El BCE cumplió diez años desde su constitución. Esta es una ocasión interesante para hacer un breve comentario sobre su creación y evolución. El BCE tiene personalidad jurídica propia de acuerdo con el derecho público internacional. La base jurídica de la política monetaria única está establecida en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y en los Estatutos del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) y del BCE. Los Estatutos establecieron la constitución del BCE y del SEBC a partir del 1 de junio de 1998. El 25 de mayo de 1989, los gobiernos de los once Estados miembros participantes nombraron al presidente, al vicepresidente y a los otros cuatro miembros del Comité Ejecutivo del BCE. La toma de posesión efectiva de estos cargos tuvo lugar el 1 de junio de 1998 y señaló la constitución del BCE.
Es el principal banco de emisión del mundo - junto a la Reserva Federal estadounidense -, de la moneda común europea, utilizada desde el Polo Norte hasta el Mediterráneo, una fuerte divisa que goza de la confianza de la población, satisfecha de poder viajar a varios países sin necesidad de cambiar su dinero. Constituye el principal eje del Eurosistema. Es además parte integrante del Sistema Europeo de Bancos Centrales y está sometido a las disposiciones del Tratado de la Comunidad Europea y a sus Estatutos. Esta entidad es uno de los órganos más importantes de la Unión Europea (UE) y tiene su central en Francfort del Meno, Alemania.
La función principal del BCE es mantener el poder adquisitivo de la moneda única y, de este modo, la estabilidad de precios en la zona euro que comprende los países de la UE que han adoptado el euro desde 1999. El BCE controla la oferta monetaria y la evolución de los precios. Es también responsable de fijar las grandes líneas y ejecutar la política económica y monetaria de la UE. Para ello el BCE trabaja con el Sistema Europeo de Bancos Centrales SEBC, que incluye a los 27 países de la UE. Sin embargo, solo parte de estos países han adoptado hasta ahora el euro, constituyendo así la "zona euro", y sus bancos centrales junto con el BCE, forman el "Eurosistema".
El BCE y los bancos centrales nacionales de los Estados miembros participantes constituyen el Eurosistema, sobre el que recae el cometido de establecer y formular la política monetaria única en la tercera fase de la UEM. El Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) está compuesto por el Banco Central Europeo (BCE) y los Bancos Centrales de los Estados Miembros y está dirigido por los órganos rectores del BCE. Sus funciones básicas son: — definir y ejecutar la política monetaria de la Comunidad; — realizar operaciones de divisas coherentes con las disposiciones legales— poseer y gestionar las reservas oficiales de divisas de los Estados miembros; — y promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago
Los órganos rectores del BCE son el Consejo de Gobierno y el Comité Ejecutivo. El Consejo de Gobierno está compuesto por los miembros del Comité Ejecutivo y por los gobernadores de los Bancos Centrales Nacionales. El Consejo de Gobierno adopta las orientaciones y decisiones necesarias para garantizar el cumplimiento de las funciones asignadas al SEBC. El Consejo de Gobierno formula la política monetaria de la comunidad. El Comité Ejecutivo está compuesto por el presidente, el vicepresidente y otros cuatro miembros. Todos ellos han sido nombrados de común acuerdo por los gobiernos de los Estados Miembros, sobre la base de una recomendación del Consejo y previa consulta, al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno. Su mandato tiene una duración de 8 años y no es renovable lo que garantiza la independencia de la política monetaria europea. El Comité Ejecutivo es responsable de la gestión ordinaria del BCE. El BCE recurre a los Bancos Centrales Nacionales para ejecutar ciertas operaciones que corresponden a las funciones del SEBC.
Tanto el BCE como los bancos centrales nacionales mantienen su independencia. Los Bancos Centrales Nacionales están presentes en el Consejo de Gobierno del BCE y siguen desempeñando un papel importante en la instrumentación de las acciones de política monetaria. En el caso de otras funciones tales como la posesión y gestión de reservas, sistema de pagos, emisión de billetes, etc., los BCN mantienen la compatibilidad con las directrices emanadas por el Consejo de Gobierno del BCE. Los BCN siguen también desarrollando funciones de supervisión de entidades de crédito y gestión de Tesorería de las Administraciones Públicas, sin que ello pueda implicar financiación privilegiada. El BCE tiene su sede en Francfort. Empezó a operar en el segundo semestre de 1998, desapareciendo a la vez el Instituto Monetario Europeo.
Pero la entidad bancaria aún tiene por delante su mayor prueba. La unidad monetaria se está haciendo cada vez más variada. A los once primeros países se incorporaron más tarde Grecia, luego Malta y Chipre y recientemente Eslovenia. Para enero de 2009 se prevé la entrada del decimosexto país, Eslovaquia. “Cuando países en transformación como Polonia, la República Checa y Hungría adopten el euro, la unión monetaria se separará”. Sin embargo, no todos lo ven tan obscuro y la mayoría confía en la estabilidad de esa divisa. En el año 2000 la moneda única europea descendió hasta un valor mínimo de US$ 0,82. Hoy su cotización oficial alcanza aproximadamente los US$ 1,60 y sorprende a los exportadores.
También la economía europea se ha favorecido de su divisa. El comercio en los países del euro ha aumentado un 10 por ciento y se han creado 16 millones de empleos (unas cinco veces más que la media registrada en los años anteriores). A nivel internacional se ha convertido en una divisa clave y, según el ex jefe de la Reserva Federal estadounidense Alan Greenspan, es imaginable que pueda relevar al dólar en su papel de divisa reserva más importante.
El celoso custodio del euro ha recibido los elogios de políticos y expertos que han visto que, en tan sólo una década, se ha logrado con éxito un experimento sin precedentes: implantar una divisa única en varios países muy diferentes. Sin embargo, el BCE, que se ha caracterizado en estos años por llevar a cabo una política monetaria muy prudente, atraviesa tiempos difíciles. Las diferencias económicas y de inflación en los países del euro aumentan constantemente en los últimos tiempos. Así, mientras Alemania resiste las turbulencias en los mercados financieros y el enfriamiento de la economía mundial, algunos países del sur de Europa, como España e Italia, viven una desaceleración. Eslovenia, el más nuevo en la organización, registraba en abril una tasa de inflación de más del 6 por ciento, mientras que Holanda, con un nivel del 1,7 por ciento, disfruta de una gran estabilidad de precios. El BCE sólo puede establecer una tasa de interés para todos los países, algo que puede profundizar seriamente las diferencias entre ellos.
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