miércoles, 9 de julio de 2008

La Economía y La familia

El título revela una natural interrelación entre economía y familia. Desde el punto de vista económico, el ser humano representa la fuerza del trabajo, el denominado recurso humano por excelencia. Es un factor esencial del proceso de producción y de donde surge este factor es precisamente de la familia que le dio origen. La familia requiere un sustento para vivir y obtendrá de los diferentes recursos fuentes materiales y también espirituales. Esto último lo consideramos fundamental. La paternidad implica el cuidado, la educación del ser que en el futuro contribuirá al proceso económico y una sana espiritualidad incidirá en su crecimiento, su temperamento, su ansiedad de vivir y en especial su anhelo de ser útil a la sociedad mediante los dones dado por Dios para ejercitar su trabajo en los distintos campos que se le presentarán. Informaciones recibidas sobre un Congreso, realizado en Buenos Aires denominado “Posibilidades y desafíos de la familia en Latinoamérica” nos hizo reflexionar sobre la importancia que tiene el tratamiento de estos temas. Fue en preparación de VI Encuentro Mundial de la Familia a llevarse a cabo en México el año próximo. Aunque quizás pequemos de demasiado materialistas al relacionar a la economía con la familia, para nosotros no existe nada más noble que una familia educadora y funcional, donde sus miembros, en completa unión y armonía de sentimientos y expectativas para sus hijos, tiende a ofrecerles un futuro de paz y trabajo. De este Congreso podemos extraer algunos pensamientos y propuestas de indudable actualidad. Los retos de la familia en el contexto cultural actual fue una expresión que dio sustento a los más variados comentarios. Algunos reclamaban la participación activa pues se observaba que la familia perdía su identidad. Existe un acentuado individualismo promotor de una involución, un individualismo que envuelve y que va contra la propia persona. Otro reto de los últimos tiempos es pretender ver la familia como un hecho solamente privado y no social, con tantas consecuencias negativas. Hasta en el campo de las leyes se habla de una regresión cultural sobre la vida y la familia. Esto promueve a esmerarnos en ser defensores auténticos de la verdad en la familia y en la vida humana. Una economía que no actué con conciencia de lo mejor para el prójimo, le estaría faltando algo que es su principal objetivo: el bienestar general llegado por el buen camino de la verdad y de la responsabilidad. Distintos mensajes fueron delineando la realidad de la familia en América Latina declarada por J .Pablo II:”Patrimonio de la humanidad”,”Santuario de la vida”. Prueba de esto es que en la crisis del 2001 fue la familia quien sacó de la crisis a la Argentina: eran los hijos que ayudaban a los padres si no tenían trabajo o viceversa, una familia ayudaba a otra. Las conferencias, paneles, acciones a favor de la familia, en el Congreso, ofrecieron un enfoque general, con datos estadísticos muy valiosos que dieron la posibilidad de reflexionar juntos para orientar sobre los distintos caminos a seguir en bien del espacio latinoamericano. Se habló de la importancia de la familia y esto se aprecia en todo el Documento final desde una visión transversal a la familia presente en casi todos sus capítulos Se comprobó una vez más que el mundo avanza hacia la unidad, aquello que viéramos profético, ahora se hacía mas visible y se siente que en la Iglesia después de la Novo Milenio y de Aparecida estamos dando pasos concretos de comunión. Se ve la urgencia de trabajar juntos en todos los campos de la vida de la Familia. Importante fue la presentación de Redes vinculadas a la promoción de la familia y a la necesidad de la formación de agentes multiplicadores. Es evidente que la economía con una familia reflexiva, entusiasta, espiritual y trabajadora, será poseedora de una fuerza, que inspirada en el Señor, sin lugar a dudas dará buenos resultados.

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