jueves, 5 de junio de 2008

Referencias sobre algunos aspectos de la economía nacional e internacional

A nivel nacional la continuidad del paro agrario provocó una nueva suba de las tasas de interés, que en algunos casos llegaron al 22%. Se aplicó para no perder fondos y para atraer a inversores. El efecto colateral estuvo relacionado con un estiramiento en la cadena de pagos. El Banco Central ya había absorbido 6.500 millones de pesos de circulación desde que se produjo el conflicto con el campo. Al vender dólares, retiró pesos de la plaza; las tasas experimentaron un aumento. A Pymes, se les cobraba 25% de base. La escasez de fondos por esta dolarización ya se notaba en diversas actividades; y los precios particularmente no cedían. En la faz comercial comenzaron a advertirse caídas en ventas en los supermercados y en electrodomésticos, entre otros y diversos rubros; mientras la carrera de la carga fiscal para ganarle al aumento del gasto estatal, se estaba convirtiendo en un serio problema.. Se observó una merma en los entradas al Mercado de Liniers. Ingresaron 4.656 animales, casi la mitad del promedio para días acostumbrados a un ritmo mayor. El ingreso al mercado concentrador, fue muy reducido en comparación con los promedios registrados históricamente. Era normal un ingreso entre 10.000 y 12.000 cabezas de ganado.Por otro lado, y debido a la situación creada, los transportistas realizaron cortes de ruta, argumentando que la falta de acuerdo entre el campo y el Ejecutivo agudizaba la falta de trabajo. Existían riesgos de desabastecimiento, al impedir el paso de todo tipo de camiones. Sucede que el conflicto entre el sector agropecuario y el gobierno nacional desencadenó, según se explicaba, la falta de trabajo de los propios transportistas, por lo cual decidieron plegarse a las medidas de fuerza implementadas por el campo e interrumpir el transporte de carga por tierra en las rutas de la Argentina en reclamo a un pronto acuerdo entre las partes. En tres semanas, el dólar perdía once centavos llegando a cerrar en $ 3,10, el mismo nivel que tenía hace casi un año. Tuvo éxito así la estrategia del Banco Central, aunque disminuyendo sus reservas a 48.562 millones de dólares. El euro también redujo su cotización a $ 4,88 para la venta. La autoridad monetaria se propuso actuar de manera agresiva para llevar señales de calma al mercado. En el mercado local, se relacionaba la baja en la cotización del dólar con el accionar del Banco Central, que había decidido acentuar su intervención en el mercado del dólar a futuro pero sobre los contratos non delivery forward (NDF) que se negocian en los Estados Unidos. Lo paradójico era que se ubicaba ahora en niveles similares a los de marzo de 2006, pero con 40% de inflación acumulada desde entonces. Por ello, el creciente reclamo de empresarios era que el dólar alto ya era cosa del pasado. El Banco Central volvió a efectuar operaciones a futuro y compró títulos públicos. Inclusive, los cupones PBI. Aunque también se pensaba que si el conflicto se extendía, todos los esfuerzos que se estaban haciendo desde el BCRA serían en vano.
Considerando el contexto internacional, se destacaba que el dólar se apreciaba a su máximo en dos semanas contra el euro y también contra el yen luego que el presidente del Fondo de Reserva Federal de los EE.UU (FED) declarara que se encuentra atento a las implicancias de la depreciación de la divisa norteamericana. Los operadores parecían interpretar los comentarios como un símbolo de que los diseñadores de la política no cortarían nuevamente las tasas. Un dólar débil causaría un aumento en el precio de las importaciones incluyendo el petróleo, promoviendo inflación, destacándose que desde el 18 de septiembre pasado el valor del dólar se había depreciado 9% frente a la moneda única europea. El Banco Central Europeo (BCE) fijó el cambio oficial del euro en 1,5593 dólares. Los precios del petróleo perdían cerca de dos dólares al bajar a 126 dólares, a raíz de señales de una caída de la demanda y tras declaraciones del presidente de la Reserva Federal estadounidense, que fortalecieron al dólar. Hasta ahora, el mercado temía que la demanda petrolera sufriera en Europa y Estados Unidos a raíz de la desaceleración económica anunciada. Lo nuevo era que el mercado se interrogaba sobre la demanda de los países emergentes. Hasta ahora, los consumidores de esos países estaban protegidos por los precios subsidiados de los combustibles. A raíz de los altos precios del petróleo, los países emergentes que subsidiaban los precios de los carburantes, han tenido que renunciar a ellos. Malasia fue el último en anunciar la liberalización de los precios de la gasolina a partir del mes de agosto

No hay comentarios: