miércoles, 3 de diciembre de 2008

¿Qué son los "ACTIVOS TOXICOS" ?

Las entidades financieras, particularmente de EE.UU,- y otros países -, tomaron prestados recursos (pasivos financieros) para prestarlos a otras personas o entidades (activos financieros), y posteriormente, fueron colocándose entre ellas los diferentes activos (mediante productos llamados derivados financieros). Pero podía ocurrir que los deudores de las entidades no pagaran y se transformaran en incapaces de hacer frente a la devolución de los capitales a aquellos que se los prestaron. Y esta situación, le ha sucedido a un gran número de entidades en este último tiempo. Los “activos tóxicos”, otro eufemismo para evitar palabras más duras como, estafa, atraco y demás vocablos acreditados, porque socavaron la actividad financiera, inclusive internacional. Activo, en términos contables, se llama al conjunto de elementos patrimoniales que, en su balance, representan los bienes o derechos que poseen las empresas. “Tóxico”, del griego toxikom, se dice de aquello que resulta con capacidad de contaminar. Así pues, activos tóxicos son los bienes o derechos envenenados y/o contaminados. Expresándolo de otra manera: son aquellos créditos que adolecen de la debida garantía y que, llegado su vencimiento, su cobro resulta más que dudoso. Los activos financieros deteriorados por excelencia en el mercado internacional son las subprimes norteamericanas. Hipotecas dadas con escasas garantías de cobro y por un importe muy superior al que valen actualmente las viviendas, que servían de instrumento de garantía. Los derivados financieros que nacieron con base en estos productos han contagiado al mundo entero. O sea, los “activos tóxicos” no son otra cosa que las inversiones fallidas. Los que no tienen mínimas garantías (aunque puedan estar sobrevaluadas) se podrían denominar más descriptivamente: “activos basura”. El término aplicado es como si los médicos empezaran con su léxico especializado a inundar día a día, con la única diferenciación, sinceramente, que estas enfermedades del bolsillo mundial nos tocan de una manera u otra a todos y por todos lados. Tal como una epidemia masiva sobre el conjunto de nuestros compromisos, órganos y miembros. Se supone que la compra planteada por fondos públicos de EE.UU. de estos activos, no debería proceder. También se supone que de lo que hablamos es de la clásica hipoteca, que, después de entrar en mora, sigue los procesos legales de embargo y acaba adjudicándose a la entidad financiera que concedió el préstamo original y porque nadie la quiere adquirir – ni en subasta pública – a ese precio resultante. El deterioro de los activos financieros produce un efecto dominó, que un plan Rescate sólo soluciona a corto plazo, y que arrastra a entidades con un efecto dominó (Entidad A tienes activos de B, B tiene activos de C, y C tiene activos de D, Cuando cae D, la entidad A no está afectada, pero la caída de D provocará la caída de C, ésta la de B y así alcanzará a A, y.que hacen que sea imposible determinar el alcance del problema en las entidades financieras Y, precisamente, ahí está el problema porque estos días se escucha a todo el mundo hablar de los “activos tóxicos” y se piensa que se trata de un término exclusivamente económico. Así es, en este caso describe aquellos productos financieros cancerígenos, envenenados (llamadas NINJA), que no se pagarán, que siguen activos en el mercado y que ahora, precisamente ahora, traen de cabeza a las entidades financieras. La expresión “activos tóxicos” no sólo describe un producto financiero contra el que deberán luchar las autoridades monetarias, describe la existencia de una variable de cáncer propia de la actividad económica. Estamos acostumbrados a restringir el cáncer a su dimensión biológica, médica o terapéutica y no nos damos cuenta que lo que entendemos habitualmente por cáncer es tan sólo su expresión sanitaria. Los “activos tóxicos” describen el cáncer de una economía enferma, por eso autoridades políticas económicas y financieras están preocupadas por la salud de la economía. Por oposición “Activos NO tóxicos” son activos que por los problemas de liquidez no encuentren comprador pero que con el tiempo no pierdan valor. Imaginemos una persona tiene una hipoteca en la que le queda a pagar el 15% del precio de la tasación. Este sería un activo no tóxico ya que es difícil que el Estado o el banco pierdan. Un programa de adquisición de activos tóxicos, para ser efectivo, requeriría una enorme asignación de dinero. A mediados de septiembre/08, antes de que empeoraran las condiciones económicas, las compras de activos tóxicos por valor de 7000000 millones de dólares habrían tenido un impacto significativo. Según un informe elaborado por Weiss Research, un total de 1479 bancos y 158 agencias de crédito y ahorro, estaban en riesgo de quiebra en Estados Unidos y calculaba que entre todos ellos manejaban unos activos de 3,2 billones de dólares (2,3 billones de euros), lo que suponía 41 veces la cantidad estimada por la Federal Deposit Insurance Corporation ( Corporación Federal de garantía de los Depósitos. Después, se descartó definitivamente el uso de los 700000 millones de dólares del plan de rescate financiero – la mayor intervención estatal desde los años treinta – para comprar a los bancos “activos tóxicos”, en gran parte hipotecas impagas. Interesante es mencionar que la Comisión Europea propondrá una forma cuyo objetivo es restringir las inversiones de los bancos comunitarios en productos de alto riesgo y evitar así que se repita el “efecto contagio” que han provocado los “activos tóxicos” que tienen su origen en las hipotecas de alto riesgo estadounidenses. El contagio de los activos tóxicos norteamericanos esta golpeando ahora a Europa y ha obligado a las autoridades públicas a intervenir para rescatar bancos en Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos o Luxemburgo. Con esta reforma; Bruselas quiere prohibir a los bancos de la UE invertir en instrumentos con riesgo transferible como titulizaciones de créditos, a menos que la entidad que les haya vendido este tipo de producto conserve; al menos el 5% como medida de seguridad. De este modo se garantiza que el creador de estos productos esté expuesto a los mismos riesgos que los bancos que los compran y así no se atreva a vender activos tóxicos porque en última instancia él también resultaría perjudicado.