Este producto ya ocupa más de la mitad del área agrícola argentina, aportó el último año 47 millones de toneladas y casi 12000 millones de dólares en divisas, cerca del 20% de las exportaciones totales. Ha mostrado una enorme capacidad de adaptación a las condiciones más disímiles. Esto explica su introducción en amplias zonas del Chaco, Santiago del Estero o Salta, donde además permitió una ampliación de la frontera agrícola. A veces en suelos ya preparados, otras mediante el polémico desmonte.
La soja es altamente nutritiva. Es un perfecto sustituto de la carne en cuanto a propiedades nutritivas y es una alternativa económica interesante. Contiene un importante porcentaje de proteínas de alta calidad ( entre un 30 y un 40 % es proteína). Por lo tanto, tiene casi el doble de proteínas que la carne, una vez y media más que las demás legumbres, tres veces más que los cereales y el huevo y diez veces más que la leche.
En su composición hay cerca de un 20% de grasas. La ventaja sobre los productos animales es que sus grasas están libres de colesterol y además son grasas no saturadas, siendo este tipo de grasa ideal para la alimentación humana. Se siembra entre los meses de Noviembre, Diciembre y Enero.
En la Argentina las plantaciones de soja se iniciaron en 1862, pero no encontraron aceptación en sus campos. En 1909 comenzó a ensayarse en distintas escuelas agrícolas argentina su cultivo, pero recién para 1965 se intensificaron los trabajos de investigación sobre este producto. Si bien los resultados de los ensayos realizados fueron buenos, el cultivo no logró obtener difusión entre los productores.
En la década del 70 aumentó el cultivo hasta alcanzar en la actualidad un papel fundamental en la economía argentina ocupando un lugar muy destacado en el mundo como productor de grano, el primer lugar como exportador de aceite de soja y el segundo en harina de soja. Como consecuencia, la soja es el producto de exportación de mayor incidencia en el PB agropecuario del país y el mayor generador de divisas.
Es un poroto oleaginoso que es originario de China pero que se está cultivando en grandes proporciones actualmente en América. Su importancia reside, entre otras características, en: sus propiedades alimenticias por el elevado contenido en proteínas; su elevado porcentaje de aceite; la producción de harinas de soja; la obtención de brotes para la alimentación; la utilización doméstica de leche y quesos de soja; su consumo como poroto y su utilización como materia prima en diversas industrias. La importancia de la soja deriva fundamentalmente de su estrecha relación con el tema de los alimentos. A este gran capítulo de la actividad productiva accede a través de su aceite y de su harina. Hoy representa un alto porcentaje entre las ocho materias primas más importantes del mundo. Una hectárea de soja puede producir suficiente proteína para alimentar a una persona por 5.500 días, mientras que la carne producida en la misma área lo hace por no más de 300 a 600 días.
La harina de soja es de aplicación directa al consumo humano como integrante de otros productos alimenticios o como materia prima para la obtención de proteínas concentradas o aisladas. El consumo de aceite se relaciona directamente con la dieta humana, en la que las grasas son un componente esencial por su valor energético-dinámico; el de harinas con la formulación de alimentos balanceados para la producción de carnes rojas y blancas, que sigue siendo la aplicación dominante y finalmente, el de la utilización de la harina o de las proteínas de soja en la alimentación humana con el enriquecimiento de otros alimentos.
Mientras los granos con predominio oleaginosos dependen casi exclusivamente de la evolución del precio de los aceites, la soja mantiene una mayor independencia frente a esas oscilaciones como consecuencia de la importante proporción de harina de alto contenido proteínico que se obtiene de su industrialización. En lo que hace a la harina, la alta calidad que se obtiene de este producto hace algo difícil su sustitución, aunque la competencia es también severa como consecuencia de la creciente sofisticación de la industria de alimentos balanceados. La grasa del poroto soja también es de muy buena calidad, pues entran en su constitución, ácidos grasos no saturados, esenciales en una alimentación equilibrada. Es pobre en hidratos de carbono, por lo que constituye un buen alimento para diabéticos. Y su harina contiene calcio y fósforo en proporción más elevada que la leche, aunque es pobre en hierro.
Las sojas transgénicas son idénticas a las sojas convencionales, tanto en su comportamiento en la comunidad vegetal como en su composición. El grano obtenido de un cultivo transgénico es semejante al obtenido de un cultivo tradicional, como así también todas sus características físicas y químicas que son propiedades industriales.
