martes, 4 de enero de 2011

La crisis económica de Portugal

El Instituto Nacional de Estadística portugués ya había revelado en Lisboa que el producto bruto interno (PBI) del país se había contraido un 2,1 % en el último trimestre de 2008. La economía había caído un 0,1 % en el trimestre anterior, con lo que se cumplía la definición formal de recesión. La situación en la que se encuentra en la actualidad es extrema. El ministro de Exteriores portugués, había advertido sobre el fracaso del pacto de Gobierno contra la crisis económica.
El primer ministro portugués, también aseguraba posteriormente comprender la situación ante muchas declaraciones recordando que el país necesitaba estabilidad política, asegurando que no desistiría ni se desviaría del compromiso para defender al país, enfrentar a la crisis y dar a los portugueses un Gobierno que superara la crisis internacional y colocar a Portugal en el camino de la recuperación económica.
Uno de los principales problemas ha sido el elevado déficit público. Consecuencia de no poder frenar el fuerte crecimiento del gasto y también a causa de la ralentización de los ingresos fiscales asociados a la fase descendente del ciclo económico. Los déficits públicos alcanzaron el 3,1% del PBI en 2003, el 5,3% en 2004, el 6,1 en 2005 y el 4 % en 2006 a pesar de tener que recurrir a medidas extraordinarias para intentar mantener el déficit por debajo del límite del 3% exigido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En el periodo 2000 – 2007, Portugal mostró una clara divergencia frente a la UE al registrar una tasa de variación media anual del 0,7% inferior a la media de crecimiento de los países de la Zona Euro (2%).
El paro había pasado del 4% en el año 2000 al 8,4% en 2007. Los desequilibrios macroeconómicos (inflación y déficit exterior) generados durante el periodo de expansión (1995-2000) crearon una situación difícilmente sostenible.
Con motivo de la presentación de un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre Portugal, que recomendaba hacer reformas laborales y estructurales y subir impuestos, el ministro de Finanzas de Portugal consideraba prioritario reequilibrar las cuentas públicas para restaurar la confianza de los inversores y asegurar las condiciones de financiación de la economía.

Portugal también estababa siendo perjudicado por la suba del petróleo. El Programa de Estabilidad y Crecimiento para el período 2005-2009, ofrecía la estrategia de desarrollo económico y de consolidación de las cuentas públicas que se pretendía seguir, basada en tres objetivos centrales: a) Intentar aumentar el crecimiento económico que permitiera retomar la convergencia con la media europea y alcanzar en 2009 un crecimiento del PBI del 3%; b) reducir el déficit de las Administraciones Públicas en porcentaje del PBI, hasta un valor inferior al 3% a partir de 2008; c) invertir, a partir de 2008 la tendencia creciente del peso de la deuda pública en el PBI.

El Gobierno había alcanzado un acuerdo para la aprobación de los presupuestos públicos de 2011. No obstante, los inversores no habían mostrado su respaldo a la iniciativa y aguardaban pacientes a la versión que se aprobará finalmente y que se conocería a fines de noviembre. El riesgo es elevado de acuerdo con la expresión de las autoridades portuguesas porque no se está enfrentando sólo a un problema nacional de un país. Expresan que estos son también los problemas de Grecia e Irlanda y sostienen que no es sólo un problema de Portugal. Agregan que "Esto tiene que ver con la eurozona y la estabilidad de ese sector y este es el motivo por el cual el contagio en este entorno es más probable. No es por el hecho que los mercados consideren que se está ante situaciones similares. Sólo son iguales en las preocupaciones de los mercados, pero las economías son muy diferentes".En esta línea, todos los mercados relacionan a todas estas economías porque pertenecen a la eurozona, y recalcaban que podrían verlas de otra manera si no fuera por la unión monetaria.

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