miércoles, 2 de julio de 2008

Anotaciones sobre la baja en el valor del dólar

La caída de la moneda norteamericana, fenómeno a nivel mundial, está ocasionando serias preocupaciones a diversos sectores productivos de países, principalmente latinoamericanos. Múltiples factores, protagonizados por los problemas de los créditos con las hipotecas de alto riesgo, permitieron que en meses anteriores el dólar comenzara a depreciarse. Pero, por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos expresaba que creía en el dólar fuerte y que la Casa Blanca estaba trabajando para resolver los problemas económicos del país, incluyendo los errores de regulación que condujeron a excesos en el sector hipotecario. También afirmaba que las políticas como el programa de estímulo económico y las medidas para reducir las ejecuciones hipotecarias aumentarían la confianza en la economía estadounidense y en los esfuerzos para solucionar la volatilidad en los mercados de capitales. No obstante, en las últimas semanas la divisa estadounidense descendió notoriamente frente a las más importantes monedas de los mercados cambiarios internacionales en buena parte de los países. Los ministros de finanzas de la Eurozona planteaban con inquietud ante la fortaleza de la moneda única, el Euro, que ésta no reflejaba los fundamentos económicos actuales. En opinión de los funcionarios, el dólar estaría infravalorado, mientras la moneda comunitaria se supravalora. En el mundo de las finanzas se sabe que es casi imposible predecir, de una manera precisa y consistente, cuál será el valor de una moneda a futuro. Sin embargo, dada la tendencia decreciente que ha exhibido el dólar en el mundo, y a la luz de los más recientes acontecimientos, conviene revisar las alternativas para minimizar su efecto. Con un dólar que puede seguir perdiendo valor y monedas de países que pierden poder de compra, pareciera que la solución va más allá de la receta tradicional. Para muchos países lo que les interesa es mantener su poder de compra en el plano internacional. Por eso, se aconsejaba incluir el euro en cualquier decisión de diversificación. Aunque se podría decir que el euro está caro y no es el mejor momento para comprarlo, todo proceso de diversificación debe implementarse de manera gradual, en especial cuando se trata de monedas. Debemos prepararnos para enfrentar el riesgo que implica tener una seria exposición al dólar En los últimos años se ha venido presentando una tendencia clara entre los tenedores de dólares en el mundo. Cada día, los tenedores privados representan una proporción menor, mientras que los Gobiernos de los países asiáticos, petroleros y otros, con monedas ligadas al dólar, acumulan una proporción cada vez mayor de la divisa. Hombres de negocios, economistas y consumidores de algunas naciones latinoamericanas se preguntan si realmente es ventajoso funcionar con la moneda del país del norte que hoy, lejos de ser una garantía, provoca incertidumbre. A la devaluación del dólar, con su consecuente pérdida del poder adquisitivo, se añaden las turbulencias en los mercados debido al encarecimiento del petróleo, insumos importados y los alimentos. Las peores consecuencias se observan en el aumento de precios de productos importados, como equipos de alta tecnología para los sectores eléctrico, del transporte y de las comunicaciones. Muchos de los abastecimientos que llegan a América Latina provienen de Europa, impactados por la crisis estadounidense, los altos costos del petróleo y la consiguiente inflación de productos imprescindibles para los mercados en vías de desarrollo. Por otra parte, China y Japón, las más fuertes economías asiáticas, son afectadas con la devaluación del dólar al ser dueñas de la mayor parte de los bonos del tesoro estadounidense, lo cual empeora ante la tentativa de vender los títulos depreciados. El temor es que, si un solo banco central vende sus activos norteamericanos y es imitado por otros, la caída del tipo de cambio provocará pérdidas para las reservas de todo el mundo. Además, se asegura que una venta masiva de los títulos provocaría serias fricciones políticas, agravaría más la devaluación de la moneda americana e impactaría en Asia, dependiente de las exportaciones, situación similar a la de Europa. El dólar bajo significó una aceleración en la producción industrial en los Estados Unidos y nivel de exportaciones record. De hecho, si los Estados Unidos elude una recesión en el 2008, una causa de ello tendría que ser gracias al dólar bajo. En Brasil, desde mediados del año pasado el tipo de cambio ha venido cayendo prácticamente sin interrupciones, pero el proceso se dio con más fuerza este año. Hace algunas semanas y contra las previsiones de la mayoría de los analistas de ese país, se “quebró” la barrera de los dos reales por dólar y recientemente el dólar se ubicaba en 1,90 reales, que es el valor más bajo desde noviembre de 2000. Y ese valor, de 1,90 reales, significa que en el acumulado del año la caída del tipo de cambio, o apreciación de la moneda brasileña como también se le dice, alcanzó a 11%, un porcentaje realmente elevado. Cuando comparamos contra el valor de un año atrás, la apreciación del real llega a 16% y si nos extendemos aún más, a los dos últimos años, estaríamos hablando de una apreciación del orden del 20%. En estos días hay una agitada conversión de las reservas de los bancos centrales. Rusia se desprendía masivamente de sus dólares, en Asia ocurría otro tanto. Chile expide bonos de deuda en euros. Otros que principalmente tenían deudas en dólares, prolongan las negociaciones. Y empieza a insinuarse el temor de la conversión de los dólares petroleros en euros petroleros. La OPEP se resiente ya, con la devaluación ocurrida en estos meses anteriores, con pérdidas por un tercio en el valor del petróleo que tratan de equilibrar mediante aumentos en el precio del petróleo en razón a la pérdida de valor del dólar. Excepto México, que al parecer ha decidido ofrecer de un modo muy particular su producción petrolera. Esto empieza a parecerse a la devaluación de la libra esterlina en los años treinta. También queda el recuerdo de la devaluación del dólar de los años 70, que originó una considerable alza del petróleo. Entonces la devaluación fue solo de un 20%. (para ser exactos, un 22% contra el franco suizo y un 21.5 contra el yen), claro ,todo eso en contextos económicos muy diferentes. Pero también debe recordarse que aquello originó cambios en la estructura financiera mundial. En Argentina la moneda estadounidense empezó a subir, tocó los 3,21 pesos por unidad el 15 de mayo/08 y ya se hablaba de una devaluación de la moneda local. Pero el dólar perdió peso y su valor cayó abruptamente hasta llegar a fines de junio a 3,04. La moneda estadounidense se depreció frente al peso por una fuerte intervención del Banco Central; este organismo expresaba que así se defendía el crecimiento económico, en cambio otros hablaban del fin del tipo de cambio alto. En cuanto al euro, la moneda europea inició con un nuevo aumento respecto del dólar que significaba u$s 1,5764, frente a los u$s 1,5748 de días anteriores.

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