(continuación del blog anterior)
Desde el comienzo de la década del 60 se asistió por parte del Partido, a la recuperación de sectores que se encontraban atrasados. A partir de 1973, se buscaba apoyo hacia las actividades productoras locales, sin embargo, esta política no pudo brindar sus efectos debido a la crisis de la economía argentina desde mediados de 1975. La política implementada a partir de 1976 agudizó la situación de un atraso estructural.
La consolidación del desarrollo monetarista y sus efectos, tales como la caída de la producción industrial, el deterioro del salario real, la disminución del consumo, el ahogo financiero de los pequeños y medianos productores rurales y la crisis de la economías regionales tendieron a generar preocupación, principalmente dentro de los sectores sociales localizados en las áreas rurales. Desde los ochenta, el estilo de desarrollo implementado, poco reparó en el comportamiento de las estructuras socio-económicas de las áreas marginales, lo que acentuó el estancamiento.
En esos periodos, la caída del precio internacional de los productos agrícolas y las erráticas políticas del Estado sobre el tipo de cambio impactaron negativamente en la producción. No obstante, el panorama de esa época presentaba en la agricultura del Partido, un predominio de la producción de la cosecha gruesa; se visualizó la importancia en el área de la producción ganadera de cría, destacándose la aparición del cultivo de la soja. La obtención de este producto tuvo un expansivo desarrollo en el país durante los setenta. También la aparición del cultivo de papas en la región colaboró en el inicio de una faz expansiva.
Finalmente, queremos comentar que en las localidades que se encuentran en el partido, el movimiento principal estaba en la actividad agrícola ganadera. Señalaremos algunas de las particularidades de esas localidades:
En La Colina se establecieron importantes establecimientos agropecuarios. Destacadas estancias se asientan en las inmediaciones de este pueblo, como “La Colina” y “El Huascar”. En 1923 se instaló la usina de la localidad de La Colina. En Las Martinetas las tierras del lugar que hasta 1879 eran fiscales, pertenecieron posteriormente a sucesivos propietarios. Es una localidad rural que ya ha cumplido su primer siglo de existencia. Se destaca dentro de los establecimientos ubicados en esa localidad la estancia “Aldecoa” que evoca al Fortín Aldecoa que sirvió en la zona a los fines de defensa contra la acción de los malones. Líbano es un pueblo típicamente rural. Sus actividades se relacionan con la agricultura y ganadería de la zona de influencia. También Pontaut fue desarrollándose merced a una economía agropecuaria, apoyada por fértiles tierras donde se asentaban importantes establecimientos rurales. Existían destacados comercios, entre los que sobresalía el almacén de campaña, confitería y hotel “La Porfía” El cierre de los servicios del ferrocarril afectaron mucho a la zona. En lo que respecta a Lastra; luego de inaugurarse la estación y dependencias ferroviarias para el transporte de pasajeros y haciendas se fueron asentando negocios. Frente a sus instalaciones prosperó por varios años el almacén de Ramos Generales de Eleuterio y Casimiro Suardíaz. La estación brindaba el servicio de telégrafos. En cuanto a Quilcó, en la zona circundante a las dependencias ferroviarias se desarrollaron importantes establecimientos agropecuarios como “La Chinchilla”. que fue fundada en l879. A partir de la década del 20 el establecimiento se convirtió en una importante industria agropecuaria con su tambo y fábrica de crema y quesos. Todos los lugares fueron afectados por la clausura de los ferrocarriles que provocaron despoblación. En varios casos sólo queda actualmente en el lugar la estructura de la estación ferroviaria abandonada. Referente a Raulet el lugar fue siempre un paraje rural; desde la estación se brindaba un servicio telegráfico.
(continuará)
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