En los últimos 10 años la producción de soja mundial se duplicó. Aumentó 107 millones de toneladas, pasando de 117 millones durante la campaña 1993/94 a las 224 millones que se producen en la campaña 2004/05. Este notable crecimiento de la producción tuvo una sólida base en el sostenido crecimiento de la demanda mundial. El aumento del consumo internacional de soja superó las 84 millones de toneladas por año, durante la última década. Salvo el caso de la campaña 2003/04, afectada por la sequía en EEUU, en el resto de los años la producción mundial de soja creció a un ritmo sostenido
El comercio mundial de harina de soja es 47 millones de toneladas. La UE-25 el principal bloque importador (casi el 50% del comercio mundial). En este caso la relación del euro/dólar es el principal factor de mejora de los precios .En el caso del aceite de soja, el comercio mundial llega a 9,5 millones de toneladas, las importaciones de China alcanzan a 2,42 millones de toneladas convirtiéndose en el primer comprador del mundo, seguido por India. Entre los dos representan el 36% del comercio mundial de aceite de soja.
Un dato a tener en cuenta: la capacidad de procesamiento de soja en China aumentó en 5 años un 58%, pasando de 24 millones de toneladas en el 2000 a 38,5 en el 2005. En el mismo período, la capacidad de procesamiento de la Argentina aumentó un 50%, pasando de 26 millones de toneladas en el 2000 a 34,5 en la campaña pasada. Y otro dato no menor, las previsiones del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) para la próxima década indican que el comercio mundial de harina de soja va a aumentar un 40% y la de aceite un 52%, llegando a comercializar 63,3 millones de toneladas de harina de soja y 13,7 millones de aceite.
El cultivo de soja tuvo un significativo desarrollo en la Argentina a partir de 1970. El crecimiento, tanto de la superficie sembrada como de su rendimiento y producción ha sido constante alcanzando niveles de consideración. Referente a la superficie sembrada: desde 1970/73 que llegó a las 96000 hectáreas se extendió fuertemente y en el periodo 2001/2002 alcanzó cerca de los 12 millones de hectáreas. Dentro de los mismos periodos los rendimientos por hectáreas, de 1500 kg. pasó en 2001/02 a los 2700 kg. Respecto a la producción, desde 136000 toneladas alcanzadas en los años setenta, llegó en 2001/02 a cerca de 30 millones de toneladas. la producción entre la década del 70 y 80 crece veintiocho veces a partir de un bajo valor inicial. Entre la década del 80 y 90 lo hace un 178% y desde comienzos del 90 hasta el 2000/01 en 131%. Asimismo, en la campaña –2001/02- la producción de la oleaginosa se incrementó en 17,5% respecto al ya alto valor del ciclo anterior. Argentina es el tercer productor mundial de soja, detrás de los Estados Unidos y Brasil, con una producción anual en 2006 de más de 47 millones de toneladas. Cabe agregar la importancia del aumento de participación en las exportaciones totales considerando que –entre 1980 al 2000- el volumen de comercio de grano creció en 68%, en aceite 117% y en harina en 91%.
El factor vital que influyó en el aumento de la producción y del área sembrada del cultivo de soja fue el incremento en la demanda mundial. El complejo sojero, conformado por la soja, el aceite de soja y lo elaborado con los residuos de la misma, es clave en la agroindustria argentina y representa alrededor del 13% del total del valor las exportaciones del país. La harina de soja significa el 67% del valor de las exportaciones del complejo sojero y lo exportado de aceite de soja representaba el 32% de las exportaciones mundiales. La Argentina, posee una importante industria procesadora con alta tecnología y con una capacidad productiva aún en crecimiento.
El precio de la soja seguía batiendo records en la Mercado a Término de Chicago a comienzos de julio/2008, donde la oleaginosa alcanzó una marca de US$ 598,20 la tonelada. Los precios alcanzaron el 11 de julio de 2008 un nuevo máximo de todos los tiempos. En medio de los temores a que - por la peor inundación de los últimos 15 años en las praderas productivas estadounidenses - derive en la peor campaña sojera en ese lapso, los contratos de oleaginosa reflejaban u$s 606 por tonelada, el mayor precio de toda la historia en la cotización del poroto, aunque posteriormente retrocedió para cerrar en u$s 595 por tonelada. En Rosario apenas superó los $ 900 por tonelada. La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) informaba por su parte que el valor FOB de la soja en los puertos argentinos fue de US$ 582, equivalente a derechos de exportación del 48,4%.
En la campaña 2007/2008, la superficie bajo cultivo de soja superaba a la anterior en un 2,2% con una cobertura estimada en 16,5 millones de hectáreas. La producción estaría cercana a los 46,5 millones de toneladas.
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