecimiento del 6% para el año que se aproxima. Un poco menos optimista es el sector privado que pronostica un PBI entre 3,5% y 5%. Dos sectores sobre los cuales habrá que estar atentos son el agro y la construcción. Con relación a esto último, el mercado inmobiliario transita por un sendero caracterizado por una demanda especulativa que se vuelca a la compra de propiedades, como resultado de la falta de alternativas financieras atractivas, y por un segmento, pequeño, que accede al financiamiento, poseyendo, al mismo tiempo, un porcentaje del valor de la propiedad.
En cuanto a las inversiones que se encontrarían en cerca del 24% del PBI (a precios constantes), estarían dinamizadas por adquisiciones de bienes de capital. Pero si bien estas importaciones están impulsadas por un periodo de mayor actividad y por la apreciación cambiaria que hace más barata la compra de maquinarias y equipos extranjeros, la importación va desacelerándose mes a mes como consecuencia de la fuga de capitales y las mayores tasas.
Las perspectivas del mercado inmobiliario para el año 2012 se pueden presentar complicadas por los efectos del entorno macroeconómico. La crisis internacional aún está en una etapa de maduración. Con lo cual es de esperar un impacto en la economía local con un menor nivel de actividad, menores ratios de liquidez y más aversión de los agentes económicos a demandar crédito.
En cuanto las exportaciones de Argentina estarían cercanas a los u$s. 86.500 millones, que sería un 7,5% de las de 2011. Lo que suceda con Brasil será si se tiene en cuenta que el 20,4 % de las exportaciones locales van a ese país. Asimismo, Brasil compra 41% de las exportaciones industriales (MOI) argentinas. Entre las grandes empresas expuestas estarían las vinculadas al rubro automotriz. Dentro de las Pymes la mayoría de los rubros tienen algún producto colocado en el principal socio del Mercosur (el 30% de las exportaciones Pymes se dirigen a Brasil). En 2012 como la economía mundial crecerá menos y en ese contexto las exportaciones del país no podrán hacerlo a una tasa muy alta la Argentina debe mirar al nuevo centro dinámico del mundo que está en el Asia Pacífico.
Pero también el rubro europeo tendrá su incidencia pues el 26% de las manufacturas de origen agropecuario (MOA) argentinas se colocan en esa región. Para 2012 habría expectativas que las importaciones podrían arribar a u$s. 80.100 millones. De conformarse esta apreciación, el superávit comercial se reduciría en u$s. 6.400 millones.
Uno de los sectores más vulnerables en la Argentina es el automotriz, muy dependiente de la economía brasileña ya que el grueso de las exportaciones tiene como destino ese mercado. En cuanto a la balanza comercial energética, el año 2011 el déficit rondará los u$s. 4.000 millones (incluyendo la electricidad). Para 2012 es posible que ese déficit se duplique, transformándose en una amenaza para el equilibrio de las cuentas externas. Hasta ahora los precios de la cadena energética siguen sin cambios y eso hará que la oferta decline.
(continuará)
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